Cartagena

Cartagena abre una nueva etapa política marcada por la fragilidad y los pactos

Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

La salida de Diego Salinas del Gobierno municipal ha abierto oficialmente una nueva pantalla política en Cartagena. Hace solo un par de meses no imaginábamos que este último año, con Presupuesto aprobado, PGOU ordenado y mayoría absoluta sin dificultades técnicas nos iba a deparar tanta sorpresa y tan seguidas. 

Ahora, a mediados de mayo, a un año vista de las Municipales, nos encontramos que el Ejecutivo de Noelia Arroyo pierde la mayoría absoluta, entra en una situación de fragilidad parlamentaria inédita en el mandato y deja a todos los actores políticos moviéndose ya en clave electoral… aunque nadie quiera admitirlo públicamente.

Porque en el Ayuntamiento cartagenero ya nadie habla solo de gestión. Ahora todo gira alrededor de supervivencia, posicionamiento y cálculo político.

El movimiento de Salinas no solo rompe el equilibrio interno, también deja al descubierto las grietas que llevan meses creciendo dentro de Vox y convierte a los concejales no adscritos en piezas decisivas de cualquier operación futura.

Y ahí aparece el primer gran nombre propio: Beatriz Sánchez del Álamo.

La edil, todavía integrada en el Gobierno pese a haber abandonado Vox, se ha convertido probablemente en la figura más observada del tablero municipal. Ella es plenamente consciente de su protagonismo. Nadie tiene claro qué hará. Ni siquiera dentro del propio Ejecutivo, a pesar de sus palabras que apuntan en otro sentido.

En declaraciones de este pasado viernes ella misma confesaba su intención de permanecer en su cargo y el respaldo que, dice, tiene de la Alcaldesa. “Diego (Salinas) y yo somos personas muy diferentes y cada uno tenemos una manera distinta de pensar, por lo que hemos vivido todo esto de manera diferente. Yo tengo el apoyo absoluto de la alcaldesa. De hecho habló (Arroyo) conmigo y me lo corroboró y no entendería que yo me fuera con el trabajo que yo estoy haciendo. Creo que ahora mismo mi lugar es este. Estoy haciendo un buen trabajo y a lo mejor son otras personas las que deberían valorar cuál es su trabajo y tomar sus decisiones”.

Pero, por contra, en los pasillos -y también en las cafeterías del entorno- del Palacio Consistorial de Cartagena se da prácticamente por hecho que Beatriz Sánchez está sondeando escenarios y hablando con distintos espacios políticos. Las conversaciones y movimientos alrededor de su figura son constantes desde hace semanas.

Las especulaciones van en todas direcciones. En el entorno de MC se comenta -aunque nadie lo confirma oficialmente- que la formación cartagenerista le habría trasladado la posibilidad -supuestamente, que no quiero que nadie lo dé por hecho-, de incorporarse a su proyecto de cara a 2027, incluso ocupando un puesto relevante en la candidatura.

Al mismo tiempo, también circula otra versión en el entorno político municipal: que el propio Partido Popular habría intentado facilitar su continuidad -supuestamente, también- ofreciéndole una integración futura en sus listas. Todo ello mientras oficialmente sigue formando parte del Gobierno local y mantiene competencias delegadas.

El problema para Arroyo es evidente. Cada movimiento de Beatriz Sánchez se interpreta ya en clave de estabilidad.

Porque la otra pieza que sostenía el equilibrio era Diego Salinas. Y esa ya ha caído.

El ya exconcejal del Ejecutivo llevaba meses transmitiendo incomodidad dentro del Gobierno. Su relación política con Vox era prácticamente inexistente y dentro del Ayuntamiento muchos describían su situación como la de un edil atrapado en una especie de “jaula de oro”: escasas competencias reales, bajo perfil político y una función centrada casi exclusivamente en garantizar la mayoría en los plenos.

Finalmente dio el paso -no definitivo porque, recordemos, conserva el acta y, por tanto, sigue en política-, no sabemos si aupado por compañeros no de partido sino de Corporación. Y lo hizo justo cuando Vox mantiene intacta toda su estructura política y de asesores dentro del Ayuntamiento.

La salida deja además otra conclusión política importante: el Gobierno local depende ahora más que nunca de acuerdos externos, abstenciones o alianzas puntuales para garantizar estabilidad: ahí es donde empieza la diversión, los malabares políticos y las pequeñas victorias.

En medio de ese escenario aparece otra figura silenciosa pero clave: María Dolores Ruiz.

La exconcejal de MC y actualmente no adscrita mantiene, al menos por ahora, una posición de distancia respecto a cualquier operación de desgaste al Gobierno. Fuentes políticas apuntan a que no contempla, al menos hasta el momento, ni una moción de censura ni abandonar su acta, lo que reduce muchísimo las opciones reales de un vuelco institucional en este tramo final de mandato.

Y ahí entra también el PSOE.

El portavoz socialista, Manuel Torres, observa el nuevo escenario sin prisas…, pero sin pausa. En el PSOE asumen que el tablero ha cambiado, pero también que el desgaste principal lo está sufriendo el bloque de derechas sin necesidad de precipitar movimientos.

Además, dentro del socialismo cartagenero tampoco existe entusiasmo ante la posibilidad de entrar en un hipotético gobierno alternativo construido a última hora y con una aritmética extremadamente inestable.

Mientras tanto, Arroyo intenta trasladar calma.

La alcaldesa ha dejado claro que no romperá el pacto con Vox y que piensa agotar la legislatura manteniendo el actual esquema político pese a la pérdida de la mayoría absoluta.

El problema es que el Gobierno entra ahora en un terreno mucho más delicado. Cada votación contará. Cada pleno será una negociación. Y cada concejal no adscrito pasa a tener un valor político mucho mayor del que tenía hace apenas una semana.

Con menos de un año real de legislatura por delante, Cartagena ha entrado ya en modo preelectoral. Y eso, en política municipal, suele significar que las lealtades empiezan a ser mucho más volátiles que los discursos oficiales.

Recibe toda la actualidad
Murcia Plaza

Recibe toda la actualidad de Murcia Plaza en tu correo

El alquiler vacacional en La Manga y Cabo de Palos se dispara: reservas completas, precios al alza y estancias más cortas
El Arsenal de Cartagena abrirá sus puertas al público este sábado por la Noche de los Museos