La Región de Murcia es tierra de empresas y de empresarios. Lo dice nuestra historia. Y lo demuestra, día a día, la fortaleza de nuestro tejido productivo, la capacidad exportadora de nuestras compañías y el peso de sectores como la industria, la agricultura, la logística, el comercio, la hostelería o los servicios.
Por poner algunos números a esta afirmación: La economía regional habría crecido un 2,9% interanual en el segundo trimestre, por encima de la media nacional, mientras que el número de empresas con asalariados aumentó en junio en 659 respecto al mismo mes del año anterior. Hasta junio se habían constituido además 2.000 sociedades mercantiles, casi un 30% más que en el mismo periodo de 2025.
También la evolución sectorial muestra una economía que mantiene el pulso. La industria regional incrementó su producción más de un 4,2% en la primera mitad del ejercicio y los servicios continuaron siendo uno de los principales soportes de la actividad, especialmente a través del comercio y la hostelería.
En general es un balance positivo, pero 2026 no está siendo un año sencillo. La incertidumbre internacional, las tensiones energéticas y el aumento de determinados costes siguen condicionando muchas decisiones empresariales. A ello se suman dificultades que las propias empresas identifican con claridad: los costes laborales, la escasez de personal cualificado, la burocracia y la incertidumbre económica e internacional figuran entre los principales factores que limitan su actividad.
Detrás de esas cifras hay empresarios y trabajadores que tienen que decidir cada día si invierten, si contratan, si amplían su actividad o si abren un nuevo mercado. Hemos aprendido a convivir con demasiadas incertidumbres y corremos el riesgo de considerar normales situaciones que terminan afectando a algo esencial para la economía: la confianza.
El transporte de mercancías debe ocupar un lugar central en cualquier planificación de una infraestructura concebida precisamente para mejorar nuestra conexión con Europa"
Ahora bien, crecer exige disponer de las condiciones necesarias para hacerlo. Una región exportadora, industrial y logística necesita infraestructuras acordes con esa realidad. El Corredor Mediterráneo, las conexiones ferroviarias de Cartagena y la mejora de nuestras comunicaciones siguen siendo cuestiones esenciales para competir en igualdad de condiciones.
Cartagena es, además, uno de los principales activos económicos y logísticos de la Región. Por eso necesitamos mejores conexiones ferroviarias y una apuesta decidida por El Gorguel. No hablamos únicamente de una infraestructura portuaria, sino de una actuación estratégica para reforzar nuestra posición en los grandes corredores nacionales e internacionales y para garantizar capacidad logística durante las próximas décadas.
Tampoco podemos resignarnos a que las dificultades en el desarrollo del Corredor Mediterráneo terminen limitando el potencial de nuestras empresas. CROEM ya ha trasladado su preocupación por los retrasos y, especialmente, por las soluciones previstas para la continuidad del corredor desde Alicante hacia Murcia y Andalucía. El transporte de mercancías debe ocupar un lugar central en cualquier planificación de una infraestructura concebida precisamente para mejorar nuestra conexión con Europa.
A ello se suma una preocupación que ha ganado peso durante este año: la energía. La electrificación de los procesos productivos, la descarbonización y la llegada de nuevas inversiones requieren una red eléctrica con capacidad suficiente. La falta de capacidad no puede convertirse en el motivo por el que una empresa renuncie a crecer, una industria no pueda electrificar sus procesos o una inversión termine buscando otro destino.
Tenemos empresarios dispuestos a invertir y trabajadores preparados para hacer crecer sus empresas"
Y, junto a las infraestructuras y la energía, la Región necesita certezas en materia de agua. El futuro del Trasvase Tajo-Segura no es una cuestión que afecte exclusivamente al campo. Detrás del sector primario existe una potente industria agroalimentaria, actividad logística, exportaciones, empleo y multitud de empresas auxiliares. Cualquier decisión que afecte a la disponibilidad de agua debe valorar también sus consecuencias económicas y sociales.
En este contexto, también es necesario pedir responsabilidad a las administraciones. Las empresas planifican, invierten y comprometen recursos a medio y largo plazo y necesitan que las instituciones hagan lo mismo. Y necesitamos también avanzar en algo que las empresas llevan reclamando desde hace demasiado tiempo: una Administración más sencilla, ágil y previsible. Simplificar procedimientos, evitar duplicidades, reducir plazos y proporcionar seguridad jurídica no significa rebajar controles. Significa permitir que empresas y administraciones dediquen sus recursos a aquello que realmente genera valor.
La Región de Murcia tiene empresas capaces de competir e innovar incluso en escenarios especialmente difíciles. Lo han demostrado una y otra vez. Tenemos empresarios dispuestos a invertir y trabajadores preparados para hacer crecer sus empresas.
Lo que necesitamos es acompañar ese esfuerzo con las condiciones adecuadas. Infraestructuras, agua, energía, seguridad jurídica, menos burocracia y estabilidad institucional no son privilegios ni reivindicaciones aisladas. Son instrumentos para crecer, generar empleo y aprovechar todo el potencial de una Región que ha hecho de la empresa una de sus principales señas de identidad.
La verdadera cuestión es hasta dónde podría llegar la Región de Murcia si nuestras empresas pudieran hacerlo realmente en igualdad de condiciones.
Miguel López Abad
Presidente de CROEM
*Este artículo de opinión se publicó en la Revista Tierra de Empresas.