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Cartagena se queda sin pintores: la falta de formación impide el relevo generacional

26/01/2021 - 

CARTAGENA. "Llevo treinta y cuatro años en la profesión y tengo una empresa en la que doy trabajo a 35 empleados. Mi oficio es tan digno como cualquiera, se puede vivir de esto y los que nos dedicamos a esta profesión lo sabemos". Así se pronuncia Andrés Jerez, propietario de la empresa Decoman, dedicada a hacer trabajos de aplicación de pinturas y acabados decorativos en centros comerciales, supermercados, cadenas hoteleras, firmas, etc.. Pero Jerez no habla aquí de sus logros profesionales, sino más bien los utiliza como ejemplo para explicar que el oficio de pintor se ha devaluado hasta tal punto que en Cartagena encontrar un profesional se ha convertido en una odisea.

Es el presidente de la Asociación de Pintores de Cartagena y miembro de Coec, por lo que su preocupación es la de todo un sector que ve cómo la falta de relevo generacional les ha llevado a estar en una dura tesitura y un futuro nada halagüeño. "Muchos se preguntarán cuál es el problema y los que no lo conocen pensarán que hay precariedad laboral o baja demanda, pero es todo lo contrario. Los sueldos están ahí, son muy buenos, y las empresas tienen a todos sus trabajadores reglados sin ningún tipo de cara B", añade Jerez, quien pone el foco en otro aspecto: la formación.

Dice que ha mandado un SOS a las instituciones, porque no existe ninguna formación reglada para nutrir de nuevos profesionales a este sector. "Cuando digo nada, es que es nada. Si no hay personas que puedan aprender el oficio en una formación profesional, es más complicado que nos lleguen a las empresas, ya que el oficio de pintor no es precisamente de los que nadie se preocupe en aprender si no viene por relevo generacional. Y si los hay, he de decir que en Cartagena no se han impartido nunca", apostilla Jerez, quien transmite la sensación de inseguridad que genera el futuro: "En 10 años el pintor que menos edad tenga tendrá 50 años, por lo que está claro cuáles son las expectativas que nos esperan".

Añade que pocos son los que contratan a personas que llegan sin conocer el oficio y a los que les toca formar en sus empresas. "Somos los empresarios los que invertimos el dinero en enseñar el oficio, algo que supone un alto coste, y cuando ya tienes a una persona formada es cuando empiezan los problemas, porque hay mucha demanda y es probable que se busque otra opción", añade el presidente de los pintores cartageneros, quien a través de la Confederación de Organizaciones Empresariales de Cartagena y Comarca trata de buscar el altavoz que haga escuchar a las instituciones sus demandas y su imperiosa necesidad de mantener el oficio, imprescindible en cualquier momento.

"No hemos dejado de trabajar ni en la crisis de hace diez años ni en estos momentos. En este trabajo apenas hay paro, pero, reitero, algunos es que ni tan siquiera lo consideran como un oficio", subraya Jerez.

No es un problema nuevo el de la formación en determinados oficios en la Región de Murcia. Hace unas semanas era el propio vicepresidente de la Fremm, Tomás Martínez Pagán, quien explicaba una situación similar para los sectores naval e industrial en el Campo de Cartagena. Reconocía entonces que las empresas motoras de los sectores naval y químico, como Navantia, Repsol o Sabic, aquéllas que están ubicadas en el Valle de Escombreras y también la gran mayoría de las auxiliares -talleres que prestan servicio- andan a la búsqueda de soldadores homologados con distintas especialidades de soldadura, tuberos, caldereros, mecánicos en motores, ajustadores y técnicos en máquinas herramientas. La demanda choca de frontalmente con la oferta, porque tal, y como reconocen las empresas, no encuentran trabajadores especializados para cubrir las necesidades a las que se enfrentan en estos momentos. La formación, o en este caso la falta de ella, empieza a convertirse en un problema crónico y estructural.

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