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Durante el último mes la empresa alemana ha estado lidiando con la Comisión Europea

La Ley Europea de Industria Net-Zero no incentiva a las fábricas de baterías eléctricas como Volkswagen

8/04/2023 - 

BRUSELAS. Ni una pandemia ni siquiera una guerra ha hecho temblar los cimientos de la Unión Europea (UE), que sigue empeñada en garantizar la igualdad de competencia en el mercado interior so pena de perder competitividad e incentivos en su industria. Así, la nueva Ley de Industria Net-Zero se ha quedado corta al no prever ni siquiera una exención en el control de las ayudas de Estado a las empresas, como sí ha hecho el gobierno de Joe Biden con su Ley de Reducción de la Inflación (IRA).

Esta batalla, que ha liderado Volkswagen, ha hecho que la fábrica de baterías eléctricas en Sagunt sea una de las últimas que la compañía alemana construirá en Europa. Durante el último mes, la empresa alemana ha estado lidiando con la Comisión Europea para que la nueva normativa de apoyo a la industria ecológica incluyera en su articulado facilidades para la inversión y alguna cortapisa al rígido control de la competencia del mercado único.

El Derecho de la Competencia seguirá siendo preservado pese a la reunión mantenida  recientemente por el líder automovilístico alemán y otras empresas del sector, pertenecientes a la Alianza Europea de Baterías, junto con la Comisión Europea. Ni siquiera la presencia de la comisaria Margrethe Vestager hizo cambiar una coma de la propuesta de Reglamento sobre el establecimiento de un marco de medidas para fortalecer el ecosistema de fabricación de productos de tecnología cero neto de Europa (Ley de Industria Net Zero).

Las gigafactorías se van a EEUU

Ello implica que esta industria, pese a estar dentro del Green Deal o Pacto Verde y ser una de las prioridades de la legislatura de Voy der Leyen, no podrá obtener los incentivos inversores de ayudas estatales para la instalación de gigafactorías que permitan desarrollar esta industria en suelo europeo. Como ejemplo, ya han decaído las fábricas de baterías eléctricas que Volkswagen pretendía instalar en la Europa del Este, y eso que el suelo en estos países es mucho más barato.

Sus planes eran construir seis fábricas de baterías europeas que ofrecen 40 GWh de capacidad cada una. La primero de ellas se ubicará en Salzgitter (Alemania). La siguiente será la de Sagunt (Valencia), cuya producción comenzará en 2025, gracias al incentivo de 200 millones de euros del Gobierno español y la Generalitat Valenciana.

En su lugar, la compañía alemana se ha inclinado por instalar dos gigafactorías en suelo norteamericano, merced a los incentivos estatales de la Administración Biden. Su Ley de Reducción de la Inflación (IRA) aporta 369.000 millones de dólares destinados a proyectos ecológicos.

La Ley europea de Industria Net Zero sólo contempla el apartado relativo a “facilitando las inversiones", referido al “apoyo a la creación de capacidad tecnológica mediante la racionalización de los procesos administrativos y de concesión de permisos”. Es decir, no habla de un plan inversor a nivel europeo i/o estatal, sino que se limita a facilitar los trámites burocráticos. Esto había sido motivo de queja por la industria europea, puesto que la Administración estadounidense daba más facilidades y rapidez.

Europa depende de China

La producción mundial de vehículos eléctricos se multiplicará por 15 para 2050, mientras que el despliegue de energías renovables casi se cuadruplicará. Esto se traducirá en inversiones manufactureras globales acumuladas de 1,2 billones de dólares necesarias para poner suficiente capacidad en marcha con los objetivos globales para 203. China representa el 90% de las inversiones en instalaciones de fabricación.

Europa es actualmente un importador neto de tecnologías de energía neta cero, con alrededor de una cuarta parte de los coches y baterías eléctricos, y casi todos los módulos solares fotovoltaicos y pilas de combustible importados, en su mayoría de China. Para las tecnologías solares fotovoltaicas y sus componentes, esta dependencia supera el 90% de los productos en ciertos segmentos ascendentes de la cadena de valor, como lingotes y obleas, es decir, los microchips o semiconductores.

En otros sectores, donde la industria de la UE sigue siendo fuerte, como las turbinas eólicas y las bombas de calor, nuestra balanza comercial se está deteriorando y los productores de la UE se enfrentan a un aumento de los costes de energía e insumos y un problema de almacenamiento de CO2. Al mismo tiempo, las tecnologías de energía neta cero están en el centro de fuertes intereses geoestratégicos y en el centro de la carrera tecnológica global de otras regiones del mundo.

El mundo se prepara para la transición verde

Además de la Ley de Reducción de la Inflación de los Estados Unidos, los planes de transformación verde de Japón tienen como objetivo recaudar hasta 20 billones de yenes (aproximadamente 140.000 millones de euros), a través de bonos de "transición verde". La India ha presentado el Plan de Incentivos Vinculados a la Producción para mejorar la competitividad en sectores como la energía solar fotovoltaica y las baterías. El Reino Unido, Canadá y muchos otros también han presentado sus planes de inversión en tecnologías netas cero.

La Comisión propuso la Ley de Industria Net-Zero para ampliar la fabricación de tecnologías limpias en la UE y asegurarse de que la Unión esté bien equipada para la transición hacia la energía limpia. No obstante el exceso de burocracia y el celo en no distorsionar la competencia del mercado interior hacen imposible la atracción de la propia industria. Por ello, esta ley insiste en que mejorará las condiciones para la inversión reduciendo la carga administrativa y simplificando los procesos de concesión de permisos. Sin embargo, nada dice de las ayudas de Estado, cuya exención se declaró durante la pandemia y que volverán a un férreo control a finales de este año.

El Reglamento propuesto intentará mejorar las condiciones para establecer proyectos de emisiones netas cero en Europa y atraer inversiones. Pero es difícil que logre impulsar la competitividad de la industria de la UE, con empleos de calidad y de cara a lograr la independencia energética, con el objetivo de que la capacidad de fabricación estratégica se acerque al 40% de las necesidades de despliegue de la Unión para 2030.

Optimismo en la Comisión

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fue optimista al afirmar que esta ley permitirá “ampliar rápidamente la transición a la energía limpia, como son las tecnologías para turbinas eólicas, bombas de calor, paneles solares, hidrógeno renovable y almacenamiento de CO2”.

Junto con la propuesta de una Ley Europea de Materias Primas Críticas y la reforma del mercado eléctrico, la Ley de la Industria Net-Zero establece un marco europeo para reducir la dependencia de la UE de las importaciones altamente concentradas. La UE intenta aprovechar las lecciones aprendidas de la pandemia de covid-19 y la crisis energética reforzada por la invasión rusa de Ucrania, para aumentar la resiliencia de las cadenas de suministro de energía limpia de Europa.

La legislación propuesta aborda las tecnologías que harán una contribución significativa a la descarbonización. Éstas incluyen: energía solar fotovoltaica y solar térmica, energía renovable eólica en tierra y en alta mar, baterías y almacenamiento, bombas de calor y energía geotérmica, electrolizadores y pilas de combustible, biogás/biometano, captura de carbono, utilización y almacenamiento, y tecnologías de red, tecnologías de combustibles alternativos sostenibles, tecnologías avanzadas para producir energía a partir de procesos nucleares.

El Reglamento propuesto ahora debe ser discutido y acordado por el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea antes de su adopción y entrada en vigor.

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