La isla de La Palma no albergará el Telescopio de Treinta Metros

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Cuando el consorcio internacional del Thirty Meter Telescope (TMT) anunció el 18 de septiembre que rechazaba la propuesta española para construir el telescopio en el Observatorio del Roque de los Muchachos, los astrónomos europeos quedaron sorprendidos. La decisión resultaba llamativa porque España había puesto un paquete financiero de 1.000 millones de euros y porque la candidatura de La Palma llevaba años preparándose como alternativa a Hawái.

Publicado: 05/11/2026 · 06:00
Actualizado: 05/11/2026 · 06:00
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Hace algo más de un año en una colaboración mía con este diario, Un gigante para el Roque de los Muchachos, hablaba de las enormes posibilidades que existían para que el Thirty Meter Telescope (TMT: Telescopio de Treinta Metros) se instalase en ese observatorio de las cimas de la isla de La Palma, debido a la fuerte oposición de los nativos hawaianos a que esas instalaciones se realizaran en la montaña Mauna Kea, hogar de sus ancestros. Con todo ello, el director ejecutivo del proyecto TMT, Robert Kirshner, mandó una carta declinando la oferta de nuestro Gobierno a pesar de reconocer de que se trataba de una oferta “innovadora y sólida”.

El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI), el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y el Instituto de Crédito Oficial (ICO) habían logrado articular una oferta de financiación que cubría prácticamente las necesidades económicas del proyecto. La propuesta incluía 400 millones de euros procedentes del CDTI, además de otros 600 millones estructurados mediante financiación del BEI y del ICO. El paquete representaba uno de los mayores compromisos económicos realizados por España para una infraestructura científica internacional. 

 

La altitud donde se sitúa un telescopio, aunque es muy importante, no determina por sí sola la claridad de observación del cielo nocturno"

 

A pesar de ello, los socios del TMT no alcanzaron el consenso necesario para aceptar la oferta. El propio Kirshner subrayó posteriormente que la decisión no reflejaba ninguna deficiencia de la propuesta española ni del trabajo realizado por el IAC. El rechazo a la ayuda española podría suponer en cierta manera una herida de muerte al proyecto teniendo en cuenta la discrepancia entre los distintos países que forman el consorcio y que la National Science Foundation (NSF) de Estados Unidos haya apostado por otro proyecto, el Giant Magellan Telescope (GMT) en Chile.

En un principio se pensó que el rechazo se debía a que técnicamente la cima del Mauna Kea, 4050 m, es mucho mejor que la del Roque de los Muchachos, 2400m. La altitud donde se sitúa un telescopio, aunque es muy importante (tenemos menos cantidad de atmósfera encima de nosotros), no determina por sí sola la claridad de observación del cielo nocturno. Un pequeño estudio comparativo de los principales parámetros observacionales de un emplazamiento para una de estas instalaciones podrá sacarnos de dudas; además, nunca está de más aprender un poco de técnica de observación astronómica.

  1. PWV. Vapor de Agua Precipitable por sus siglas en inglés. Representa la cantidad total de vapor de agua contenido en toda la columna de atmósfera situada sobre el observatorio. Dicho de otro modo, es como si pudiéramos condensar todo el vapor que hay sobre nuestra cabeza y convertirlo en agua líquida. Este parámetro es muy importante para la observación en infrarrojos ya que cuanto más seco sea el aire, más transparente resulta el cielo. Aquí el Mauna Kea muestra una ventaja más significativa gracias a su gran altitud y a su ubicación en medio del Pacífico, aunque los valores de La Palma también son muy buenos.

  2. El Seeing mide cuánto emborrona la atmósfera la imagen de una estrella. Una estrella debería aparecer como un punto perfecto, pero la turbulencia atmosférica hace que titile, cambie de posición ligeramente o forme una pequeña mancha. Para la cumbre hawaiana este valor es de 0,50 segundos de arco frente a los 0,58 de La Palma. Ambos valores son extraordinarios, pero Hawái de nuevo tiene una pequeña ventaja.

  3. Tiempo de coherencia atmosférica (τ₀). Mide cuánto tiempo permanece estable la turbulencia atmosférica, lo que es muy importante para los sistemas de óptica adaptativa en el que el espejo reflector del telescopio se va deformando ligera y rápidamente para adaptarse a los cambios del aire. Por lo tanto, mejor cuanto mayor sea el espejo tendrá que adaptarse menos veces por segundo. De nuevo gana el Mauna Kea, pero por muy poco con unos 7.3 milisegundos frente a los 6 de la isla canaria.

  4. Ángulo isoplanático (θ₀). Mide el tamaño angular de la región del cielo donde la turbulencia es aproximadamente la misma. Cuanto mayor mejor porque la corrección adaptativa de los espejos, explicada en el punto anterior, servirá para una zona más amplia de cielo. La isla hawaiana de nuevo gana, aunque por un margen muy estrecho.

  5. La oscuridad y calidad del cielo es fundamental. Tanto La Palma como Mauna Kea cuentan con estrictas normativas de protección del cielo nocturno ante la contaminación lumínica de ciudades cercanas y se encuentran entre los mejores observatorios del hemisferio norte.

  • Imagen generada con IA. -

A la vista de todos estos datos parece que la ventaja científica de Mauna Kea existe, pero es relativamente modesta. Ningún experto podría considerar que La Palma sea un emplazamiento claramente inferior. Da la sensación de que la decisión está relacionada con la estructura interna del consorcio TMT y con su voluntad de mantener el compromiso adquirido durante décadas con el emplazamiento hawaiano a pesar de todos los problemas legales y con la población nativa. Resulta muy sorprendente que incluso después de rechazar una financiación prácticamente completa y una ubicación plenamente preparada, el TMT anunciara que seguiría intentando construir el telescopio en Hawái.

La decepción es doble, ya que no va a construirse en España y quizá no vaya a construirse en ningún otro sitio, lo que supondrá sin duda un gran golpe para el avance de la ciencia, pues en nuestro planeta sólo habría un gran telescopio observando desde Chile el cielo del hemisferio sur, pero ninguno estudiando el cielo del hemisferio norte.

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