Un amplio grupo de tergiversadores ha convertido la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) en un arma dialéctica que usan a discreción en los debates políticos. Y, como era de esperar, la han aplicado al analizar la reciente entrada masiva de extranjeros en Ceuta. Al hilo de ese conflicto, en este Tibio expondré algunas reflexiones sobre la DUDH que los tergiversadores no te han contado ni te contarán.
-Uno de sus recursos más utilizados consiste en recordarnos que los inmigrantes son personas. Esa es una verdad tan irrefutable como irrelevante: hablar de personas es solo un modo de ocultar los conflictos subyacentes, que siempre se dan entre personas. En este caso concreto el dilema no es si los inmigrantes marroquíes son o no personas, que lo son, sino si priman sus derechos o los de los ceutíes, que también son personas.
-En opinión de los tergiversadores, ellos dan preferencia a los derechos humanos y sus adversarios a la economía. Promovida por la estadounidense Eleanor Roosevelt, la DUDH no fue apoyada por el bloque soviético. Los seis países comunistas participantes en las negociaciones se abstuvieron en la votación por considerar, entre otras cosas, que las potencias capitalistas daban más importancia a los derechos individuales que a la igualdad económica. A menos que los tergiversadores se consideren amantes del capitalismo, lo que parece improbable, la realidad histórica desmiente sus pretensiones.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos protege la libertad de emigrar, pero no la de inmigrar"
-Una de las facetas más estupefacientes del movimiento LGTBI+ es su tesis de que todo buen defensor de esos individuos debe ser anticapitalista. En realidad, están mucho más discriminados en los países comunistas e islámicos que en los países de la UE (que oscilan entre el socioliberalismo y la socialdemocracia).
-Los tergiversadores insisten en que, según el artículo 13, todas las personas tienen derecho a salir de su país. Sin embargo, te ocultan que ese artículo omite el derecho a entrar en otros países. O sea, la DUDH protege la libertad de emigrar, pero no la de inmigrar. Para enmascarar ese dato básico, los tergiversadores suelen hablar de “migrantes”, pero igual que no es lo mismo subir que bajar, tampoco es lo mismo salir que entrar, ni emigrar que inmigrar. Definitivamente, cruzar a las bravas una frontera no es un derecho humano, sino más bien un acto ilegal.
-Los tergiversadores te dirán que ninguna persona es ilegal. Y llevan razón, pero omiten que las personas pueden cometer actos ilegales. El asesino en serie estadounidense Ted Bundy no era ilegal, pero asesinar mujeres, como él solía, era bastante ilegal. Salvando las distancias, ningún inmigrante es ilegal, pero depende de cómo haya llegado al nuevo país puede haber cometido o no una ilegalidad. Y cometer ilegalidades no confiere ningún derecho.
-Acaso el lector esté ahora preguntándose cómo es posible salir de un país sin entrar en otro distinto. Es decir, cómo es posible emigrar sin inmigrar. Bueno, lo último que querían los 48 gobiernos que apoyaron la DUDH era borrar las fronteras. Porque sin fronteras no habría Estados y entonces tampoco habría cosas tales como seguridad, educación y sanidad a cargo del Estado. Solución a la paradoja: autorizaron salir de la frontera de partida, pero no autorizaron saltarse la frontera de llegada. La única forma legal de inmigrar sería respetar las normas que el país receptor hubiese establecido para admitir extranjeros en su territorio. Y eso acordaron.
Solo tienen derecho al asilo las personas que sufran persecución por motivos políticos, religiosos, raciales o sexuales"
-Los tergiversadores te dirán que, según el artículo 14, toda persona tiene derecho a buscar asilo. Y llevan razón, pero suelen omitir que esa concesión va precedida de la frase “en caso de persecución”. Eso significa que solo tienen derecho al asilo las personas que sufran persecución por motivos políticos, religiosos, raciales o sexuales. Y se supone que los marroquíes no son perseguidos en su país, un socio muy fiable en opinión del presidente Sánchez.
-Lo anterior implica que desear mejorar el nivel de vida no origina ningún derecho. Definitivamente, la pobreza no genera derecho al asilo. Cruel, pero cierto. Y bastante realista.
-Como ese dato les fastidia enormemente, los tergiversadores suelen invitarnos a obviar la faceta económica al analizar la inmigración. Pero resulta que la mayoría de las personas que emigran lo hacen por motivos económicos, de modo que esa petición es completamente absurda. Un debate acuciante en España es si podremos mantener nuestro Estado del Bienestar recibiendo cada año medio millón de inmigrantes pobres. El tema es tan importante que le dedicaré otro Tibio.
-Los tergiversadores no suelen comentar el artículo 15, que reconoce el derecho de toda persona a poseer una nacionalidad, de la cual no puede ser privada. En efecto, la DUDH fue elaborada por un grupo de representantes de distintas naciones, no de distintos partidos, ni organizaciones no gubernamentales. De hecho, fue aprobada en una Asamblea de la Organización de Naciones Unidas, que era más de Naciones que Unidas. Y los conceptos de nación, frontera y soberanía van indisolublemente ligados. Las consecuencias de ese triple vínculo para la concepción plurinacional de España, tan cara a muchos tergiversadores, son demoledoras.
El líder de la República Popular China lo dejó claro: “En realidad, la soberanía nacional es mucho más importante que los derechos humanos"
-El artículo 18 establece el derecho a cambiar de religión, lo que motivó que Arabia Saudí se abstuviese. Para desgracia de muchos tergiversadores, entre los que abundan los islamófilos, casi ningún país islámico respeta ese derecho. En particular, apostatar y bautizarse es muy arriesgado incluso en ese socio tan fiable llamado Marruecos.
-Muchos tergiversadores recibirán con alegría la noticia de que, según el artículo 26, todos los niños tienen derecho a una educación gratuita (o sea, con cargo a impuestos). Pero, su gozo en un pozo, también establece el derecho de los progenitores a elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos.
-Finalmente, pero muy importante, el artículo 28 establece el derecho a un orden internacional que asegure la efectividad de la DUDH. Ese punto alarmó tanto al bloque soviético que determinó su abstención. En efecto, esos seis países previeron que los países capitalistas podrían usarlo para injerirse en los asuntos internos de otros estados. Y Deng Xiaoping, líder de la República Popular China, lo dejó claro: “En realidad, la soberanía nacional es mucho más importante que los derechos humanos”. Los numerosos tergiversadores que sienten simpatía por Rusia o por China opinan que la soberanía nacional prima sobre los derechos humanos en esos países, pero no en la UE. Consciente de esa asimetría, también la UE está empezando a revalorizar la importancia de las soberanías de sus países, una novedad que repatea a los tergiversadores.