Entrevista

Región

Miriam González

"La vivienda sí tiene solución y la sabemos todos: hay que apartarla de las ideologías"

La fundadora de España Mejor visita Murcia para "escuchar a la sociedad civil"

  • Miriam González Durántez.
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MURCIA. "Hay que subir entre todos el listón de la exigencia social hacia los políticos", sostiene Miriam González Durántez (Olmedo, Valladolid; 1968). Inmersa en una ruta por todo el país, la fundadora de España Mejor, una organización civil sin ánimo de lucro que desde 2023 busca dinamizar la sociedad civil, hace una parada en Murcia. Durante dos días (este jueves y este viernes) se reúne con autónomos, mujeres directivas, emprendedores y representantes de medio ambiente, además de los propios encuentros con los ciudadanos. "Vengo a escuchar", precisa en una entrevista telefónica con Murcia Plaza. También celebró un acto público en el Real Casino, donde compartió sus recetas recopiladas tras un largo proceso de observación y análisis: "Tenemos un talento fantástico en nuestro país, pero no está en la política", advierte esta abogada especializada en comercio internacional y cuyo esposo es el político británico Nick Clegg, ex vice primer ministro del Gobierno de David Cameron. 

Miriam González ha recorrido toda España para trasladar sus propuestas a la clase política. "Pero al final ninguno cambia nada: ni cuando están en el Gobierno ni en la oposición. Tenemos unos políticos muy polarizados, pero no están nada polarizados en mantener el estatus quo del sistema, que protege a los suyos", lamenta. Con todo, ella, que en 2016 fundó el movimiento global Inspiring Girl International para unir a referentes femeninos, no se rinde y pide a la sociedad civil que sea "más activa" porque considera que nuestro país tiene mucho margen de mejor si tomara nota de sus ciudadanos.

-Parafraseando a Miguel de Unamuno, ¿le duele España?

-No, no me duele España. Sí me ilusiona España.

-Se lo preguntaba porque a lo largo de estos años ha recopilado reflexiones y propuestas para plantear una regeneración y lograr un país mejor.

-Sí, pero no me duele. Lo miro siempre con una manera optimista. En España se han hecho un montón de cosas positivas. Democráticamente, desde que yo era pequeña, el cambio ha sido fantástico para todos nosotros. A mí lo único que me frustra es que podemos estar en otro sitio mejor todavía. Y quiero entre todos ver cómo podemos lograrlo, en vez de quejarnos. 

-¿Cuál es nuestro mayor pecado?

-Hemos consentido un sistema político que no se basa en el mérito ni en la capacidad. La mayoría del talento del país está fuera de la gestión de lo colectivo, lo político.

-¿Considera que tiene solución? 

-Claro que la tiene. Hace falta mirar alrededor y ver cómo se ha hecho en otros sitios: hay que profesionalizar más. Los políticos electos pueden gestionar ciertas cosas, pero no que toda la administración, de arriba a abajo, tenga un tinte político e ideológico. No es tan difícil. También hay que atajar la corrupción, otro de los grandes problemas. Hasta países como Latvia (Letonia) han hecho cosas estupendas, ¿por qué no lo podemos hacer nosotros? Claro que sí. 

 

Tenemos un talento fantástico en el país, pero no está en la política"


 

-¿Cómo podemos mejorar nuestra clase política y purgar sus defectos? 

-Habría medidas estupendas si se pudiese cambiar la Ley Electoral, para hacerla mucho más dependiente de los ciudadanos. Como eso es muy difícil, porque hay que tener una combinación de fuerzas políticas que quieran reformarla y que no la obstaculicen, existen otras reglas y sistemas para poner en marcha. Por ejemplo: nosotros hemos puesto sobre la mesa un código ético de gobierno. Es un instrumento autorreglamentario con 99 medidas de cajón que aplican muchos países parecidos al nuestro; no solamente los anglosajones y los nórdicos, también Portugal, Bélgica... Se pueden adoptar esas medidas en dos o tres semanas, con estructuras de garantías. Nosotros planteamos propuestas como la eliminación de aforamientos y la reforma del Consejo General del Poder Judicial. Solo es una cuestión de voluntad política y, para lograrlo, hay que subir entre todos el listón de la exigencia social hacia los políticos.

-¿Le ha trasladado su propuesta de código ético al Gobierno?

-Se lo hemos trasladado a todo el mundo. Hemos hablado con quienes redactan los planes de integridad, se lo hemos pasado a la oposición... Nos hemos ido de ruta por toda España, hemos tratado con comunidades autónomas y con los ayuntamientos. Todos nos reciben fenomenal y les encanta hacerse fotos, sonrisas y abrazos. Y llaman a la prensa cuando la sociedad civil se reúne con los políticos para hablar de todas estas cosas. Pero al final ninguno cambia nada: ni cuando están en el Gobierno ni en la oposición. Tenemos unos políticos muy polarizados, pero no están nada polarizados en mantener el estatus quo del sistema, que protege a los suyos.

-¿Algún político ha adoptado sus propuestas? 

-No, ninguno de ellos ha cambiado nada. Son cosas básicas. No pueden ir a un parlamento a mentir deliberadamente y que no tengan que dimitir. Eso es de cajón. Hay muchas comunidades autónomas que todavía no publican los currículum de los asesores para que se pueda ver si cuadran con las funciones encomendadas. Muchos sitios no tienen normas básicas para limitar el número de asesores. Cada uno hace lo que le da la gana. Han tenido cuatro décadas que han hecho lo que han querido. Ya va siendo hora: estamos en el segundo cuarto del siglo XXI. 

  • Miriam González Durántez. -

-¿La llamada 'nueva política' ha logrado mejorar el nivel?

-Se ha mejorado poco. Parte del problema es que muchos de los que hablaban de nueva política olvidaron el mandato de limpieza. Otros han sido engullidos por el sistema y han caído en prácticas muy similares. Soy una niña de la Transición y he visto todos los periodos democráticos de España, y salvo al principio, ha habido casos enormes de corrupción en todos los gobiernos de España, tanto a nivel gubernamental como a nivel autonómico.

-Y ante este panorama, ¿qué le decimos a los jóvenes?

-Nosotros los hemos integrado desde el principio en todo lo que hacemos. En España Mejor los hemos puesto en el centro con el programa Imagina, para involucrarles utilizando técnicas innovadoras para abrir la democracia a todos los sectores de la sociedad. Tenemos que facilitarles el emprendimiento juvenil. Lo que necesitan los jóvenes no son necesariamente las pequeñas ayuditas electorales, justo dos meses y medio antes de las elecciones, sino que necesitan que el Estado no obstaculice su emprendimiento y su capacidad de trabajo.

Ellos han hecho sus propias propuestas, para poder tener más acceso a la experiencia práctica, una de las grandes asignaturas pendientes de la formación académica en España, que es muy poco práctica. En otros países la gente universitaria sale con ocho o nueve meses de experiencia práctica. Eso es una ventaja para ellos. Nuestro mensaje es que una sociedad no puede avanzar si los jóvenes no piensan que están en el centro de las soluciones. Muchísimos jóvenes piensan que existe un divorcio enorme entre la política y ellos: la política no les da soluciones. La política del Estado del bienestar para ellos es el 'Estado del malestar'.

 

Las soluciones no salen de los populismos ni de las recetas fáciles"

 

-¿Percibe un riesgo de radicalización de los jóvenes? 

-Sí, aunque no es solamente un riesgo: es la realidad. Una serie de jóvenes se mueven a partidos de los extremos, ahora sobre todo hacia la extrema derecha, pero hace unos años era hacia la extrema izquierda. Y muchos de esos jóvenes ni siquiera comparten las ideologías de esos partidos. Es decir, se movilizan en términos de voto-protesta: si nadie les hace caso, van al sitio donde más daño hacen para llamar la atención y decir: "Estoy aquí y necesito soluciones". Las soluciones no salen de los populismos ni de las recetas fáciles. Hay que trabajar las propuestas, quitando trabas para los jóvenes y dándoles mucha mejor formación. Hay que desatascar problemas cruciales para ellos, como es la vivienda.

-¿Tiene solución el problema de la vivienda?

-Tiene solución. Y además todos sabemos cuál es. Nuestra propuesta se centra en lo más importante: el alquiler asequible. Nosotros necesitamos 700.000 viviendas de alquiler asequible. Está todo muy estudiado. No tenemos las soluciones porque los partidos políticos se empeñan en mirar el problema desde un punto de vista ideológico. Unos se niegan completamente a la colaboración público-privada, aunque saben que no existen suficientes recursos públicos para poder proporcionar todas esas viviendas. Otros, en cambio, insisten en centrarse solamente en la construcción para la propiedad, cuando saben que el problema es el alquiler. Oiga: hay que hacerlo todo, y todo a la vez. Y también hay que quitarse esos prejuicios ideológicos. 

Nosotros organizamos en el Parlamento un debate sobre este tema, precisamente con jóvenes, y los expertos veían inmediatamente cómo se puede avanzar. Y entiendo las reticencias ideológicas de algunos: hay que tener cuidado con cierta colaboración público-privada, porque ha dado lugar a una determinada especulación. Pues ponga usted normas. Hay que empezar a mirar las cosas desde un punto de vista pragmático y no ideológico. La solución del problema de la vivienda es desideologizar. 

-¿Cree que en España también hay un problema del liderazgo?

-No sé si diría de liderazgo. Lo que más me preocupa es el talento. Tenemos un talento fantástico en el país, pero no está en la política. De hecho, a muchos talentos le repele la política. No puede ser que nos estemos separando de lo público. En las reuniones abiertas con ciudadanos, nos dicen que la población española está muy polarizada. Yo, de verdad, a nivel de calle no la veo tan polarizada. Veo más polarizado lo que está alrededor de la política. A la gente la veo impotente, triste y con una cierta frustración. Nosotros somos un país que puede engancharse a la siguiente fase con toda seguridad. Hay otros países de Europa que no van a poder, pero nosotros sí podemos.

-¿Qué diferencias aprecia entre la política española y la británica? ¿Qué podemos aprender los españoles de los británicos? 

-Ellos también pueden aprender de nosotros, eh. No creo que haya sistemas buenísimos y sistemas pésimos. Hay que ir con buena cabeza copiando cosas que funcionan en otros países y aprovecharlas para implantar mejoras. Una buena idea sería copiar la norma del Reino Unido de que todos los parlamentarios tengan que volver una vez por semana a su circunscripción para tener reuniones abiertas con los ciudadanos y escucharlos directamente. Muchos españoles pensamos que no vemos nunca a nuestros diputados. O sea, salen en las elecciones y muchos desaparecen después. Esa sería una buena regla, pero todos los países tienen ideas que se pueden copiar.

-¿Conoce la Región de Murcia?

-Hace mucho tiempo que no estoy en Murcia, pero tenemos más de 100 voluntarios en la Región. Hemos venido a hablar con ellos, a escuchar de primera mano cuáles son los problemas más específicos. Hay problemas muy generales que se ven en Murcia, pero también se perciben en otros sitios, como los sueldos bajos, el desempleo juvenil, la pobreza infantil...

 

Hay que despolitizar la gestión del agua"

 

-Tambien se reúne con las mujeres empresarias directivas. ¿Cómo ve su situación? 

-Hace diez años monté una organización, Inspiring Girls International, para unir a niñas con mujeres referentes que inspiran. El progreso con las mujeres en la parte directiva y empresarial ha sido enorme en los últimos años. Fue un momento crucial cuando las empresas empezaron a copiar las cosas que funcionan con ellas. Pero queda siempre un tema: se ha conseguido la igualdad ante la ley y la igualdad en el trabajo, pero sigue pendiente la igualdad en las casas. Las mujeres continúan siendo las que se ocupan de los hijos y desde luego muy mayoritariamente de la gestión y el cuidado de las casas. Eso ocurre desde Noruega hasta Guatemala. Esa desigualdad tiene un impacto en todo.

-¿Qué valoración tiene del tejido empresarial de la Región de Murcia? ¿Qué espera de ellos?

-Vamos sobre todo a escuchar y ver cuáles son las problemáticas más específicas, para conocer cómo se ven desde Murcia. Yo creo mucho en la escucha a los ciudadanos. Me pone enferma cuando veo que los parlamentarios no le dedican suficiente tiempo a estar en la calle y a escuchar de primera voz. Menos encuestas y más contacto directo: es una filosofía que intentamos replicar en España Mejor.

-España Mejor sostiene que "una nueva política de agua es posible". Para la Región de Murcia esta cuestión es fundamental. ¿Cuál es la solución a un problema complejo y que ha enfrentado a territorios?

-Tenemos un grupo específico de agua, con ingenieros y personas con experiencia en el sector. Nuestra propuesta es similar a la vivienda: hay que despolitizar la gestión del agua. Soy absolutamente consciente de que es un problema muy específico. En Murcia vamos a escuchar mucho sobre agua y sequía.

-¿Sigue defendiendo que España Mejor nunca va a ser un partido? 

-Sí, claro. España Mejor no va a ser un partido, se va a quedar siempre como una organización civil. Lo he dicho por activa y por pasiva. Yo estoy trabajando en paralelo en una opción política, pero eso no es España Mejor. De hecho, lo que tiene que ocurrir con España Mejor es que salgan tres o cuatro organizaciones parecidas, con un saborcito diferente cada una, para movilizar a la sociedad civil con independencia de lo que ocurra en la política española. La sociedad civil tiene que estar mucho más organizada y debe ser más activa. 

  • Miriam González Durántez. -

 

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