MULA. La apertura del local de restauración Desbarra en la Plaza de Abasto de Mula se han terminado de ocupar todos los puestos disponibles en el emblemático espacio municipal, que data de 1945. Desbarra es un espacio de estilo gastrobar integrado en la tendencia de "tapear en el mercado", combinando combina el dinamismo de una barra de mercado con toques contemporáneos. Está diseñado principalmente para el tapeo dinámico, el aperitivo y el tardeo, atrayendo tanto a vecinos de toda la vida como a visitantes que buscan esa experiencia.
Según han destacado desde el Ayuntamiento, esta nueva apertura culmina una etapa de revitalización de la Plaza de Abastos, en la que el Consistorio muleño ha realizado una importante inversión para su reforma, mejora y climatización, con el objetivo de modernizar sus instalaciones, ofrecer un mejor servicio y generar nuevas oportunidades para el comercio de proximidad y la hostelería local.
Asimismo, las mismas fuentes municipales señalan que "la ocupación completa de los sus puestos refleja el impulso adquirido por una plaza que combina la actividad comercial tradicional con nuevas propuestas gastronómicas y hosteleras, reforzando su papel como punto de encuentro y contribuyendo a mantener vivo el comercio en el centro de la ciudad".
Desde el Ayuntamiento, además, se ha puesto en valor la apuesta de quienes deciden emprender y desarrollar sus proyectos en Mula, especialmente en espacios municipales que forman parte de la vida cotidiana y de la identidad comercial del municipio. Es por ello que la concejala de Comercio, Alicia Zapata, ha trasladado sus mejores deseos a Desbarra en esta nueva etapa, agradeciendo la confianza depositada en la Plaza de Abastos para poner en marcha su proyecto.
El nuevo establecimiento abrirá sus puertas de jueves a domingo, ampliando así la oferta hostelera de este espacio municipal.
La historia de la Plaza de Abastos de Mula está ligada a la transformación del comercio local hacia la modernidad. El Ayuntamiento impulsó la edificación de un mercado cubierto, cuyas obras arrancaron en mayo de 1947. Diseñado con una estructura funcional de 1.710 metros cuadrados y una fachada tradicional de teja árabe, el edificio fue entregado en octubre de 1948 y abrió sus puertas en diciembre de ese año, centralizando definitivamente la actividad de los comerciantes de alimentación de la localidad.
Con el paso del tiempo, el recinto se ha ido adaptando a las necesidades de cada época, desde el techado definitivo de los puestos centrales en 1952 hasta las inversiones de renovación estructural, eléctrica y de climatización ejecutadas en los últimos años. Hoy en día, la plaza no solo conserva su carácter de mercado tradicional, sino que se ha reinventado, como es tendencia, como un punto de encuentro social y gastronómico dinámico, atrayendo nuevos negocios de hostelería que han logrado completar el cien por cien de la ocupación del recinto.
Las últimas reformas ejecutadas por el Consistorio en el recinto histórico se han centrado en su modernización estructural y funcional.