Lo que no sale en los rankings

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"Crecer deprisa durante un tiempo no es tan raro. Lo difícil es mantener ese ritmo varios años sin que el margen se quede por el camino" 

Publicado: 02/11/2026 · 06:00
Actualizado: 02/11/2026 · 06:00
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La pasada semana hemos sabido que 25 pymes de la Región figuran en el Cepyme500, la lista con la que la patronal de la pequeña y mediana empresa reconoce a las compañías españolas con mayor crecimiento sostenido. Son más del doble que el año pasado y suponen el 5 % del total, cuando por población nos correspondería en torno al 3 %. Están repartidas por toda la Región, de Yecla a San Javier y de Abanilla a Lorca, y van del campo y la ganadería a la construcción, la industria alimentaria, la tecnología o la  investigación farmacéutica. 

De todo lo que se ha contado, me quedo con una palabra: sostenido. Estas empresas han crecido de media un 35 % anual en ventas entre 2021 y 2024, con una rentabilidad económica cercana al 20 %. Crecer deprisa durante un tiempo no es tan raro. Lo difícil es mantener ese ritmo varios años sin que el margen se quede por el camino. 

 

 

Cuando leemos listas como esta, solemos fijarnos en lo que esas compañías han hecho: nuevos mercados, nuevas instalaciones, nuevos productos. Es lógico, porque es lo que se ve. Lo que casi nunca aparece es todo aquello a lo que han dicho que no. Los clientes que no aceptaron, las líneas que abandonaron, los proyectos que se quedaron en un cajón porque no encajaban. 

Y ahí hay una parte del crecimiento aunque nunca se cuente. 

En una empresa que funciona no faltan oportunidades. Al contrario, llegan más de las que se pueden atender. El riesgo entonces no es quedarse quieto, sino querer abarcarlo todo. Cada nueva actividad parece razonable por separado y casi todas se pueden defender con números. El problema es que el dinero se puede multiplicar, pero la atención de quien dirige no. 

 

Cada reunión dedicada a sostener lo que no aporta es tiempo que no se dedica a lo que puede hacer crecer la empresa"

 

Lo he visto en muchas compañías y también lo he vivido. Hubo una etapa en la que todo lo que emprendía parecía funcionar: restaurantes, una marca de nutrición deportiva, una empresa en México. Tiempo después propuse a mis socios cerrar uno de aquellos restaurantes, y no lo entendieron. No estaba arruinado, apenas perdía caja y podía haberse mantenido. Pero exigía gestión, personal y horas de dirección, y no aportaba lo que el grupo necesitaba. Lo cerramos, aprovechamos el mobiliario en otros locales y recolocamos a la plantilla donde sí hacían falta. 

Cerrar lo que va mal es casi una obligación. Lo que cuesta es cerrar lo que todavía se puede defender. 

En las pymes esto pesa todavía más. En una gran compañía, un negocio mediocre ocupa un departamento. En una empresa de unas cincuenta personas, que es más o menos el  tamaño medio de las murcianas del Cepyme500, ocupa la cabeza del dueño. Y esa cabeza es el recurso más escaso que tiene una pyme. Cada reunión dedicada a sostener lo que no aporta es tiempo que no se dedica a lo que puede hacer crecer la empresa. 

Tampoco se trata de convertir el recorte en una virtud por sí mismo. Una empresa necesita probar, abrir mercados y equivocarse, y muchas de las que hoy están en esa lista llegaron ahí porque se atrevieron con algo que parecía arriesgado. Pero probar tiene sentido cuando existe también la disciplina de revisar lo probado y retirar lo que no funciona, aunque no vaya del todo mal. 

Por eso propondría mirar estos rankings con otra pregunta. No solo qué han hecho estas empresas para crecer, sino qué han decidido dejar atrás para poder concentrarse en lo que hacen mejor. Me da la impresión de que muchas tendrían más que contar sobre lo segundo que sobre lo primero. 

La Región tiene motivos para estar satisfecha. Y si queremos que dentro de unos años no sean 25 las empresas murcianas en esa lista, sino muchas más, quizá convenga hablar menos de todo lo que se puede abrir y algo más de lo que conviene cerrar a tiempo. Porque el crecimiento sostenido también se construye con lo que uno decide no mantener, aunque eso nunca salga en ningún ranking. 

 

Quique Cánovas

Empresario, cofundador y CEO de Flouven.

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