El tiempo se agota para los transportistas internacionales. El próximo 1 de marzo entran en vigor las sanciones por no haber instalado el tacógrafo inteligente de segunda generación en los vehículos pesados que circulan por Europa. El periodo de adaptación, que se ha extendido hasta el 28 de febrero, está a punto de finalizar.
Desde enero, los controles en carretera han servido para informar a los conductores sobre esta nueva normativa sin imponer multas, pero a partir de marzo las autoridades podrán sancionar con dureza.
Sanciones muy altas en Francia
El incumplimiento de esta normativa puede salir muy caro, especialmente en países como Francia, donde las multas pueden alcanzar los 30.000 € e incluso suponer penas de prisión. En España, la sanción máxima será de 2.001 €, mientras que en otros países del Corredor Mediterráneo, como Italia, Eslovenia, Croacia o Hungría, también se aplicarán penalizaciones severas.
En el Corredor Atlántico, que conecta España con Portugal, Francia, Alemania e Irlanda, las sanciones varían entre los 2.000 € en España y los 6.000 € en Portugal.
¿A quién afecta esta normativa?
Según el Reglamento (UE) nº 165/2014, todos los vehículos que operen en países distintos al de su matriculación y que aún utilicen tacógrafos analógicos o digitales no inteligentes (anteriores a junio de 2019) deben actualizarse a la versión 2 del tacógrafo inteligente antes del 28 de febrero de 2025.
¿Y los tacógrafos de primera generación?
Si el vehículo ya cuenta con un tacógrafo inteligente de primera generación, aún podrá seguir circulando sin problemas hasta el 20 de agosto de 2025. Sin embargo, a partir del 21 de agosto, también deberán actualizarse a la nueva versión.
Para quienes aún no han hecho el cambio, el tiempo apremia: a partir del 1 de marzo, la falta de este dispositivo ya no será solo un recordatorio en carretera, sino una infracción con consecuencias económicas importantes.