El liderazgo que viene no va de procesos, va de personas

Opinión

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WOMEN TALKS: APRENDIENDO DE ELLAS / CÁTEDRA MUJER EMPRESARIA Y DIRECTIVA

"¿Qué podemos hacer, y qué más podemos hacer, desde las empresas para cuidar de las personas?"

Publicado: 20/09/2026 · 06:00
Actualizado: 20/09/2026 · 06:00
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Vivimos en un mundo marcado por la incertidumbre. Incendios, guerras, conflictos, crisis económicas y sociales forman parte de un contexto que parece no dar tregua. Sin embargo, las empresas deben seguir adelante y, con ellas, las personas que las hacen posibles.

En este escenario hay una palabra que cada vez resuena con más fuerza: absentismo.

Y resulta llamativa una aparente contradicción. Nunca habíamos hablado tanto de bienestar y, al mismo tiempo, nunca habíamos percibido tantos problemas relacionados con la salud emocional. Vivimos rodeados de mensajes sobre deporte, nutrición, descanso, psicología, coaching o desarrollo personal. Todos buscamos cuidarnos más. Pero, entonces, ¿por qué parece que cada vez cuesta más estar bien?

La pregunta que deberíamos hacernos es otra: ¿cuál es nuestra responsabilidad? ¿Qué podemos hacer, y qué más podemos hacer, desde las empresas para cuidar de las personas?

 

El estado emocional de una persona en su vida personal influye de forma directa en su desempeño profesional"

 

En mi experiencia como líder de equipo he comprobado una realidad que rara vez falla: el estado emocional de una persona en su vida personal influye de forma directa en su desempeño profesional. No existe una separación absoluta entre ambas facetas. Lo que ocurre fuera del trabajo acaba entrando, de una forma u otra, en la oficina.

¿Cuándo empieza realmente el crecimiento personal y profesional? La respuesta está clara, cuando el trabajo comienza de dentro hacia fuera. Como dice una conocida reflexión: "Si quieres tener éxito público, primero tienes que alcanzar el éxito personal". Porque los grandes cambios suelen gestarse en silencio.

Cada día me encuentro con personas que, sencillamente, han dejado de verse a sí mismas. Personas que no reconocen su propio valor, que se sienten bloqueadas, perdidas o atrapadas en una espiral de negatividad de la que no saben cómo salir. Esa situación acaba ocupando todo su espacio mental y condicionando su rendimiento. Y lo digo también desde la experiencia personal: yo misma he pasado por momentos así.

Como líder, siempre he sentido la responsabilidad de ayudar a desbloquear esas situaciones. Estoy convencida de que todas las personas tienen talento, aunque a veces ni ellas mismas sean capaces de verlo. Siempre existe una fortaleza sobre la que construir, un ámbito en el que alguien puede aportar valor. Las personas no somos blanco o negro. Somos mucho más complejas que eso.

 

Una de las responsabilidades más importantes del liderazgo es descubrir el potencial de cada miembro del equipo y crear las condiciones para que pueda desarrollarlo"

 

Precisamente ahí reside una de las responsabilidades más importantes del liderazgo: descubrir el potencial de cada miembro del equipo y crear las condiciones para que pueda desarrollarlo. Esa es la verdadera riqueza de trabajar con personas. Cada una aporta una mirada distinta, una capacidad diferente y un talento único. Y eso es algo que ninguna inteligencia artificial podrá sustituir por completo.

Siempre he defendido una idea que puede resultar incómoda, pero que considero necesaria: si un líder siente que nadie de su equipo está a la altura, quizá quien necesita replantearse las cosas sea el propio líder.

Liderar personas se parece mucho a confeccionar un traje a medida. No existen soluciones universales. Cada persona necesita un tipo de acompañamiento distinto. Comprender qué la motiva, cuáles son sus aspiraciones y hacia dónde quiere crecer es una parte esencial del trabajo de cualquier responsable de equipo.

No hay mayor fracaso para un líder que dirigir un equipo que no confía en él. Cuando las personas dejan de compartir sus preocupaciones, de hacer preguntas o de proponer ideas, algo se ha roto. La confianza no surge por casualidad; se construye con cercanía, escucha, coherencia y disponibilidad. Las personas deben sentir que pueden acudir a su responsable sin miedo a ser juzgadas o a pensar que molestan.

Con frecuencia pensamos que la experiencia es lo que proporciona una visión global del negocio. Sin embargo, la experiencia, por sí sola, nunca es suficiente. La verdadera visión nace de la capacidad de escuchar a quienes forman el equipo y discernir con qué ideas se queda. Porque cada empresa tiene una realidad distinta y nadie conoce mejor esa realidad que las personas que la viven cada día.

Quizá el gran reto del liderazgo en los próximos años no sea gestionar procesos, sino comprender personas. Porque detrás de cada indicador, de cada resultado y de cada cifra, siempre hay una historia humana. Y cuidar de esas historias no es solo una cuestión de empatía; es, probablemente, una de las mejores decisiones estratégicas que puede tomar cualquier organización.

 

Beatriz Muñoz Rosique

Cátedra de la Mujer Empresaria y Directiva

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