El Ayuntamiento de Mula ha decidido dar un paso al frente ante el crecimiento de proyectos de plantas de biogás y biometano en la Región, un fenómeno que califica como "desproporcionado" y carente de control normativo. El Consistorio alerta de una "burbuja descontrolada" de iniciativas que avanzan en sus trámites sin que exista una ordenación territorial específica ni un marco urbanístico claro.
En los últimos años, el incremento de solicitudes ha generado incertidumbre entre los vecinos de las zonas donde se proyectan estas instalaciones, lo que ha derivado en la aparición de plataformas ciudadanas contrarias a su implantación.
Una energía renovable… con impactos
Aunque el biometano se presenta como una alternativa energética renovable, especialmente útil para la gestión de residuos como los purines, desde el ámbito municipal se advierte de que estas plantas también conllevan importantes afecciones ambientales y sociales.
Entre los riesgos señalados figuran la contaminación de suelos, los malos olores, el elevado consumo de agua y energía, la generación de ruido o incluso riesgos de incendio o explosión, además del impacto paisajístico en el entorno.
Proyectos en marcha y oposición creciente
Actualmente, en el término municipal destacan dos proyectos en distintas fases de tramitación ambiental. Uno de ellos, promovido por la empresa BIO SEIQUER, S.L., se encuentra pendiente de evaluación ambiental tras recibir alegaciones de asociaciones, vecinos y el propio Ayuntamiento.
El segundo, más reciente, ha sido presentado por MOEQUIA, S.L. y se encuentra en una fase inicial de tramitación. Ambos proyectos se ubican en la misma zona del municipio, lo que ha intensificado la preocupación social.
Sin normativa clara y con presión institucional
El problema de fondo, según el Ayuntamiento, es la falta de regulación específica en la Región de Murcia. Ya en enero de 2025, el Pleno municipal aprobó una moción instando al Gobierno autonómico a establecer criterios claros sobre ubicación, control ambiental y seguimiento de estas instalaciones.
Posteriormente, en abril de ese mismo año, se creó una mesa de trabajo sobre bioenergía, con participación de vecinos, organizaciones agrarias, colectivos ecologistas y técnicos municipales, en la que se evidenció la complejidad del problema y el margen de decisión limitado de los ayuntamientos.
A día de hoy, denuncian, no ha habido respuesta por parte de la Comunidad Autónoma.
Un rechazo frontal a las macroplantas
Ante este escenario, el Ayuntamiento de Mula, a través de una moción conjunta firmada por todos los partidos políticos que conforman la Corporación municipal, ha fijado una postura clara: rechazo a la implantación de macroplantas de biogás en el municipio mientras no exista una regulación adecuada.
Entre las medidas planteadas, el Consistorio reclama:
- Una reforma urgente de la ley urbanística regional
- La modificación del planeamiento municipal para fijar distancias mínimas respecto a viviendas
- Y el establecimiento de límites a la ocupación del suelo
Además, el Ayuntamiento se compromete a no conceder el interés público necesario para estos proyectos, lo que en la práctica bloquea su desarrollo, al menos de momento.
Un debate abierto en toda la Región
El caso de Mula refleja un debate que se extiende por toda la Región de Murcia: el equilibrio entre el impulso de energías renovables y la protección del territorio y la calidad de vida de los vecinos.
Mientras no llegue una regulación clara, el conflicto está servido. Y, por ahora, Mula ha decidido cerrar la puerta.