Salud y Vida

La fisioterapia sale a la calle en Lorca para impulsar bienestar y autonomía

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MURCIA. Hay profesiones que se notan cuando faltan. La fisioterapia es una de ellas. Solemos acordarnos del fisioterapeuta cuando aparece el dolor, cuando la espalda “avisa”, cuando la rodilla protesta o cuando una lesión nos obliga a bajar el ritmo. Pero la XIX Feria de Salud de Lorca, celebrada del 13 al 15 de mayo en la Alameda de la Constitución, ha servido precisamente para desmontar esa idea reduccionista y recordar algo esencial: la fisioterapia no está solo para reparar, sino para enseñar a vivir mejor antes de que el cuerpo pase factura.

Durante las tres jornadas de feria, el Colegio Oficial de Fisioterapeutas de la Región de Murcia convirtió uno de los espacios más transitados de Lorca en un auténtico punto de encuentro entre salud, movimiento y ciudadanía. Talleres prácticos, consejos útiles y ejercicios adaptados demostraron que cuidar el cuerpo no debería ser una medida de emergencia, sino un hábito diario, casi tan necesario como dormir bien o comer sano. Porque sí, el cuerpo tiene memoria… y suele presentar la factura con intereses.

La programación arrancó el miércoles con el taller de ejercicio terapéutico impartido por Marta Herencia, una sesión que puso el foco en algo que todavía sorprende a muchos: el movimiento bien pautado también es medicina. Por la tarde, Rebeca Miñano abordó las patologías cervicales con un taller de Escuela de Espalda, una dolencia cada vez más común en una sociedad que pasa demasiadas horas mirando pantallas y demasiado pocas escuchando lo que le pide el cuello.

La feria continuó el jueves con una propuesta tan interesante como necesaria. Juan Javier Bru ofreció una sesión centrada en el cuidado de la espalda para cuidadores y usuarios de Cruz Roja Lorca. Porque cuidar a otros también implica aprender a cuidarse uno mismo. Y ahí la fisioterapia tiene mucho que decir. Levantar peso de forma incorrecta, mantener malas posturas durante años, normalizar el dolor o la falta de movimiento son errores silenciosos que terminan condicionando la calidad de vida de miles de personas.

La jornada siguió con el taller de Nuria García sobre ejercicio durante el embarazo y el postparto, una etapa donde todavía sobreviven demasiados mitos y recomendaciones desactualizadas. Es necesario alejar a la ciudadanía de la idea de “reposo absoluto”; la fisioterapia apuesta por el movimiento, el fortalecimiento y la prevención, ayudando a las mujeres a afrontar estos cambios físicos desde el conocimiento y a través del ejercicio terapéutico pautado.

El viernes, Cristina García habló a los asistentes sobre la importancia del suelo pélvico tanto en hombres como en mujeres adultos, otro de esos grandes olvidados hasta que aparecen los problemas. Y para cerrar la feria, Carmen Hernández ofreció un último taller con un circuito de fuerza funcional orientado a mantener la autonomía en el día a día, donde también se realizaron valoraciones funcionales de los asistentes. Porque envejecer no debería equivaler a resignarse a depender de otros para las tareas más básicas.

Más allá de los talleres, la presencia del Colegio de Fisioterapeutas en esta feria dejó algo todavía más importante: una idea que conviene repetir hasta que deje de sorprender. La fisioterapia no empieza cuando aparece el dolor; empieza mucho antes. Empieza cuando un niño aprende a sentarse bien en clase, cuando un adolescente entiende que vivir encorvado sobre el móvil tendrá consecuencias inmediatas y futuras en su salud o cuando un adulto descubre que convivir con molestias constantes no debería ser “lo normal”.

Porque la fisioterapia no consiste únicamente en tumbarse en una camilla mientras alguien intenta arreglar lo que llevamos años estropeando sin darnos cuenta. También es educación, es prevención y es autonomía. Es enseñar a una embarazada a moverse sin miedo, ayudar a un cuidador a proteger su espalda o conseguir que una persona mayor siga siendo independiente el mayor tiempo posible. En definitiva, es darle herramientas a la sociedad para vivir mejor.

Y ahí está uno de los grandes retos de la profesión: transformar esa anticuada imagen del fisioterapeuta como el profesional sanitario al que solo acudimos cuando algo ya se ha roto. En una sociedad que pasa demasiadas horas sentada, que se mueve menos de lo que debería y que normaliza el cansancio físico como parte de la rutina, aprender a cuidar el cuerpo es una necesidad urgente.

La XIX Feria de Salud de Lorca ha servido precisamente para llevar ese mensaje a la calle y recordar que la fisioterapia empieza mucho antes de que aparezca una lesión. Porque prevenir rara vez ocupa titulares. No tiene el impacto inmediato de una operación ni el dramatismo de una recaída. Sin embargo, evita problemas futuros, mejora la calidad de vida y, en muchas ocasiones, marca la diferencia entre conservar la autonomía o perderla con el paso de los años. Y eso, aunque haga menos ruido, también es cuidar la salud.

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