El 76% de los jóvenes con discapacidad en la Región de Murcia se encuentra fuera del mercado laboral

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MURCIA. Para la juventud actual, volar del nido se ha convertido en una carrera de obstáculos; para quienes tienen una discapacidad, es casi un imposible. Tres de cada cuatro jóvenes con discapacidad menores de 35 años consideran inviable iniciar un proyecto de vida independiente antes de esa edad. No es solo una cuestión de precios de alquiler o precariedad laboral generalizada: se trata de una suma de barreras invisibles que van desde salarios más bajos hasta la falta de viviendas adaptadas.

Así lo refleja la undécima edición del informe Jóvenes con discapacidad, motor de futuro, elaborado por el Observatorio de la Vulnerabilidad de la Fundación Adecco con ocasión del Día Internacional de la Juventud. El estudio proyecta que hasta un 82% de estas personas sigue viviendo con sus padres, frente al 67,1% de la media nacional, debido a la falta de autonomía económica y la necesidad de apoyos diarios.

El mercado laboral murciano: una persiana casi echada

La puerta de entrada a la independencia económica sigue estando atascada. En la Región de Murcia, la tasa de participación laboral de las personas con discapacidad se sitúa en un modesto 37%. Sin embargo, al poner el foco en la franja más joven (de 16 a 24 años), las estimaciones son alarmantes: el 76,2% de los jóvenes murcianos con discapacidad ni tiene empleo ni lo busca, desconectados por completo del mercado laboral.

El acceso a esa primera oportunidad profesional no es rápido. De media, un joven con discapacidad tarda más de dos años (24,5 meses) en encontrar su primer trabajo, el doble de tiempo que el resto de sus coetáneos. Por eso, no es de extrañar que un rotundo 86% de los encuestados califique como «muy difícil» lograr esa primera contratación. "El acceso al primer empleo marca el inicio de la vida adulta. Cuando esa oportunidad se retrasa, no solo se frena el desarrollo profesional, sino la posibilidad misma de abandonar el hogar familiar", señala Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco.

Menos sueldo, sesgos en entrevistas y el miedo a la IA

Quienes logran cruzar la puerta del mercado de trabajo no siempre lo hacen en igualdad de condiciones. Los jóvenes de 16 a 24 años con discapacidad perciben una ganancia bruta media de 1.220 euros al mes, un 16% menos que sus pares sin discapacidad (1.455 euros). Esta brecha salarial se explica por la concentración en puestos a tiempo parcial y empleos auxiliares.

A esta desventaja económica se suma la discriminación percibida:

-El 55% afirma haber sufrido algún tipo de discriminación durante la búsqueda de empleo.

-Un 65% envía su currículum sin obtener jamás respuesta.

-El 38,5% denuncia que en las entrevistas de selección el foco se pone en su diagnóstico, recaídas o absentismo, en lugar de en sus competencias.

A este escenario se añade un nuevo actor: la Inteligencia Artificial. Aunque la mitad de los encuestados la utiliza para preparar entrevistas y mejorar su currículum, un 42% teme que la automatización destruya los puestos de entrada y primer empleo, que tradicionalmente servían para rodar a los perfiles con menos experiencia.

Mucho más que un alquiler: accesibilidad y apoyos

A la hora de emanciparse, el problema no es solo pagar la fianza de un piso. Para un 55,6% de los entrevistados, la barrera principal es la ausencia de viviendas accesibles (27,1%) y la imposibilidad de costear apoyos específicos (18,5%), como asistencia para el aseo, el vestido o el acompañamiento emocional diario, cobertura que hoy solo encuentran en el entorno familiar. "Vivir de forma autónoma se ha convertido en un desafío para la mayoría, pero en su caso el reto se intensifica. Garantizar su inclusión es permitirles decidir libremente cómo quieren construir su futuro", subraya Begoña Bravo, directora de Inclusión de la Fundación Adecco.

Pese a los datos, el deseo de autonomía permanece intacto. Al ser preguntados sobre qué cambiaría en sus vidas si consiguieran un empleo estable y digno, la mitad (49,8%) no duda en la respuesta: podría independizarse finalmente. Además, un 38,4% asegura que mejoraría drásticamente su salud mental y casi un 30% se plantearía algo tan cotidiano pero lejano como formar su propia familia.

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