visión financiera

Se impone la prudencia en renta variable ante los altos niveles alcanzados

15/02/2024 - 

MADRID. Los datos de inflación siguen siendo claros protagonistas en la evolución de los mercados financieros. En su último informe, la OCDE presentó una previsión de inflación para 2024 que se situaría entre el 2% y el 3% para la mayoría de los principales motores económicos mundiales, en concreto un 2,3% para Estados Unidos y un 2,6% para la Eurozona. De hecho, los últimos datos publicados mostraban que países como Alemania (IPC de enero en 2,9% vs 3,7% en diciembre), Estados Unidos (PCE 2,6% en diciembre) o China (0,8% en enero), estarían ya bastante cerca de estos niveles previstos por la OCDE.

Sin embargo, el dato de IPC publicado antes de ayer por Estados Unidos ha puesto en entredicho estas previsiones. La inflación general ha caído, pero menos de lo previsto, pues el consenso de analistas esperaba una caída importante del 3,4% al 2,9%, pero finalmente ha terminado en 3,1%. En cuanto a la inflación subyacente, se esperaba una caída de dos décimas, pero finalmente ha repetido en el 3,9%. Estos datos reforzarían la idea del posible retraso en la bajada de tipos por parte de la FED hasta, al menos, el mes de junio, cuando hasta hace relativamente poco, se especulaba con un primer recorte de tasas en el mes de marzo. En sus últimas declaraciones, Powell volvió a hablar de “dato dependencia” respecto a crecimiento e inflación, y es que la Reserva Federal americana ni quiere precipitarse en las bajadas hasta que la inflación no esté controlada definitivamente, ni puede hacerlo demasiado tarde, pues la economía estadounidense podría verse resentida.

La OCDE también ha revisado al alza sus previsiones de crecimiento económico a nivel global, que elevan hasta el 2,9% el crecimiento previsto para 2024. Esto supondría solo una ligera ralentización respecto al crecimiento de 2023 que fue del 3,1%. Por regiones, destaca el estancamiento en la eurozona que crecería solo un 0,6%, con países como Francia y Alemania que continuaría demostrando una clara ralentización económica. Prueba de ello son los últimos datos tanto de PMI manufacturero (se mantiene en la zona de contracción en 46,6), o el PIB del último trimestre (-0,1%), para un crecimiento anual de 2023 de +0,5%. En emergentes, India tomaría el relevo de China como el país que más crecería en 2024 (por encima del 6%), país que cada vez tiene una mayor relevancia en las cadenas de producción y en el desarrollo industrial y tecnológico a nivel global. Estados Unidos por su parte, sigue presentando buenos datos macro (ISM 53,4 vs 50,5 mes anterior), con un mercado laboral que sigue muy fuerte (en enero se crearon 353.000 nóminas no agrícolas, muy por encima de las 185.000 esperadas, y también por encima de las 333.000 nóminas de diciembre).

A pesar de la reacción negativa al dato de inflación publicado en Estados Unidos, lo cierto es que el mercado está descontando actualmente un escenario mucho más optimista del que teníamos el año pasado. Hemos pasado de dar por hecho un 'hard landing' por la subida tan vertical de tipos entre 2022 y 2023, a hablar de un aterrizaje suave, e incluso de crecimiento para 2024, en un contexto en el que los niveles de desempleo siguen muy cercanos a mínimos históricos, y vuelve a crearse empleo a mayor ritmo.  Adicionalmente, la inflación parece bastante controlada por debajo del 4%, y aunque los últimos datos vuelven a generar algo de incertidumbre con riesgos de posibles repuntes en este último tramo antes de llegar al 2%, la realidad es que estamos ya muy lejos de los niveles de doble dígito vistos a finales de 2022.

Ante este panorama, el mercado ha reducido su expectativa de bajada de tipos por parte de la FED, tanto en tiempo (ya no dan probabilidades a las primeras bajadas en marzo, sino que las pasan al mes de junio), como en profundidad, pues ahora se prevén bajadas en torno a 120 puntos básicos, muy por debajo de los 175 puntos que se preveían a finales de 2023.


No obstante, siguen presentes varios riesgos como el estancamiento económico en Europa, la incertidumbre en China, sobre todo relacionada con el sector inmobiliario, las elecciones en EE UU y la situación de la banca mediana global asociada al sector inmobiliario. Recientemente ha vuelto a ser noticia el sector bancario, por los posibles problemas de entidades regionales como el New York Community Bancorp, al que la agencia de calificación Moody´s ha reducido su rating hasta 'Ba2' (high yield). Este banco, que había comprado parte del malogrado Signature Bank, ha presentado provisiones para insolvencias por 552 millones de dólares, muy por encima de los 45 millones que esperaban los analistas, volviendo a recordar al mercado los riesgos asociados a este tipo de créditos relacionados con el mercado inmobiliario.

La semana pasada los mercados continuaron con el beneplácito de los inversores, el S&P 500 superaba por primera vez los 5.000 puntos y seguía marcando máximos históricos en unas jornadas marcadas por la ausencia de referencias macroeconómicas relevantes. Éstas, en cambio, si alterarán las tendencias de inversión, como hemos visto en la jornada de ayer al publicarse un dato de inflación en EE.UU. por encima de lo que esperaba el mercado, y que como consecuencia animaba las compras de bonos y ventas de renta variable. Veremos qué ocurre el jueves cuando se conozcan las ventas minoristas y el viernes el dato de precios a la producción.

Temporada de resultados

La rentabilidad de la deuda alemana con vencimiento 10 años ha experimentado un repunte significativo en lo que llevamos de mes, ha alcanzado el 2,40% frente al 2,13% del día uno. Lo mismo ha ocurrido con el bono estadounidense que genera un 4,28% de rentabilidad respecto al 3,86% al comienzo de febrero. Las sucesivas comparecencias de miembros de la FED y del BCE en las últimas fechas apuntan a que la primera bajada de tipos de los bancos centrales se producirá más tarde de lo inicialmente previsto, gracias a la buena marcha de la economía estadounidense.

La temporada de resultados correspondientes al cuarto trimestre de 2023 sigue su curso y con muy buena nota media para las compañías estadounidenses (ya han presentado más del 70% de las compañías, publicando un beneficio por acción muy por encima de lo estimado) y no tan brillante en Europa que, aunque el porcentaje de compañías que han presentado es muy inferior, los resultados apenas si superan unas estimaciones claramente a la baja respecto a lo generado un año antes. Prudencia ante los altos niveles alcanzados por la renta variable y ¿oportunidad para posicionarse en renta fija a medio y largo plazo? Pensamos que puede ser la estrategia correcta con el entorno macroeconómico actual.

Equipo de Portocolom AV

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