Y allá abajo, muy abajo, donde todo es oscuridad y desconcierto, donde el silencio atruena, donde se pierde el resuello, donde las cuentas callan. Allá encontramos al SMS.
Un pozo sin fondo que suele pasar desapercibido hasta que ha surgido el reciente escándalo, llamado “prótesis”, donde una investigación de la UDEF ha detectado un presunto fraude económico cercano a los 7 millones de euros en la adquisición irregular de material cardiovascular en el Hospital Virgen de la Arrixaca.
Quizá, lo que más ha trascendido es la investigación para comprobar si ha habido enfermos a los que han implantado stents o material cardiovascular caducado. Sin embargo, para una persona como yo, que no tiene mayor reparo en tomar yogures o zumos con fecha de consumo preferente vencida o engulle con gusto una comida que lleva diez días en un tupper, no es algo que me preocupe en exceso. Además, según las investigaciones, el sistema de registro es tan deficiente que no se puede asegurar la trazabilidad de los materiales usados. Y esto sí que es muy relevante.
La ausencia de un Plan de Salud ni general ni de las áreas de salud y el poco arraigo del control y seguimiento es el origen de muchas de las deficiencias"
Lo que realmente me llama la atención es que, hasta ahora, haya sido escaso el foco mediático sobre el funcionamiento del SMS, su enorme gasto y los controles para determinar si su gestión es buena o mala y si se puede mejorar su eficiencia.
Las justificaciones del Gobierno regional sobre el agujero presupuestario del SMS siempre giran en torno a la infrafinanciación que sufre nuestra Comunidad desde tiempos inmemoriales. Sin un reparto más justo entre comunidades que suponga una financiación mayor, no podemos afrontar este déficit estructural.
Y probablemente, en parte, sea cierto. Pero no es el único motivo.
En el cuadro que vemos a continuación, con datos del año 2022 (que es el más reciente que he podido ver publicado), podemos apreciar que el gasto sanitario por habitante en la Región de Murcia está bastante por encima de la media de todas las CCAA. Y en los años 2023 y 2024 se mantiene la misma tendencia.

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Los datos que aporta el Informe Anual del Ministerio de Sanidad (sobre el año 2024) indican que donde tenemos claramente un mayor gasto es en la remuneración de los profesionales sanitarios. Por mayor número y porque la proporción de médicos es superior a la media de las CCAA. En otros conceptos minoritarios, tenemos claramente un mayor gasto de administración y menor gasto en investigación y en prevención de sanidad pública.
Con menores ingresos y con mayor coste sanitario, en el resto de los conceptos a los que tiene que hacer frente la Comunidad se emplean claramente menos recursos y el déficit se sitúa año tras año entre los dos mayores de las CCAA.
Con este panorama, ¿es óptimo el gasto sanitario en la Región? Después de muchos años, parece que esta pregunta nos la hacemos más de uno. Incluido el Gobierno regional que encargó el pasado año a la AIReF que realice un estudio que en la actualidad está en curso.
Lo primero que debemos decir es que la estructura de rendición de cuentas del SMS es muy poco transparente y no permite profundizar. Y la norma dice que lo opaco no es eficiente.
Por otro lado, podemos remitirnos a informes del Tribunal de Cuentas emitidos durante el año pasado donde ha fiscalizado los gastos derivados de la actividad asistencial por medios ajenos, la planificación de las listas de espera y gastos farmacéuticos hospitalarios en el Hospital de La Arrixaca, junto con otros centros en otras comunidades.
La ausencia de un Plan de Salud ni general ni de las áreas de salud y el poco arraigo del control y seguimiento es el origen de muchas de las deficiencias.
En las encuestas sobre el grado de satisfacción de los pacientes, el SMS sale bastante airoso con respecto a otras CCAA; pero el porcentaje de mayor gasto per cápita que la media de CCAA sigue siendo superior al porcentaje de mayor grado de satisfacción"
Dentro de la actividad concertada a medios ajenos, el Tribunal de Cuentas ha detectado la ausencia de regulación autonómica para la contratación de asistencia sanitaria concertada que exige la Ley de Contratación del Sector Público, procedimientos de contratación ajenos a dicha Ley, ausencia de análisis de medios propios previos y del coste, exceso de gasto en medios ajenos sobre lo presupuestado (un 167%), ausencia de seguimiento de desviaciones sobre metas, la no utilización en porcentajes altos de cauces previstos de control y la autorización bastante generalizada de compatibilidad del personal sanitario del SMS en centros sanitarios privados por un “interés público” poco justificado.
En cuanto a la gestión de las listas de espera, menciona la ausencia de indicadores relativos a las listas de espera que abarquen aspectos basados en el estudio de necesidades, medios y previsión de demanda, no se incluyen en las listas los pacientes en espera no estructural (los que rechazan centros alternativos o no se les programa por fuerza mayor o criterios personales), se conceden aplazamientos sin justificación previa o posterior y existencia de debilidades en el sistema de información de listas de espera para el seguimiento de los tiempos máximos en los que los pacientes deben ser atendidos.
Dentro de la fiscalización de los gastos farmacéuticos, redunda en los escasos sistemas de evaluación del gasto y de los indicadores de planificación, una dotación presupuestaria deficiente (con un gasto casi 3 veces superior al presupuestado), intereses por demora en los pagos a farmacéuticas (un millón en dos años, 2022 y 2023), existencia de contratos menores sin justificación y con posibles fragmentaciones y también gastos efectuados al margen de la normativa de contratación.
Para ser justos, lo asombroso de este asunto es que el Hospital de La Arrixaca no es el que peor parado sale. Además, consta que en años posteriores se han puesto en marcha acciones que palian estas deficiencias.
Y si tenemos en cuenta las encuestas sobre el grado de satisfacción de los pacientes, el SMS sale bastante airoso con respecto a otras CCAA.
Pero el porcentaje de mayor gasto per cápita que la media de CCAA sigue siendo superior al porcentaje de mayor grado de satisfacción.
No me cabe duda de que muchas cosas funcionan bien, pero más por la inercia o por el sentido personal de la responsabilidad que por un ejercicio de planificación.
Tampoco tengo dudas en que podríamos disfrutar de un Sistema de Salud igual de eficaz con una mejor eficiencia y contención del gasto. Es curioso que en los sucesivos gobiernos a partir del 2015, donde el PP no ha tenido mayoría absoluta, ningún socio (Cs, Vox, tránsfugas o mixtos) haya podido (o querido) “meter las narices” en este pozo. Los feudos opacos no son buenos en la gestión pública y el uso eficiente de recursos limitados es una responsabilidad ineludible.