Por estas fechas del año 1926, publicó la prensa murciana una reseña de las excavaciones que en el paraje de la Luz, en las proximidades del eremitorio del mismo nombre, había llevado a cabo el eminente arqueólogo Cayetano de Mergelina, que ese mismo año se había convertido en catedrático de Arqueología, Numismática y Epigrafía de la Universidad de Valladolid.
‘El Liberal’ mostró en su portada (de las cuatro páginas de que constaba el periódico) tres ilustraciones que reproducían otras tantas pequeñas esculturas halladas, y explicó que destacaban, entre la variedad de exvotos, unas cuantas figuras de bronce, además de restos de armas, anillos y variedades cerámicas.
También señaló la crónica que el propio Mergelina aseguraba, sin negar la característica tosquedad de las figuras de bronce, con sus tipos de guerreros y mujeres, un valor superior a lo hasta entonces encontrado en otros santuarios. Entre los exvotos que se ofrecieron fotografiados al lector, se concedió especial relieve al guerrero a caballo, al que se daba el apelativo de “ejemplar de primera línea, no encontrándose superior sino en otro procedente del mismo santuario conservado en el Museo de Barcelona”.
Cayetano de Mergelina nació en Sanlúcar de Barrameda, aunque de familia murciana. De hecho, pronto se trasladó a Yecla, donde estudió en los Escolapios (como Azorín unos años atrás). Se licenció en Historia en Madrid y desde 1925 quedó vinculado a la Universidad de Valladolid, como quedó apuntado más arriba.
Sus vínculos familiares con la Región propiciaron la excavación de la necrópolis de Cabecico del Tesoro y de los monumentos paleocristianos de La Alberca y Algezares y el Casón de Jumilla"
Mergelina llevó a cabo a lo largo de su trayectoria importantes excavaciones que le situaron como uno de los grandes arqueólogos españoles de su tiempo. Participó en las llevadas a cabo en Baelo (Cádiz), la Cueva de Menga y El Romeral (Antequera, Málaga), Montefrío (Granada), Santa Tecla (La Guardia, Pontevedra) o Bobastro (Málaga).
Sus vínculos familiares con la Región propiciaron, sin duda, la citada excavación del yacimiento ibérico del Santuario de La Luz, pero también de la necrópolis de Cabecico del Tesoro y de los monumentos paleocristianos de La Alberca y Algezares y el Casón de Jumilla.
Tras la Guerra Civil fue rector de la Universidad de Valladolid hasta 1951, y en 1952 ganó por la Cátedra de Arte y Arqueología de la Universidad de Murcia, en la que permaneció hasta su jubilación en 1960, coincidente con la de otro de los ilustres profesores de la Facultad de Letras, como fue Andrés Sobejano. Se retiró a su casa de Yecla, donde falleció en abril de 1962.
Con este motivo, se ofreció pública enumeración de sus muchos logros y de los cargos que ocupó, como vocal del Patronato Menéndez Pelayo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, procurador en Cortes, comisario provincial de Excavaciones de Valladolid y Murcia, presidente de la Comisión de Monumentos de Murcia y miembro de la Real Academia de Alfonso X el Sabio de Murcia, Gran Cruz Civil de Alfonso X el Sabio y Medalla de la Universidad de Valladolid.
Su yerno y discípulo, Gratiniano Nieto, que en aquellos momentos ocupaba el cargo de director general de Bellas Artes en el Gobierno de Franco, se desplazó hasta Yecla, como lo hizo también el director general de Archivos y Bibliotecas, García Noblejas, que estuvo acompañado en el entierro, celebrado el Domingo de Ramos en la Basílica de la Purísima, por el gobernador civil de la provincia, Soler Bans, el alcalde de Murcia, Gómez Jiménez de Cisneros, o el rector de la Universidad, Batlle, entre otras autoridades.
En noviembre de 2023, el Consistorio yeclano acordó la adquisición de la Casa de los Mergelina, donde vivió y falleció el catedrático"
Yecla tuvo en alta consideración a Mergelina. Allí se le dedicó una calle, en la expansión norte de la localidad; un grupo de viviendas sociales, inauguradas en enero de 1961, lleva su nombre, como es de razón si se considera que fue él quien cedió los terrenos para la edificación; y también se denomina Cayetano de Mergelina el Museo Arqueológico, que muestra la riqueza de vestigios de tiempos remotos con que cuenta el municipio, a la vez que representa una evocación de la primera excavación realizada por el célebre arqueólogo, en 1915, en el cerro de La Campana. Y no se debe olvidar que el Ayuntamiento le concedió el título de hijo adoptivo en 1958, y escogió para hacerlo el 7 de agosto, día de su santo.
En noviembre de 2023, el Consistorio yeclano acordó la adquisición de la Casa de los Mergelina, donde vivió y falleció el catedrático. Se trata de un inmueble de mediados del siglo XVIII, incluyendo su contenido, un patrimonio de alto valor dentro del cual destacan la biblioteca y fondo documental de Cayetano de Mergelina, con más de 6.000 libros y 105 archivadores de gran valor para la Historia de la Arqueología española del siglo XX.
Como explicó en aquella fecha la actual alcaldesa de la localidad, no se trataba solo de conservar uno de los pocos ejemplos de la tradicional casa solariega del siglo XVIII, sino que con la compra se amplía y diversifica la oferta museística del Museo Arqueológico Municipal con una sección etnográfica y la musealización de la parte noble gracias al contenido histórico y los muebles de época, además de su almazara y cuadra.
Igualmente, el edificio ofrece múltiples posibilidades como depósito de archivos históricos, material arqueológico y obras de arte, salas de investigadores y nuevas salas de exposición permanente.
Hace ahora dos años, se abrió por vez primera al público y pasó a contar como un nuevo atractivo también para el turista que visita la localidad del Altiplano.
Contrasta este reconocimiento yeclano con el hecho de que la trayectoria de tan ilustre personaje no cuente con mayor eco y memoria en otros puntos de la Región, y sobre todo en la ciudad de Murcia, donde ejerció como catedrático de la Universidad y en cuyo término municipal desarrolló las importantes excavaciones enumeradas al principio de esta entrega arqueológica de nuestros ‘ayeres’.
Al menos, el lector interesado en las cosas de nuestra tierra, tendrá la oportunidad de acercase al Santuario ibérico de La Luz, al Cabecico del Tesoro, a la basílica paleocristina de Algezares o al Martyrium de La Alberca para conocer, o reconocer, de primera mano el ilustre pasado arqueológico de los alrededores de Murcia, por el que tanto hizo Mergelina.