MURCIA. "Diseñar para las personas es, al fin y al cabo, diseñar para el bienestar presente y futuro". Lo dice la arquitecta murciana Laura Ortín al referirse a su último proyecto, la reforma integral de una vivienda en el casco antiguo de Murcia para una clienta jubilada que buscaba construir "el escenario de una nueva etapa de vida, un hogar para disfrutar hoy, pero también para acompañarla en los años venideros con la misma comodidad y autonomía". El resultado es una vivienda "para todas las edades", una casa "preparada", donde la sencillez no está reñida con el diseño y el confort, y donde la arquitecta ha sabido captar el alma anterior de este piso, "una auntética joya" de 140 m2 ubicada en un edificio de 1930, en un entorno BIC, y con una demolición previa que había borrado gran parte de su identidad original.
Todo esto está detrás de esta reforma que Laura Ortín ha llevado a cabo con la colaboración de la arquitecta María Escribano, un proyecto que les ha llevado a reflexionar sobre "cómo viviremos cuando seamos mayores". Y es que, como apunta esta profesional, "la mayoría de las personas que nos encargan sus casas tienen entre 30 y 50 años" y están "en unos momentos vitales en los que, desde una cierta estabilidad económica y personal, emprenden un nuevo proyecto de vida ligado a un nuevo hogar". Con Casa Matria, que es como se ha bautizado esta vivienda, no fue así.
De hecho, Ortín recuerda que "han tenido que pasar diez años para que nuestra clienta retomara su proyecto de hogar, ya jubilada". Una decisión que llevó ante ellas "un lienzo en blanco, un 'solar' donde todo parecía posible". Sin embargo, y como siempre, había que afrontar retos como fue establecer la compartimentación necesaria para garantizar la entrada de luz natural en todas las estancias o evitar que la casa acabara articulándose mediante largos pasillos y espacios de circulación. Con todo ello, "nos propusimos crear una organización espacial poco previsible, capaz de responder a las necesidades funcionales sin renunciar a la amplitud, la luz y la flexibilidad", apunta la arquitecta.
Un recorrido cambiante

- Casa Matria, de Laura Ortín -
- Foto: DAVID FRUTOS
Según explican desde este estudio de arquitectura murciano, la cocina se situó junto al patio interior, donde la luz del sur baña la estancia durante gran parte del día. "Nos gustaba imaginar ese primer café de la mañana acompañado por el sol. Además, acercarla a la entrada permitía que la despensa quedara a mano al llegar con la compra, facilitando una tarea cotidiana que repetimos cientos de veces a lo largo de nuestra vida".
Las habitaciones, por otra parte, se han organizado alrededor del espacio central, a modo de 'enfilade', permitiendo abrirlas o cerrarlas según el uso, la privacidad o la temperatura. Unas puertas correderas simétricas conectan las estancias y, cuando permanecen abiertas, generan amplios huecos de paso y largas visuales cruzadas que multiplican la percepción del espacio. Además, el salón se concibió como una auténtica sala de estar: "Ese refugio al final del día donde recogerse cuando cae la tarde, sentarse junto a la ventana, leer un buen libro o disfrutar de una serie en calma", describen las arquitectas.
Añaden, asimismo, que "aunque la vivienda está pensada para una sola persona, siempre nos conmovió su deseo de seguir reuniendo a la familia alrededor de una mesa. El comedor se convirtió así en el verdadero corazón de la casa". Para resolver la llegada de luz a ese 'centro', diseñaron una especie de linterna interior. "La tabiquería que envuelve el baño anexo es semitransparente y permite que la luz atraviese el espacio y llegue hasta el comedor, aportando claridad y profundidad a una zona que, de otro modo, habría permanecido más oscura", explican.
Diseñar pensando en el futuro

- Casa Matria, de Laura Ortín -
- Foto: DAVID FRUTOS
"Desde el inicio entendimos que la vivienda debía responder no solo a las necesidades presentes de su habitante, sino también acompañar los cambios que el paso del tiempo pudiera traer consigo. No se trataba de diseñar una casa adaptada, sino una casa preparada", apuntan las responsables de la reforma, que señalan que muchas decisiones del proyecto se tomaron pensando en favorecer la autonomía y el bienestar a largo plazo. Así, las puertas de armarios y cocina tienen dimensiones contenidas para que resulten ligeras y cómodas de manipular; las correderas incorporan un sistema de poleas que permite un movimiento suave y ergonómico; todas las luminarias utilizan bombillas fácilmente reemplazables para que cualquier mantenimiento cotidiano pueda resolverse sin dificultad; los baños cuentan con platos de ducha accesibles y WC japonés; y toda la vivienda se recorre de forma intuitiva, cómoda y sin obstáculos innecesarios.
"Con este proyecto hemos comprobado una cosa: cuando diseñamos pensando en el futuro, en realidad estamos diseñando mejor para todos. Porque la autonomía, la claridad espacial, la facilidad de uso, la luz o el confort no son necesidades exclusivas de una edad avanzada. Son cualidades que mejoran la vida de cualquier persona, en cualquier etapa", concluyen las arquitectas.

- Casa Matria, de Laura Ortín -
- Foto: DAVID FRUTOS