El 1 de julio de 1976, Pedro Alfonso García Muñoz y un servidor, tras la pertinente colegiación en el Muy Ilustre Colegio Oficial de Médicos de la CARM, tomábamos posesión como médicos adjuntos en el Hospital Virgen de la Arrixaca, tras ganar por oposición las plazas de Medicina interna y Cirugía Digestiva respectivamente.
Ambos procedíamos del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo de Barcelona, donde realizamos durante 6 años nuestra formación (Residencia), obteniendo un servidor las especialidades de Medicina Interna y Aparato Digestivo, junto con el Doctorado sobre el Uso de Antibióticos en el Hospital (Primera Tesis en España); don Pedro las obtuvo de Cirugía General y Cirugía Digestiva. Durante más de 40 años hemos dedicado gran parte de nuestra vida para mejorar la asistencia de los pacientes hospitalizados en nuestras áreas respectivas, poniendo en marcha actividades o programas importantes aprendidos en Barcelona, como los protocolos de uso racional de antibióticos (Common Sense), profilaxis Antibiótica Prequirúrgica, tratamientos cortos, etc. Iniciamos por diversos caminos investigaciones en colaboración con otros servicios para seguir progresando y enseñando con la Docencia en la Facultad de Medicina siguiendo siempre esas directrices.
Por eso don Pedro a lo largo de esos años ha realizado unos 18.000 actos quirúrgicos con brillantes resultados y yo pude iniciar y organizar el Grupo de Investigación de Patología Infecciosa y Antibioticoterapia en el Hospital y la Universidad, desarrollando más de treinta cursos de formación y complementándolo con la incorporación de nuevos colaboradores. Pusimos en ello nuestra mayor ilusión, interés, entregándonos honradamente al Servicio de nuestros pacientes, del Hospital y de la Facultad de Medicina de la UMU, buscando mantener nuestro legado para el mayor beneficio de la sociedad y de nuestras instituciones.
En la actualidad desde nuestra atalaya de la jubilación oficial, nuestra actividad mantiene su carácter de trascendencia, buscando la conciliación intergeneracional; por lo que seguimos estudiando, manteniendo indemnes nuestros deseos de superación y perfeccionamiento. Consideramos que, ante las modernas tecnologías en el diagnóstico y tratamiento de la medicina, una visión integral del hombre enfermo a través de nuestra larga trayectoria histórica profesional y humana, posiblemente, podríamos colaborar en las instituciones sanitarias para ayudar a encontrar ese equilibrio, en ocasiones perdido, entre las directrices de la moderna tecnificación de la medicina y la clásica medicina clínica, guiada desde una silla, a los pies de la cabecera de la cama del paciente, analizando con equidad la complejidad de su perspectiva científico-humanista y facilitando siempre la opción más racional en todos los sentidos.
El objetivo fundamental es la conciliación intergeneracional (eméritos y activos, juntos y colaborando) en la búsqueda de la mayor eficacia, mejor tolerancia y una optimización del rendimiento de los procedimientos diagnósticos y terapéuticos en la mejora de todos los elementos de la cadena, enfermos, sanitarios e instituciones. De esta forma, sería como una nueva luz para la sociedad, que nos ayude a caminar llenos de esperanza, por las sendas del amor y de la paz hasta alcanzar la eternidad.
Joaquín Gómez Gómez
Profesor Emérito Vitalicio de Infecciosas del Departamento de Medicina de la Facultad de Medicina de la UMU.