Se cumple un año de ese misterioso apagón que ya no le importa a nadie. Un apagón que en unos casos fue una fiesta, en otros una tragedia, en algunos anécdota épica… Pero en sí fue un suceso que a nadie dejó indiferente y del que tan poco se quiere hablar. Anunciado durante meses por un sector de la sociedad y catalogado por el otro como un gran bulo; la realidad es que acabó pasando y pudimos vivir una tarde como hace 30 años. Sin mensajería inmediata, con la radio pegada a la oreja y con niños preguntando qué es eso de los teléfonos analógicos.
En estos tiempos donde la tecnología vuelve a estar de moda y se busca automatizar al extremo, ¿qué ocurre cuando esta deja de funcionar? ¿Están nuestras empresas preparadas para este tipo de escenarios? Al final no tiene por qué ser un apagón nacional ya que podemos hablar de apagones por zonas y no solo de luz, sino que internet también hace de las suyas de vez en cuando. Empresas que llegan a contratar hasta tres compañías para evitar el colapso no se libran de que los cables pasen por el mismo nodo. Se está disparando el consumo energético más rápido que la infraestructura y es sensato pensar, que no tan fuerte, pero sí que no estaría mal estar preparados para otra tarde así.
Y es que lo último que quiere pagar una empresa, en la era de la hiperconexión, es un modo offline para operar sin ningún tipo de conexión externa. Son muy pocos los que entienden que ya sea en AVE o en avión, siguen quedando muchos momentos de aislamiento para una empresa dinámica y que opera con gente en movimiento. Tener buenos protocolos de decisión, así como personas formadas y capaces para liderar durante colapsos es fundamental para el éxito. Siempre moriremos en las mismas conclusiones, hará más Fernando Alonso con un Seat Panda que el Recluta Patoso con el mejor de los Mercedes. Quien trabaje cerca del sector sanitario, estamos hablando de precauciones legítimas para salvar vidas.
Hace 30 años, a la hora de quedar, solo funcionaba una cosa: ser profesional, comprometido y tener palabra. Porque si decías que te encontrabas a las 10:00 en la puerta de la catedral, como llegaras 15 minutos tarde no había forma de avisar y todo el mundo se tomaba las citas como lo que son, un compromiso serio. Así como era una herramienta del día a día para conocer mejor a las personas y descartar incompetentes.
Prepararse siempre para lo imposible es garantía de éxito. Y lo imposible pasó"
Pues bien, para este aniversario tan peculiar, me permitiré el lujo de resumir una anécdota muy personal pero que nos tiene que inspirar a la hora de construir cualquier equipo. El año pasado, precisamente con uno de los mejores equipos que he tenido en mi vida, concertamos cita en el Ministerio para la Transformación Digital para presentar un importante evento que queremos traer de USA a Murcia. Por ridículo que suene, será más fácil traer un cacho de Las Vegas a Los Alcázares que conseguir que algunos directivos entiendan que formarse es tan importante como comprarse un Mercedes nuevo.
El caso es que todo colapsó en mitad del viaje, el cual incluía vuelos ya que no todos estamos en el mismo sitio y hubo una única cosa no-tecnológica que permitió que todo saliera bien. La escuela profesional (que no es ni vieja ni nueva) sigue preparando todos los detalles de sus viajes con antelación, con la justa improvisación y minimizando los riesgos. Prepararse siempre para lo imposible es garantía de éxito. Y lo imposible pasó. El salir con un día de adelanto, tener una agenda clara, fechas, hotel y objetivo claro consiguió una cosa. Tres perfiles extremadamente diferentes, tomando decisiones que para muchos rozarían la locura, cumplieron su misión. Ni los teléfonos fijos, móviles, GPS, Galileo, Starlink o brújulas fueron los protagonistas ese día. Un paseo épico digno de la más gigeriana ficción.
Fue la palabra y el compromiso lo que hizo posible lo imposible. Así como el emocionante encuentro de esa noche, costará varías vidas en olvidarse. Hablamos de momentos tan épicos como, cuando Ripley expulsa al Xenomorfo de su nave en la primera película de Alien. - ¡De la Nostromo! Dirán algunos posturetas de la IA y el Googleo rápido. ¡NO! Amable caballero, la respuesta que ha conseguido con su móvil de reojo no es correcta, dominar un tema significa descartar alucinaciones de agentes y conocer que la nave de escape se llamaba Narcissus, siendo Nostromo la principal y ajena a esta escena.
Recuerden todos, de corazón... La moda de estos últimos meses es llamar “perfiles 10x” a los capaces de, con la mal llamada IA, multiplicar por diez su capacidad habitual. Nadie se ha dado cuenta que si alguien ya restaba y su aportación era negativa… ¡Ahora es multiplicar por 10 su negatividad!