Opinión

Opinión

Tribuna libre

La única protagonista debe ser Cartagena

Publicado: 25/05/2026 · 07:52
Actualizado: 25/05/2026 · 07:52
Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

Dentro de unos días Cartagena puede abrir una nueva etapa política. Y conviene afrontarlo con serenidad, sin dramatismos y sin convertir una herramienta democrática en un conflicto personal.

La moción de censura existe precisamente para momentos en los que una institución necesita recuperar rumbo, credibilidad y capacidad de gestión. No como una operación táctica ni como un simple cálculo político, sino como una responsabilidad democrática cuando el Ayuntamiento entra en una deriva que amenaza con normalizar la resignación y la falta de proyecto.

Probablemente lo más cómodo habría sido esperar a las próximas elecciones municipales. Pero quienes asumimos responsabilidades públicas no estamos aquí únicamente para dejar pasar el tiempo. Estamos para actuar cuando creemos honestamente que Cartagena necesita un cambio.

Y Cartagena lo necesita.

Durante demasiado tiempo el debate político en nuestro municipio se ha ido alejando de la realidad cotidiana de los cartageneros. Se anuncian proyectos que no llegan, se prometen soluciones que nunca aparecen y se construyen relatos cada vez más desconectados de lo que viven los vecinos en sus barrios, en sus calles y en sus servicios públicos.

La sensación que hoy existe en mucha gente es sencilla: ya nada de lo que se dice parece verdad.

Y cuando una institución pierde credibilidad, pierde también parte de su capacidad para liderar un municipio.

Por eso Cartagena necesita menos relato y más verdad.

Más verdad sobre el estado real de los servicios públicos.
Más verdad sobre los proyectos estratégicos bloqueados.
Más verdad sobre el deterioro cotidiano que demasiadas veces se intenta esconder bajo propaganda y ruido político.

Y todo ello ocurre, además, en un Ayuntamiento que atraviesa una situación económica profundamente preocupante. Existen problemas de liquidez, sentencias millonarias pendientes, dificultades para sostener servicios y contratos básicos y demasiadas preguntas sin responder sobre inversiones anunciadas, fondos europeos o proyectos que nunca terminan de materializarse. Todo ello mientras los cartageneros soportan más impuestos con cada vez menos renta.

La moción de censura existe precisamente para momentos en los que una institución necesita recuperar rumbo, credibilidad y capacidad de gestión. No como una operación táctica ni como un simple cálculo político, sino como una responsabilidad democrática cuando el Ayuntamiento entra en una deriva que amenaza con normalizar la resignación y la falta de proyecto.

Lo más grave es que esta situación se produce en un Ayuntamiento sin rumbo claro, sin verdadera dirección política y con unos servicios públicos que demasiadas veces reflejan abandono, descoordinación y agotamiento.

Por eso Cartagena necesita ordenarse.

No como una consigna política, sino como una obligación institucional.

Porque ordenar el Ayuntamiento es hoy la única forma de volver a ordenar Cartagena.

Y además, al contrario de lo que algunos intentan trasladar, aquí ya no existe riesgo real de paralización. La verdadera parálisis ya se ha producido. Cartagena lleva demasiado tiempo atrapada entre renders, anuncios, concursos de ideas y proyectos que nunca terminan de convertirse en realidad. Los cartageneros no viven de infografías ni de titulares; viven de obras terminadas, servicios que funcionan e inversiones que se notan en su vida diaria.

Porque Cartagena es la casa común de todos. De quienes piensan parecido y de quienes piensan distinto. De quienes viven en el centro y de quienes viven en los barrios y diputaciones. De quienes creen que este municipio todavía puede volver a pensar en grande.

Cartagena no necesita aparentar movimiento. Necesita arrancar de verdad. Necesita gestión, coordinación y capacidad real de ejecutar.

Pero también necesita algo todavía más importante: volver a unirse alrededor de Cartagena.

Porque la política útil no consiste en señalar enemigos ni en alimentar tensión. Consiste en unir, coordinar, gestionar y trabajar con un objetivo común.

La única protagonista debe ser Cartagena.

Porque Cartagena es la casa común de todos. De quienes piensan parecido y de quienes piensan distinto. De quienes viven en el centro y de quienes viven en los barrios y diputaciones. De quienes creen que este municipio todavía puede volver a pensar en grande.

Cartagena no necesita más división.
Necesita más equipo.
Más método.
Más gestión.
Y volver a poner a Cartagena por delante de todo lo demás.

Porque hay momentos en política en los que lo más sencillo es no hacer nada.

Y, sin embargo, lo responsable es actuar.

Y sí: MC es un partido de gobierno.

Jesús Giménez Gallo es secretario general de MC Cartagena y portavoz municipal en el Ayuntamiento de Cartagena.

Recibe toda la actualidad
Murcia Plaza

Recibe toda la actualidad de Murcia Plaza en tu correo

La hipocresía del PP