Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Política de Cookies Aceptar

monitoreo de los panales

Cartagena lidera el estudio de las causas de la muerte de las abejas y la eficiencia de sus colmenas

8/06/2020 - 

CARTAGENA. Tres de cada cuatro de los cultivos que producen frutas o semillas para el consumo humano en todo el planeta, dependen en parte de polinizadores como las abejas.

Dice un informe de la FAO que las tasas actuales de desaparición de especies son entre cien y mil veces más altas de lo normal debido a la actividad humana. El 40% de las especies polinizadoras de invertebrados –en particular abejas y mariposas– corren peligro de extinción. Los cambios en el uso de la tierra, las prácticas agrícolas intensivas, el monocultivo y los plaguicidas han fragmentado y degradado los hábitats de los polinizadores

Pero no hay estudios fehacientes que describan cómo y de qué manera influyen tales factores en la muerte de las abejas. De ahí que desde hace unos pocos años se haya tratado de conectar estas pequeñas superficies de colmenas naturales con el Internet de las cosas (IoT).

Desde hace un par de meses Cartagena se ha colocado a la vanguardia en el monitoreo de las abejas, de las colmenas y del día a día de estos insectos: productividad, polinización, periodo de vida, comportamiento de la colmena, amenazas, etc..., gracias al estudio que viene desarrollando la Universidad Politécnica de Cartagena, conjuntamente con la empresa Miel Costa Cálida de Mazarrón.

El grupo alemán T-Systems -que ha experimentado en su país ya con este procedimiento en varias ciudades- ha instalado en la finca Tomás Ferro, de la UPCT una colmena sensorizada con IoT, que permite estudiar estos factores ambientales.

A la vez de investigar a las abejas en medio rural, también se ha ubicado una colmena monitorizada en un medio urbano, en el centro de Valencia, en las oficinas del Observatorio municipal del Árbol de Valencia. 

"Nuestra empresa colabora en el mantenimiento de las colmenas y en la interpretación de los datos obtenidos, a fin de conseguir saber más de estos insectos y cómo las condiciones medioambientales afectan a su producción o, en el peor de los casos, influyen en su desaparición", explica el propietario de Miel Costa Cálida Belhaki.

¿Qué otros aspectos captan estos sensores? Parámetros como la contaminación, el ruido o el cambio en las condiciones climáticas, fundamentales a la hora de establecer un vínculo exacto en la vida de la población de las colmenas, además de temperatura, humedad y peso.

Los sensores que están desarrollando, desde el Grupo de Investigación de la UPCT -liderado por el catedrático Leandro Juan Llácer-, miden aspectos como la carga electrostática de las abejas. Estos insectos producen una carga eléctrica mientras vuelan y si los investigadores son capaces de medir dicha energía "nos permitiría conocer mucho sobre el insecto: como por ejemplo la distancia de vuelo, y su área de polinización, o el periodo de vida de las abejas", añade el apicultor de Miel Costa Cálida.

La posibilidad de recopilar estos datos en tiempo real es básica también para la capacidad productiva de las colmenas, y los apicultores ganarían en rapidez y eficiencia a la hora de actuar sobre sus panales y conseguir, de esta manera, un mayor rendimiento. "Una colmena puede alcanzar su peso máximo y las abejas no pueden almacenar más miel dentro de la misma. Con estos sensores, podemos saber con certeza cuando han alcanzado este peso máximo, en relación al volumen de la colmena. Ello nos permite cosechar a tiempo, para que las abejas puedan seguir trabajando y así aumentar la rentabilidad", señala el empresario.

Reconoce que en estos momentos la instalación de este monitoreo es caro, de ahí que las conclusiones en los datos deben ser lo más prácticas posibles para que se extienda el modelo y, por tanto, se abarate. "Estamos trabajando en la interpretación de los apuntes, para que cuando la tecnología se pueda adaptar de forma más económica y todas las colmenas sean monitorizadas, podamos actuar en consecuencia sobre ellas para reducir costes y aumentar la producción", añade Belhaki.

next