En el año 1983 se lanza en España el disco Persecución del grupo musical Pistones que contiene una de las canciones más recordadas de esa emergente Movida que lo impregnaba todo en la España de esa época, El Pistolero.
El pistolero ha llegado ya a la ciudad, se ha apodado 'El Tuerto', su profesión es matar. El pueblo entero ha volado, nadie quiere salir, en el salón el barman, dejó ya de servir. En su cintura hay más balas que todo un arsenal, en su revólver más muescas que en la barra del bar. Es el más sucio y rápido en disparar. Ya sé que con el sheriff no se puede contar, su lema es siempre la ley y para él no es legal”
Por otra parte, podemos recopilar icónicas frases de películas de western, similares en la crudeza de sus mensajes:
"El mundo se divide en dos categorías: los que tienen el revólver cargado y los que cavan. Tú cavas", dice el Rubio (Clint Eastwood) en El bueno, el feo y el malo.
O "Cuando se tiene que disparar, se dispara, no se habla", como dice Tuco (Eli Wallach) en la misma película.
"Diles que voy a ir, y que el infierno va conmigo", sentencia Wyatt Earp (Kurt Russell) en Tombstone.
"Merecerlo no tiene nada que ver con esto", reflexiona Bill Munny (Clint Eastwood) en Sin Perdón.
"A las doce en punto llegará el tren", recae sobre Will Kane (Gary Cooper) en Solo ante el peligro.
Reconozco que son simples y fáciles evocaciones que me sugiere la intervención militar norteamericana en Venezuela. No debo ser ni el más original ni el más retorcido a la hora de recordarlas.
Los hechos los percibo con paroxismo.
Es lamentable ver cómo toda una luchadora comprometida con la libertad durante 20 años, Premio Nobel incluido, es ninguneada mientras se humilla ante el Chulo del Patio"
La esperanza abierta en los venezolanos que aplauden la posible caída del régimen chavista contrasta con el flagrante oprobio con el que el Gobierno de EEUU ha vilipendiado el Derecho Internacional (y sus propias normas internas). El ansia de una futura transición pacífica a un régimen soberano y democrático se da de bruces con el hosco y estólido discurso del presidente Trump.
Es lamentable ver cómo toda una luchadora comprometida con la libertad durante 20 años, con Premio Nobel incluido, es ninguneada mientras se humilla cada vez más ante el “Chulo del Patio”. Me recuerda al otrora bastión de los “frugales” en Europa, Mark Rutte, que fue el azote de los PIGs y que ha quedado solo para reverenciar y tocar las palmas al endiosado protervo.
Desde mi ingenua mente, mantengo firmemente que prefiero el respeto al Derecho Internacional a las acciones unilaterales, el respaldo de las Naciones Unidas a la ignominia, el multilateralismo al “Make America Great Again”.
Pese a ingenua, mi reflexión tiene cierto desarrollo:
-El multilateralismo que surgió tras la II Guerra Mundial nos ha llevado al periodo de mayor desarrollo continuado de la historia. Sin ser perfecto y asumiendo que nos ha ido mejor a los países desarrollados y en vías de desarrollo, a los subdesarrollados no les ha ido mucho peor de lo que cabría suponer en un sistema con menos acuerdos.
-La estabilidad y la seguridad jurídica son los factores que ayudan más al desarrollo de los países. Los bandazos testiculares pueden generar pequeñas ventajas en espacios cortos de tiempo e incluso el castigo a competidores, pero el crecimiento de los países más desarrollados en periodos estables y seguros respalda la visión a largo plazo.
Si la opción para terminar con el chavismo es el Gobierno de EEUU desafiando al mundo entero, prefiero no hacer nada; con lo doloroso que es"
-Si aislamos el caso de Venezuela, con un régimen depravado, ilegítimo y corrupto, la tendencia natural es ver con simpatía la operación. En nuestro caso, con los lazos humanos y afectivos que tenemos con este país, se une una esperanza de cambio que nos conmueve. Pero una acción unilateral, como su propio nombre indica, es caprichosa y el fin último es el propio provecho (ya sea petróleo, ya sean tierras raras, ya sea expulsar posibles contrincantes, ya sea colonizar el continente con la doctrina Monroe…). No es un buen precedente. El mismo sistema podría emplearse para actuaciones menos esperanzadoras. Sinceramente, si la opción para terminar con el chavismo es el Gobierno de EEUU desafiando al mundo entero, prefiero no hacer nada. Con lo doloroso que es.
-Y no creo que EEUU hubiera tenido problemas en conseguir un consenso bastante generalizado con este asunto. El apoyo al chavismo es ridículo y sus detractores, mayoría. Podría haberlo hecho de forma mucho más legítima. Pero no es el estilo que quieren impregnar. El del pistolero del Far West es más apetecible.
-Por último y como punto más importante (y rebuscado quizá), quiero fijar la cortesía y el cinismo burgués como el elemento clave de la tensegridad en las relaciones humanas en general y entre países en particular. Cuando el ser humano se dio cuenta de que decir siempre las verdades ofende y encona más de lo debido, que la hipocresía relaja los ánimos, que la contención genera beneficios y que las formas tienden puentes, empezamos una maravillosa capacidad de entendimiento mucho más fructífera. El triunfo de la diplomacia. Incluso para los que podrían tener la capacidad de persuadir por la fuerza. ¿Por qué denostamos lo “políticamente correcto” cuando es el mejor engranaje para comprendernos?
Quizá el futuro de Venezuela será más próspero a partir de ahora y la exaltación de emociones esté justificada. Ojalá sea así. Lo deseo de veras. Pero no me veo más ingenuo que los que se felicitan de lo acontecido, los que piropean el gran acierto del Gobierno de EEUU y justifican cualquiera de sus ocurrencias.