X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información

LA VENTANA DE COLABORA MUJER RM / OPINIÓN

El buen liderazgo tiene dos objetivos: valorar el talento y aumentar la productividad

14/02/2020 - 

En las empresas, a veces sucede lo mismo que en la etapa formativa. Hay profesores que no toleran que un alumno sepa lo mismo o más que el propio docente. Es curioso pero en vez de hacerles sentir orgullo, en ocasiones apartan a ese alumno o alumna que destaca de la mayoría del primer plano. A eso se le llama, falta de autoestima.

Y un buen líder, cuando llegamos al mercado laboral no va dejar apartado en un rincón a quien posee unas cualidades diferentes o superiores al que ejerce el liderazgo en un ámbito importante de su empresa por una sencilla razón: ese tipo de empresariado busca una mayor productividad, y eso sólo se logra contando con los mejores.

“Si no fuera por mi superior, estoy convencido de que podría hacer grandes cosas para la empresa”, esto lo he escuchado muchas veces.

En nuestro país, las personas se disculpan por tener habilidades en el terreno empresarial. Algunos son buenos negociando, otros generando estrategias, también darle un alto valor a las personas que gestionan y marcan procedimientos, al igual a los que desarrollan negocio, luego hay un espacio para los creativos que aportan innovación a la empresa.

“La función capital del hombre mediocre es la paciencia imitativa; la del hombre superior es la imaginación creadora” (José Ingenieros).

Liderazgo y productividad están íntimamente relacionados ya que si una entidad cuenta con un buen liderazgo, su productividad necesariamente tiene que ser mayor.

Pero ese rasgo, que resulta atractivo y válido, para un mando intermedio que teme que su puesto peligre si un compañero da pistas de su buen hacer, puede convertirse en un grave  problema para ese trabajador que termina desmotivado.

¿Y si ese empresariado al que le afecta directamente fuera consciente de que ese mando intermedio le está haciendo perder dinero?

Si por parte del mando intermedio la autocrítica no va a surgir, ¿qué debiera hacer esa gerencia ante la probable marcha de trabajadores que destaquen y que se sienten infravalorados?

Las empresas y el empresariado buscan destacar entre la competencia, que exista un buen clima laboral y que la productividad sea alta y constante, obviamente, le interesará saber quiénes realizan bien sus tareas y quiénes no. Para ello, no hay que dejar toda la responsabilidad a un mando intermedio que quizás, esté obstaculizando la buena comunicación.

Es triste que trabajadores que comenzaron ilusionados y motivados, pasados los años, noten a diario esa falta de motivación ‘gracias’ a un hombre o mujer inseguro que hará lo posible para que sus logros queden difuminados. De salario emocional, ni hablar.

¿A quién le puede atraer permanecer en una empresa donde un supuesto compañero ejerce de muro entre tus ideas o aportaciones y la dirección de la compañía? A nadie, de ahí viene la frustración, la desmotivación y las ganas de que llegue la hora de volver a casa.

¿De veras así una empresa puede mejorar su productividad? Soy positiva y apuesto por ese nuevo liderazgo que apuesta por conocer a toda la plantilla, y los problemas que puedan surgir porque al fin y al cabo, el mercado está cambiando y lo más apreciado son las buenas y nuevas ideas que ayuden a que un negocio despunte.

Es la hora de que la mediocridad deje paso, a esas personas con ganas de trabajar y veamos empresas que de veras apuestan por el empleado al 100%, es decir que saben lo que ocurre en su negocio.

¿Has vivido alguna experiencia similar en tu empresa o entorno laboral?


Ana Conesa – Consultora de Recursos Humanos y Responsabilidad Social

www.anaconesa.com


Noticias relacionadas

next