REPORTAJE

10-N: Ellos son los descolgados

La carrera de los políticos está sujeta a movimientos imprevisibles: de la noche a la mañana pueden acabar en otro departamento o fuera de la primera línea

2/11/2019 - 

MURCIA. Los nuevos gobiernos provocan un hormigueo entre los políticos. La permanencia de los cargos públicos, que puede ser efímera, se tambalea especialmente cuando llegan los momentos de constituir ejecutivos o en las remodelaciones de los gabinetes. Son nombramientos personales cuya decisión recae a menudo en manos de una sola persona –un presidente elaborando su equipo–, que deciden el futuro de los dirigentes. Salidas o continuidad; remplazos o retiradas. Consejeros que dejan sus carteras o que reciben nuevas competencias; altos cargos que se mudan de dirección general o que se mantienen en el departamento; nombres que suenan y no prosperan o nombres seguros que al final se caen. Algunos de ellos son apartados, descolgados de la esfera de lo público; otros son recolados en otras responsabilidades. 

La clase política ha vivido este verano uno de esos momentos de expectación ante la formación del Gobierno regional, el primero de coalición en la historia de la Región de Murcia. PP y Cs pactaron gobernar la Comunidad con la aquiescencia de Vox, que apoyó la investidura en una segunda intentona tras unas negociaciones que comenzaron torcidas. Pero los tres partidos se sentaron en la misma mesa, llegaron a un acuerdo y el pacto salió adelante. 

Poco después se conocía el reparto de consejerías: cinco consejeros, cinco consejeras. Cinco procedentes del PP, cuatro de Cs y una consejería con una estructura compartida (Turismo, Juventud y Deportes), aunque con una consejera del PP. Así fue el Gobierno regional que echó a andar en agosto. Después, en septiembre llegó el turno para los nombramientos de las direcciones generales y secretarías, con lo que el organigrama de altos cargos de la Administración se completaba. Y de esta forma irrumpía la calma política hasta la próxima marejada de nombramientos mientras un centenar de altos cargos empezaban a trabajar en la Comunidad Autónoma. 

LA AUSENCIA MÁS COMENTADA EN LA CANDIDATURA DE MIRAS FUE LA DE VÍCTOR MARTÍNEZ, DIPUTADO DESDE 2007 Y UNO DE LOS POLÍTICOS MÁS VALORADOS DEL PP

Un Gobierno nuevo, una nueva estructura. Antes, el presidente Fernando López Miras ya llevó a cabo una renovación en la candidatura que presentó el PP en las elecciones autonómicas del 26-M. Tanto es así que únicamente dos de los 22 diputados populares de la pasada legislatura han repetido en la Asamblea Regional. Políticos como Miguel Cascales, que fue concejal en Murcia durante dos décadas (cinco mandatos) y diputado regional en una legislatura, y Javier Iniesta, también exedil murciano y exportavoz regional del partido, ya no continúan en la primera línea. Iniesta, de hecho, decidió poner punto final a su carrera política para centrarse en su puesto de director de Enfermería del Hospital de la Arrixaca. 

Pero la ausencia más comentada en aquel momento fue la del portavoz parlamentario, Víctor Martínez, diputado desde 2007 y uno de los políticos más valorados en las filas del PP. Su nombre quedó apartado de la candidatura autonómica, lo que deparó una gran sorpresa, pero tampoco fue reclutado en las listas para el Congreso y el Senado en las elecciones generales del 28-A. Y, llegado el momento de formar el Ejecutivo autonómico, tampoco le eligieron al frente de ninguna consejería. López Miras siempre afirmó que contaba con Víctor Martínez para su proyecto y el exdiputado ha terminado en el departamento de Agricultura, donde fue finalmente designado secretario general.

Revolución en el Gobierno regional


López Miras también decidió apostar por caras renovadas en el Gobierno regional y excluyó a la mitad del grueso que constituía el Ejecutivo con el que cerró la legislatura pasada. Solamente continuaron Javier Celdrán y José Manuel Villegas. El resto quedaron lejos de San Esteban o recolocados. Miriam Guardiola, que ocupaba la cartera de Cultura y Turismo, fue enrolada en las listas autonómicas del PP y es ahora diputada en la Asamblea Regional. En cambio, cincos consejeros, algunos con largas trayectorias en la política, quedaron descolgados de la primera línea: Adela Martínez-Cachá, Pedro Rivera, Patricio Valverde, Fernando de la Cierva y Miguel Ángel del Amor.

Martínez-Cachá, una política con mucho bagaje en el PP, entró en el Ejecutivo regional de la mano de Alberto Garre. Antes formó parte durante ochos años del Ayuntamiento de Murcia que dirigía Miguel Ángel Cámara. En la Comunidad compartió Consejos de Gobierno con Pedro Antonio Sánchez (PAS) y también con el propio López Miras. Martínez-Cachá todavía figura en el organigrama del partido como vicesecretaria de Organización. Recientemente afronta como investigada un caso judicial por la tubería del Carmolí, donde ha declarado ante el juez instructor por un presunto delito de prevaricación. Cachá, profesora en la UCAM, se despidió de la comunidad educativa con una carta de agradecimiento.

Pedro Rivera llegó al Gobierno en 2016 de la mano de PAS, que le nombró consejero de Fomento e Infraestructuras. Miras también contó con él y le colocó al frente de Presidencia. En el último tramo de la legislatura, el presidente le respaldó por su «trayectoria impecable» y le mantuvo en el departamento que dirige los Servicios Jurídicos, a pesar de que se conoció que el suegro de Rivera es un imputado en el caso de la desaladora de Escombreras, una causa en la que el Gobierno regional está personado como acusación particular. Rivera, abogado de profesión, ha regresado al sector privado. 

Fernando de la Cierva volvió al Gobierno en 2018. Antes había ejercido como consejero en dos gabinetes en la etapa de Ramón Luis Valcárcel. Su andadura en la Consejería de Hacienda, no obstante, resultó efímera, ya que apenas ocupó el cargo durante unos quince meses. De la Cierva, miembro del cuerpo de Interventores de la Comunidad Autónoma y del Ministerio de Defensa, se acaba de incorporar a su puesto de Interventor de la Comunidad y en política es miembro del Comité Ejecutivo del PP de Cartagena. «Toda mi vida está ligada al servicio público y en cada momento donde uno está tiene que dar lo mejor de sí mismo», comentaba a Murcia Plaza

Patricio Valverde también vivió un breve paso por la política. Después de jubilarse tras toda una vida en la empresa Estrella Levante, Valverde dio el salto a la esfera pública al asumir el cargo de consejero de Fomento e Infraestructuras. Su gestión ha durado poco más de un año. «Soy hiperactivo y quiero seguir ayudando a Murcia, pero ya no voy a seguir en política», explicaba Valverde a Murcia Plaza. «Mi marca es Murcia, quiero seguir devolviendo el cariño que me ha dado la Región y, aunque tengo 70 años y estoy jubilado, me haré freelance», afirma Valverde, un «enamorado» de esta tierra; tanto que incluso llegó a ser en 2012 Gran Pez en el Entierro de la Sardina.


SUPERVIVIENTES Mucho ha cambiado en poco tiempo en el Gobierno regional y en la bancada del PP. De todos los políticos que aparecen en la fotografía, únicamente Juan Luis Pedreño y Víctor Martínez continúan en política.


El mismo tiempo ha durado Miguel Ángel del Amor al frente de la Consejería de Agua y Agricultura. Ingeniero agrónomo y funcionario de carrera, tenía previsto volver a su puesto de técnico en la Consejería. Noelia Arroyo y Violante Tomás, consejeras con PAS y Miras, dejaron sus carteras poco antes del final de la legislatura, pero se mantienen en activo en la carrera política. Arroyo es vicealcaldesa de Cartagena, donde llegó a un acuerdo con PSOE y Cs para turnarse la Alcaldía con Ana Belén Castejón. Si el pacto se cumple, será alcaldesa en 2021. Violante Tomás, por su parte, encabezó la candidatura al Senado del PP en las elecciones generales, una representación que obtuvo. Ahora, con la repetición electoral, volverá a ser la cabeza de la lista a la Cámara Alta.

Cuando un político o un cargo queda descolgado, no significa que se acabe su carrera. Son -coloquialmente hablando- los recolocados, personas de confianza o con trayectorias de peso que a pesar de no tener sitio en los principales puestos acaban en otro destino. 

Es el caso, por ejemplo, de Francisco Bernabé, abogado y curtido en mil plazas de la política. El exalcalde de La Unión, exdelegado del Gobierno, exconsejero de Fomento, exdiputado nacional y regional y también exsenador autonómico no fue incluido en la candidatura regional del 26-M, pero al final fue ubicado al frente del Instituto de Turismo. Además, ha sido incluido como número tres al Senado para los comicios del 10 de noviembre.

LOS RECOLOCADOS, COMO BERNABÉ, JÓDAR O PEDREÑO, SON ALGUNOS DE LOS QUE, A PESAR DE NO TENER SITIO EN LOS PRINCIPALES PUESTOS, ACABAN EN OTRO DESTINO

También ocurre con Francisco Jódar. El lorquino había anunciado que abandonaba la política tras una carrera en la que llegó a ser alcalde de Lorca y consejero de Agricultura. En una red social, Jódar comunicaba que se incorporaba como técnico en la Consejería de Educación, pero ahora ha sido designado director del Boletín Oficial de la Región de Murcia. En el PP todavía figura como vicepresidente autonómico.

Otro político recuperado es Juan Luis Pedreño. Decano del Colegio de Ingenieros de la Telecomunicación, ejerció como diputado regional entre 2015 y 2019. Su nombre había quedado fuera de los primeros nombramientos; sin embargo, la repetición electoral le abre las puertas de nuevo a la política, ya que aparece como número tres en la papeleta del PP al Congreso por la circunscripción de Murcia.

No obstante, en la orilla han quedado otros dirigentes descolgados. Como Domingo Segado, miembro de la llamada ‘Quinta del biberón’. El exconcejal de Cartagena ejerció como parlamentario en la Asamblea Regional entre 2003 y 2015 fue llamado a capítulo para figurar en las listas al Senado en el 28-A y acabó consiguiendo el escaño. Sin embargo, su nombre se ha caído para las próximas elecciones, remplazado por el profesor universitario Juan María Vázquez, que fue diputado nacional y secretario general de Ciencia en la etapa de Mariano Rajoy. Otro político descolgado es Manuel Durán. Concejal en el Ayuntamiento de Murcia en el último mandato de Cámara, fue director general de Administración Local y y de Emergencias. Forma parte del partido, pero ya no aparece en la estructura de la Comunidad.

El caso de Ciudadanos

En el otro partido que sustenta la coalición la situación es bien distinta. Ciudadanos, que entró en las instituciones en 2015, afronta la responsabilidad de gobernar por primera vez. Lo hace con menos ‘compromisos’ y menos recorrido que su socio de Gobierno, el PP, pero los nombres también han bailado en este tiempo. 

Miguel Sánchez, la voz de Ciudadanos en la pasada legislatura en la Región, sonó en los mentideros desde que dejó la Portavocía. La dirección nacional de Cs mostró su preferencia por Isabel Franco como candidata a la Asamblea y Miguel Sánchez, quien el año pasado había expresado su intención de volver a encabezar el partido, no concurrió a las primarias, que ganó la propia Franco.

Después Sánchez fue propuesto para las listas el 28-A, tanto al Congreso como al Senado, pero declinó la propuesta «por lealtad a Miguel Garaulet y José Luis Martínez» (los dos diputados naranjas en el Parlamento nacional), tal y como aseguró el propio Sánchez. Posteriormente, tras la composición de la Asamblea y tras la constitución del Gobierno regional, fue designado senador autonómico.

Juan José Molina es el único de los diputados naranjas del periodo anterior que permanece en la Asamblea Regional. Ejerce ahora como portavoz en la Cámara autonómica. En cambio, Miguel López-Morell y Luis Francisco Fernández ya no siguen en la política activa. 

Animado por la militancia, López-Morell se presentó en abril a las primarias para ser cabeza de lista para el Congreso. Garaulet se impuso en la votación; sin embargo, cuando se completó la lista, Morell no fue incluido en la papeleta. Actualmente ejerce como profesor en la Universidad de Murcia. El exdiputado sigue militando en Ciudadanos, aunque ya no tiene responsabilidad orgánica, y se ha mostrado recientemente crítico con la deriva del partido.

La mitad de los nuevos diputados autonómicos de Ciudadanos ocupan puestos de responsabilidad en la Administración, con dos diputadas en el Gobierno (la vicepresidenta Isabel Franco y la portavoz Ana Martínez Vidal) y Alberto Castillo preside la Asamblea Regional.

Ciudadanos también hizo sus movimientos a raíz de las elecciones generales, recolocando a sus integrantes. El abogado Pablo Ruiz Palacios, que figuraba en la papeleta al Senado, no obtuvo representación en el 28-A y finalmente fue elegido director general de Emergencias. Sin embargo, su paso fue muy breve por el Gobierno regional: asistió al Teatro Romea en plena emergencia por las lluvias de la DANA, lo que supuso el fin de su carrera en la política. Ruiz Palacios ha vuelto a su profesión.



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