MURCIA (EFE). Varios cientos de tamboristas inundan desde este jueves las calles de Moratalla con sus redobles y túnicas multicolor, en unas fiestas que se prolongarán hasta el domingo y que año tras año tienen un lugar destacado en la Semana Santa de la Región.
Desde primeras horas del día son numerosas las personas que salen a las calles para tocar el tambor y hacer estallar su atronador sonido.
Los tamboristas se concentran, sobre todo, en la calle Mayor, que arranca en La Glorieta y que, en empinada cuesta, llega hasta la Plaza de la Iglesia, junto al castillo, vigía permanente del acontecer diario de este municipio del Noroeste murciano.
Los hay de todas las edades, desde niños de pocos años hasta ancianos que se resisten a dejar de lado este instrumento musical que va unido a sus vidas desde su más tierna infancia.
Los más pequeños quizá conozcan ya que a medida que crezcan, crecerá con ellos el diámetro del tambor que tocarán para seguir la tradición y entregar en su día el relevo a sus hijos, o a sus nietos.
Los tambores atronarán hasta el domingo
En este soleado día son también numerosas las personas que se han acercado al casco urbano desde las casas rurales donde se alojan para ser testigos de las fiestas del tambor y el bombo, que como las del resto de ciudades españolas, están declaradas Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.
El toque del tambor seguirá atronando Moratalla hasta el próximo domingo, con la interrupción del sábado.
Son días en los que los protagonistas de la celebración demuestran su puesta a punto, para lo que se entrenaron desde hace semanas.