Regina García, CEO de Casas del Mediterráneo, repasa su trayectoria como empresaria, con pasión por su profesión y por el sector, en el 30 aniversario de Casas del Mediterráneo. Regina estaba terminando la carrera de Empresariales, cuando surgió la oportunidad de montar una inmobiliaria. Lo primero fue estudiar y analizar el mercado, no solo lo que había aquí, sino también cómo lo hacían en Madrid y en Barcelona. “Lo que existía en València en 1995 nos parecía muy flojo, no ofrecían lo que nos gustaría percibir como clientes, creíamos que un servicio inmobiliario tenía que ser algo más. Comprobamos que había mucho margen de mejora y que haciendo las cosas bien íbamos a tener éxito seguro”, recuerda Regina García en el podcast ‘Territorio Empresas’ de Banco Sabadell en Plaza Podcast. Y así fue; en solo un año, Casas del Mediterráneo se había convertido en un referente en el mercado inmobiliario valenciano.
¿Cuáles han sido las claves de ese éxito durante estos treinta años? En 1996 consiguieron crear un modelo único y pionero basado en el modelo americano, pero con sello valenciano, “apostamos por incluir los valores y la forma de ser de los valencianos, para que los clientes se sintieran identificados con la empresa”. En el 2000 ya estaban en expansión, la clave fue “apostar por el modelo de franquicias y conseguir que muchos empresarios valencianos quisieran formar parte del proyecto”. Desde el 2010 y en plena crisis, la empresa inició un crecimiento integral y diversificado, estableciendo alianzas colaborativas con pequeñas, medianas y grandes promotoras, bancos, servicers, fondos, y “siempre manteniendo la cercanía con el cliente particular”.
Otro aspecto que siempre ha caracterizado a Casas del Mediterráneo es su apuesta por la innovación, “nos encanta estar a la vanguardia, y no solo a nivel tecnológico, también a nivel normativo. Hay que aprovechar todo lo que nos proporciona el avance tecnológico y la inteligencia artificial; si no lo haces, te quedas atrás”. Así, fueron pioneros a la hora de digitalizar la compañía, de realizar visitas virtuales, de gestionar operaciones online o de introducir la inteligencia artificial. Eso sí, Regina no considera que esos cambios vayan a suplantar la figura del profesional inmobiliario: “Creo que los profesionales inmobiliarios vamos a seguir existiendo por una sencilla razón y es que creo que la inteligencia artificial no puede competir con la intuición. Y en nuestro sector, la intuición es absolutamente necesaria para ser un profesional con buen criterio y generar confianza en el cliente”.
Esa vocación de empresaria de Regina García no ha flaqueado en ningún momento. Y eso que a lo largo de estos treinta años Casas del Mediterráneo ha atravesado dos situaciones complicadas: la crisis inmobiliaria y financiera de 2008 y la pandemia de 2020. ¿Cómo les hicieron frente? “Yo soy ambiciosa, sí; pero la ambición siempre está un punto por debajo de la seguridad. Me gusta tener el control financiero de la empresa, cuando me he lanzado a hacer operaciones de crecimiento, de inversión o de innovación es porque he podido hacerlo, sin necesitar financiación externa o sin necesitar socios. Eso me da seguridad y, si aparecen sorpresas, como la crisis o la pandemia, estoy mejor preparada para afrontarlas rápidamente y adaptarnos a los nuevos tiempos”, comenta la CEO de Casas del Mediterráneo.
Dos momentos clave: la crisis de 2008 y la pandemia
Durante la crisis de 2008, Regina dio un paso al frente para quedarse con la marca. “Yo tenía el mayor número de franquicias y de gente empleada. Además, era la directora comercial de la firma. Aquel momento fue tremendamente traumático y de responsabilidad; tuvimos que cerrar muchas oficinas y todas las franquicias, despedir a muchos compañeros que también eran amigos, cerró el franquiciador, nos quedamos solos… y decidí reestructurar mi parte de la empresa, compré la marca, en cuya creación yo había participado, y seguimos adelante”.

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- Foto: PLAZA
Y aunque aquella época fue “dolorosísima por el drama social que se generó en torno a la vivienda”, Regina García todavía encuentra un lado positivo: “Pudimos ayudar a muchísima gente con situaciones financieras o habitacionales muy complicadas. Y no solo a las personas, también a los bancos que en ese momento acudieron a nosotros buscando profesionales del sector”. Y es que la relación de Casas del Mediterráneo y de Regina García con los bancos siempre ha sido buena, “más por los clientes que por las necesidades de la empresa”, y destaca la relación que mantiene con Banco Sabadell, “soy muy fiel con los clientes y con los proveedores. También lo soy con las entidades financieras que hacen que me sienta cómoda. Y eso es precisamente lo que me ofrece el Sabadell, atención, cercanía y buen trato”.
Otro momento complicado para Casas del Mediterráneo, y para el sector en general, fue la pandemia y el confinamiento de 2020. A ellos les pilló en pleno proceso de digitalización de la compañía y fue un aprendizaje forzoso. “Ahora vemos normal hacer operaciones sin reunirse, firmarlo todo de manera digital, pero hace solo seis años eso era impensable. No sabes lo que costaba convencer a un cliente para que realizara una operación desde su teléfono móvil, visitara de manera virtual la casa que iba a comprar o que entregara arras a un propietario que no había conocido… Fue posible porque confiaban en nosotros”.
Referente en el sector
Esa confianza ha sido clave para que hoy en día Casas del Mediterráneo sea una de las consultoras inmobiliarias referentes en el sector, no solo entre particulares, también entre promotores y servicers. “Casas del Mediterráneo aporta valor, conocimiento y experiencia, gracias al know-how adquirido en estos treinta años”.

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- Foto: PLAZA
Regina García asegura con orgullo que “la competencia tiene un gran nivel en la actualidad”, aunque afirma que no es una profesión dignificada: “Creo que aportamos un valor real y somos un bien necesario, pero no hemos sabido explicarlo bien o no se ha entendido. También considero que está mal apoyada por parte de las instituciones; debería regirse por normas que garanticen que el cliente esté cubierto en todas sus necesidades y que las inmobiliarias cumplan con todas sus obligaciones".
Esa pasión por la profesión es algo que Regina aconseja a los futuros emprendedores: “Cuando uno cree en algo, hay que lanzarse. Creo que la clave está en hacer de algo que te gusta, tu profesión, y no solo un negocio. Y ser muy leal con uno mismo, para poder transmitir una impronta segura y verdadera en la empresa”. También recomienda no tener miedo al fracaso: “Puede ser un tópico, pero creo que de cada fracaso nace la oportunidad de volver a renacer con algo diferente, forma parte del hecho de ser empresario. Lo peor que puedes hacer es mantenerte en el mismo sitio; tienes que estar en constante movimiento, innovando”.
A estos consejos suma un último, que refleja muy bien su manera de ser empresaria: “Tienes que estar presente en la empresa y tener el control, porque entonces las crisis las ves venir de lejos y te da tiempo a reestructurar y adaptarte”.
