HECHO A MANO / OPINIÓN

Noches en vela y Orfidal

6/12/2020 - 

MURCIA. Noches en vela hemos tenido todos, buenas, malas y regulares. Por supuesto las que prefiero son aquellas en las que llené la noche de día y me condoné la pena del sueño. Risas, copas y ligues… Quién tuviera esa suerte claro, que la juventud no es infalible al amor. Se lo digo yo, que de eso tengo experiencia.

Ahora la pandemia está poniendo las cosas en su sitio, el día en el día y la noche en la noche. Siempre consuela que cuando tú no puedes hacer algo, los demás tampoco puedan. Sí, lo sé, eso se llama envidia. Es que otras cosas no tengo, pero los pecados capitales los colecciono todos.

"aborte misión: ya no son horas de preñarse por mucho que Paula Echevarría lo haya hecho. Otra inconsciente"

Ese era el motivo por el que mis noches regulares las pasaba en la biblioteca durante los exámenes. Estar en casa estudiando mientras tu madre veía Falcon Crest era una tortura china para cualquiera. No poder sentarte en la sala y saber cuál era la última estratagema que la pérfida de Ángela Channing utilizaba para hundir a Chase Gioberti hacía que terminara comiéndome las uñas hasta dejarme muñones. De este otro modo, viendo al resto hincando codos como yo, pensaba… mal de muchos, consuelo de tontos.

Luego vinieron las malas noches. Las de la maternidad. ¡Hala! Menuda bomba ¿eh? Ese regalo envenenado que son los hijos, porque el muñeco duerme por el día como un bendito, pero canta por la noche como el jodido Brian Johnson. Y aún hay alguna infeliz que a los cuarenta se quiere criogenizar los óvulos… Bueno las pasas, que a esa edad muy fresco muy fresco no tenemos ya al fecundable. Si hay algún lector en esta tesitura aviso: aborte misión, ya no son horas de preñarse por mucho que Paula Echevarría lo haya hecho. Otra inconsciente.

Pero pasa la crianza y sigues sin dormir. La excusa, el trabajo; el remedio, el Orfidal y el camello, la abuela. O ¿es que no ha tirado usted de su madre para que le receten un par de cajitas de esa maravillosa benzodiazepina?  No se preocupe, su secreto está a salvo conmigo. Lo hemos hecho todos.

Hablaré de nosotras porque es mi día a día más cercano, pero sé de muchos hombres que distraen de vez en cuando una pastillita del blister de la parienta. Dentro de ese saco del demonio que es un bolso de mujer, usted puede encontrar fácilmente una cajita del susodicho ansiolítico. Dinero no, de eso siempre vamos peladas a partir del cinco, pero las pastillas no faltan. Nos da tranquilidad. Como quien lleva un arma que nunca vamos a usar, llevar el comprimido encima nos aporta paz. Siempre a mano ese acto sublingual que te lleva instantáneamente a un placer mayor que el extramarital.

El tema es que el consumo no resuelve el problema, sólo lo adormece, nunca mejor dicho. Si quiere liberarse de las noches en vela sin necesidad de drogas, pregúntese: ¿Qué es lo peor que podría pasar?  Y cuando tenga la respuesta… Y si ocurre la peor de las opciones, ¿tiene solución? Y por último, ¿hasta dónde puede usted influir en cambiar esa situación? Porque si está en su mano, ¿cuál es el problema? Y si no lo está, ¿de qué se preocupa? No podrá hacer nada en este caso por muchos desvelos que pase. Cuando descubra que todo en la vida tiene solución y que no hay nada tan terrible, se liberará y empezará a dormir. ¡Qué fácil parece! ¿verdad? A lo mejor es porque lo es… Y les digo, hablo desde la autoridad que me da ser una exyonqui.

Gracias por su lectura.