MADRID. La inflación, las medidas de ajuste monetario que se están adoptando en todo el mundo para controlarla y la incertidumbre sobre el suministro energético en Europa han dominado los debates. Su interés radica, en gran medida, en intentar predecir cuándo la inflación alcanzará su punto máximo, cuándo comenzará la recesión y cómo de profunda será. Además, estas tres cuestiones tienen algo en común: un enfoque a corto plazo.
Por un lado, el retorno de la inflación al que asistimos desde hace varios meses no es un fenómeno transitorio. De hecho, hay muchos argumentos para considerar que el nivel de inflación será probablemente más alto durante la próxima década que en las anteriores. Sin embargo, en nuestra opinión es más importante evaluar el impacto que este cambio de régimen puede tener sobre el nivel del margen normativo de una empresa que determinar el pico de inflación, ya que constituye el determinante esencial de negocio de una compañía.
Del mismo modo, la posibilidad de que ocurra un acontecimiento negativo en los próximos meses no es en sí una razón para reducir el riesgo y cambiar nuestras carteras. De hecho, esto sí que podría estar justificado en el caso de que la posible recesión esté adecuadamente descontada en la valoración de las empresas o si la materialización de ese posible acontecimiento las llevaría a una situación financiera extremadamente difícil.
Por tanto, evaluar el riesgo de enfrentarnos a una nueva recesión, ya sea causada por políticas monetarias agresivas o por la aparición de una gran crisis energética, parece casi secundario. Los ciclos económicos son, por naturaleza, una sucesión de períodos de crecimiento y recesión. Aquí es donde entra en juego la inversión en valor, ya como gestores de valor, tenemos que garantizar que las empresas que tenemos en nuestras carteras puedan capear los tiempos más difíciles y adaptarse a los cambios a largo plazo. Somos inversores, no traders. Por ello, no basamos nuestras decisiones de inversión en las previsiones macroeconómicas, los acontecimientos a corto plazo o el momentum.
A continuación, explicamos cinco razones por las que adoptar un enfoque de valor en las carteras resultará muy positivo en momentos de volatilidad en los mercados:
Ingrid Trawinski es gestora del fondo Metropole Gestion (grupo Oddo BHF)