MURCIA (EFE). El control de la denominada “contaminación difusa” derivada principalmente de las actividades agrícolas y ganaderas a lo largo de la Cuenca del Segura, será uno de los principales retos de cara al próximo ciclo de planificación hidrológica para el periodo 2028-2033.
Este es uno de los 14 temas considerados clave en la elaboración del borrador para ese próximo ciclo de planificación, que este martes se han presentado en unas jornadas técnicas que tienen como objetivo promover la participación pública en torno al borrador, que se encuentra en fase de consultas hasta el próximo mes de mayo.
El presidente de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), Mario Urrea, ha mantenido un contacto con los periodistas antes de la celebración de las jornadas para exponer esos temas prioritarios en la elaboración del próximo plan de cuenca, algunos ya conocidos y recurrentes, como la situación del Mar Menor, la problemática de las aguas subterráneas, o el trasvase Tajo-Segura.
El agua del Segura tiene una calidad "aceptable"
No obstante, entre los asuntos más novedosos y que se reforzarán de cara a este nuevo ciclo de planificación, Urrea ha destacado la dificultad de alcanzar los objetivos medioambientales, algo que se viene constatando en las diferentes planificaciones y que en esta ocasión preocupa especialmente en relación con la citada contaminación difusa.
En ese sentido, ha señalado que el río Segura tiene una calidad de agua en el río que es “aceptable”, pero hay una parte importante de contaminación difusa no solo en el Mar Menor sino en el resto de la demarcación.
Se trata de un tipo de contaminación que no está relacionada con un vertido puntual en una zona concreta, sino que se extiende por toda una zona derivada de la extensión de abonos o purines y, por lo tanto, es más difícil de identificar, porque no se desprende de una actividad o explotación concreta, sino de todo un sector, con lo que su contra e más complicado y requiere de “programas de acción en zonas vulnerables”.
El nuevo plan hidrológico, ha dicho, deberá mandar un “mensaje más intenso en el control de las actividades que propugnan esa contaminación difusa” como ya se viene haciendo desde 2020 en el Campo de Cartagena con la imposición de medidas cautelares al sector agrícola y ganadero.
Coordinación entre administraciones
Urrea ha señalado que en este nuevo ciclo, se van a extender esa serie de medidas al resto de la demarcación, y ha confiado en la coordinación entre las administraciones, para que la comunidad autónoma establezca nueva normativa en ese sentido para regular las actividades contaminantes en el resto de áreas de la demarcación.
También ha subrayado la importancia de que se cumplan en este nuevo ciclo los caudales ecológicos planteados, pero ha subrayado que la planificación será “fundamentalmente técnica” y no podrá entrar en las competencias de otras confederaciones, como la del Tajo, sobre este tipo de restricciones y caudales ecológicos.
La planificación, ha dicho, incluirá un diagnóstico sobre los “impactos socioeconómicos que puedan suponer determinadas actuaciones” en la cuenca del Segura, pero no se podrá actuar más allá de esos diagnósticos.
Las desaladoras de Águilas y Torrevieja
“Lo que sí podemos es incrementar la producción de agua desalada”, ha apuntado, y ha recordado que actualmente se están redactando los proyectos de dos nuevas plantas desaladoras con una capacidad conjunta de 150 hectómetros cúbicos.
Estos proyectos no podrán salir a licitación hasta al menos dentro de dos años y, una vez que las plantas estén operativas, ha dicho, “el cómputo de volúmenes dejará en una situación mucho mejor al trasvase”, al tiempo que se benefician también las aguas subterráneas, si bien ha reconocido que habrá que incorporar el análisis económico de las tarifas que puedan soportar los usuarios.
Aunque no hay todavía una previsión presupuestaria para este nuevo ciclo de planificación, Urrea ha considerado que “no será menor” que la actual, que ronda los 3.300 millones de euros, ya que incluye el desarrollo de las dos nuevas desoladoras o las inversiones en infraestructuras anti inundaciones.
Urrea ha insistido en que estas nuevas plantas vendrán a compensar las previsibles minoraciones de recursos hídricos, tanto superficiales como subterráneos, por motivo del cambio climático y la menor cantidad de lluvias aprovechables, que en la cuenca del se prevé que sea de entre un 5 y un 10 por ciento menos de recursos naturales.
Además de la jornada de este martes para abordar estos puntos clave en la confección de la nueva planificación hidrológica, la Confederación ha convocado tres talleres a lo largo del mes de abril, sobre abastecimiento, saneamiento y depuración, sobre temas medioambientales y, por último, sobre la problemática del regadío, antes de culminar el borrador definitivo, que tendrá que estar listo el próximo mes de octubre.