La importancia de velar por los intangibles en las startups actuales

Plaza Innovación

Desde la protección de datos y la ciberseguridad hasta conflictos derivados del uso de nuevas tecnologías, son situaciones que empiezan a complicar aún más la vida de los emprendedores

  • Foto: PEXELS/PIXABAY
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VALÈNCIA. En un ecosistema donde la innovación avanza más rápido que la regulación, las startups tecnológicas enfrentan retos legales cada vez más complejos. Desde la protección de datos y la ciberseguridad hasta conflictos derivados del uso de nuevas tecnologías, son situaciones que empiezan a complicar aún más la vida de los emprendedores. “En el ámbito tecnológico, los conflictos legales no son una posibilidad remota, sino una certeza en algún punto del camino. Desde disputas sobre propiedad intelectual hasta incidentes de ciberseguridad, cualquier startup está expuesta”, sostiene Francisco José Peláez Ortiz, socio director de PenalTech, un despacho especializado en delitos informáticos y tecnológicos que ayuda a las startups a blindar su actividad empresarial.

Según Peláez, las áreas más sensibles suelen ser el código fuente, algoritmos y datos, “porque son el núcleo de la innovación y, sin protección, la startup queda expuesta a copias, fugas o litigios con competidores”. La protección, a su juicio, debe procurarse desde el minuto 1 de un proyecto. Recuerda también el letrado que la protección legal dentro de una startup no se restringe únicamente a preservar unos derechos de explotación y comercialización de sus desarrollos innovadores, sino que obedece también a la responsabilidad penal que cualquier startup tiene desde 2010 como persona jurídica. “Un incidente de ciberseguridad, un fraude contable o un incumplimiento normativo puede acarrear multas millonarias, pérdida de subvenciones e incluso la disolución judicial. Por ello, es imprescindible implantar un programa de compliance adaptado a startups tecnológicas que actúe como escudo frente a riesgos legales y ofrezca confianza a inversores y clientes”, asegura.

En lo que respecta a los intangibles dentro de una startup tecnológica, estos activos suelen superar con mucha diferencia a los bienes físicos, en una proporción de un 95/5 según algunas fuentes. Es por ello que en este tipo de organizaciones, no se puede pasar por alto la valoración ni la protección de los intangibles. “Ningún inversor se va a arriesgar a entrar en una tecnológica si la titularidad de sus activos intangibles no están blindados, teniendo en cuenta que son el mayor valor de la empresa”, dice Borja Teruel Lluch, abogado especializado en startups y empleado en Marina de Empresas.

El código y el software

Aclara Estefanía Asensio Vecchio, abogada especializada en propiedad intelectual e industrial en Metricson, otro despacho de abogados experto en tecnología y startups, que “el registro de marcas, patentes, diseños industriales y modelos de utilidad es obligatorio para garantizar los derechos exclusivos”. Distinta es la protección de los derechos de autor, los cuales se otorgan sistemáticamente al creador por la mera creación.

En el caso del software o programas informáticos, la Ley de Protección Intelectual le otorga protección mediante derechos de autor. No sería entonces necesario proceder a su registro, aunque sí muy recomendable hacerlo cuando el software tiene valor empresarial relevante. Serviría como prueba de autoría, titularidad, fecha y contenido depositado. También puede resultar útil en conflictos entre socios, empleados, proveedores, inversores o competidores.

También el código fuente escrito para crear ese producto final y funcional que es el software, está protegido por los derechos de autor. Sin embargo, pueden surgir dudas sobre su titularidad dependiendo de quién y en qué circunstancias se haya hecho el desarrollo. Si el código lo escribe un empleado dentro de sus funciones habituales en la compañía, lo normal es que la titularidad y los derechos de explotación los disfrute la empresa, salvo que se haya estipulado lo contrario. Las dudas se originan cuando es un desarrollador freelance o a un proveedor externo el autor de ese código. En estos casos, se recomienda asegurarse de que existe una cesión clara, suficiente y expresa por escrito de los derechos de autor. Matiza no obstante David Zafra, cofundador de la startup heydiga, que aunque se opte por reforzar la protección con registro en el RPI, depósito notarial o sellos de tiempo más NDAs “solo cubre tu desarrollo concreto, no la funcionalidad, no protege frente a quien desarrolle de forma independiente un programa con las mismas funcionalidades, y con ligeras modificaciones a veces se da por hecho que ya es otro código, así que el secreto empresarial pesa tanto o más que el registro”, advierte.

 

Patentes

Las patentes protegen las invenciones tecnológicas, bien sean productos o procedimientos. Su posesión resulta muy atractiva para el capital riesgo y los inversores, no solo porque plantean una barrera de entrada a otros competidores en el mercado, sino también porque el portafolio de la propiedad industrial incrementa el valor de la startup ante posibles procesos de adquisición, fusión o nuevas rondas. Multiverse Computing, con más de 160 patentes, está entre las startups nacionales que encabezan el ranking, con una valoración que la sitúa ya en la antesala de los unicornios. 

En España, se registran en la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) y puede hacerse tanto de forma presencial como telemática. Si se busca protección europea, el sitio es la EPO (Oficina Europea de Patentes) o mediante el sistema PCT si se quiere abrir una vía internacional.

En la era de IA

La adopción en la inteligencia artificial en muchas startups está generando dudas en la gestión de los activos intangibles al desafiar marcos legales tradicionales. La incertidumbre de la propiedad intelectual, el uso no consentido de datos y derechos de autor para entrenar algoritmos o la pérdida de confidencialidad son algunas de las inquietudes generadas por la IA. La mayoría de los emprendedores que trabajan con ella abogan por una reforma o un derecho sui generis que clarifique el limbo legal generado. Mientras llega y no, las empresas se ven obligadas a cumplir con la legislación vigente implantando “políticas internas de uso de IA, revisión de outputs, trazabilidad de prompts, control de fuentes, cláusulas contractuales con proveedores y protocolos de aprobación antes de publicar o explotar contenidos generados”, como indica Pablo Pascual , CEO y cofundador de Vixiees.

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