El futuro de la industria se construye en colaboración

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"No se trata de compartir aquello que diferencia a las empresas ante el cliente, sino de cooperar en todo aquello que fortalece al conjunto del sector"

Publicado: 26/08/2026 · 06:00
Actualizado: 26/08/2026 · 06:00
  • Imagen de archivo de instalaciones industriales en el Valle de Escombreras, Cartagena.
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Durante décadas hemos entendido que la competitividad industrial dependía, sobre todo, de producir más barato o de innovar más rápido que los demás. Reducir costes, automatizar procesos, desarrollar nuevos productos o conquistar mercados han sido los grandes objetivos de cualquier estrategia empresarial. Todo ello sigue siendo imprescindible. Pero ya no es suficiente.

En un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica, la competencia global y la necesidad de reforzar la autonomía estratégica de Europa, comienza a consolidarse una nueva ventaja competitiva: la capacidad de colaborar.

Puede parecer una contradicción hablar de colaboración entre empresas que compiten en un mismo mercado. Sin embargo, no se trata de compartir aquello que las diferencia ante el cliente, sino de cooperar en todo aquello que fortalece al conjunto del sector.

 

La competencia no desaparece; simplemente se traslada hacia aquello que realmente genera valor añadido, mientras se construyen fortalezas comunes que benefician a todo el tejido empresarial"

 

Compartir conocimiento, plataformas tecnológicas, formación especializada, estándares de calidad, infraestructuras comunes o incluso determinadas cadenas de suministro permite ganar eficiencia, reducir vulnerabilidades y acelerar la innovación. Después, cada empresa seguirá compitiendo donde realmente aporta valor: en su capacidad de diseñar mejores productos, construir una marca sólida, ofrecer un mejor servicio o desarrollar tecnologías diferenciales.

En realidad, este modelo ya está funcionando en muchos de los ecosistemas industriales más avanzados del mundo. La competencia no desaparece; simplemente se traslada hacia aquello que realmente genera valor añadido, mientras se construyen fortalezas comunes que benefician a todo el tejido empresarial.

Durante muchos años la industria ha vivido bajo una cultura del aislamiento. El conocimiento permanecía dentro de las fábricas, los procesos eran casi secretos y la relación entre competidores se limitaba, en muchas ocasiones, a la confrontación comercial. Hoy ese modelo empieza a quedarse atrás.

La transformación digital, la inteligencia artificial, la transición energética o la necesidad de asegurar el suministro de materias primas exigen una visión mucho más amplia. Ninguna empresa, por grande que sea, puede afrontar por sí sola todos estos desafíos.

 

En la Región Contamos con talento, universidades, centros tecnológicos, ingenierías y empresas capaces de competir en cualquier mercado internacional"

 

Hace unos meses, el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de la Región de Murcia colaboró en la organización de Collaborate 2025. Sede de la Nueva Industria, junto a Atlas Tecnológico, reuniendo en nuestra Región a cientos de directivos industriales, empresas tecnológicas e instituciones públicas para compartir experiencias y conocer de primera mano algunos de los proyectos industriales más innovadores del país. Aquella iniciativa confirmó algo que ya intuíamos: cuando las empresas comparten experiencias, todos aprenden más rápido.

Ese espíritu de colaboración no debería limitarse a encuentros puntuales. Debe convertirse en una forma de entender el desarrollo industrial.

La Región de Murcia dispone de un tejido industrial competitivo y diversificado, con empresas referentes en sectores como la alimentación, la química, la energía, el plástico, la logística o la fabricación de bienes de equipo. Contamos con talento, universidades, centros tecnológicos, ingenierías y empresas capaces de competir en cualquier mercado internacional.

El siguiente paso consiste en fortalecer las conexiones entre todos esos actores para generar un auténtico ecosistema industrial. Un ecosistema donde el conocimiento circule con mayor rapidez, donde las pymes puedan acceder a capacidades que por sí solas no podrían desarrollar y donde la innovación deje de ser un esfuerzo aislado para convertirse en un proceso colectivo.

 

La autonomía industrial no se construye únicamente levantando nuevas fábricas; también se construye creando redes sólidas de colaboración capaces de resistir las crisis y adaptarse a los cambios"

 

También la Administración tiene un papel decisivo. La simplificación administrativa, el impulso de proyectos tractores, el apoyo a plataformas colaborativas, la inversión en infraestructuras estratégicas y el desarrollo efectivo del Plan Industrial de la Región de Murcia 2026-2035 pueden convertirse en catalizadores de esta nueva forma de hacer industria.

Europa está comprobando las consecuencias de haber externalizado durante años capacidades industriales consideradas poco estratégicas. Cuando desaparecen proveedores, conocimiento y capacidad productiva, recuperarlos requiere décadas y enormes inversiones. La autonomía industrial no se construye únicamente levantando nuevas fábricas; también se construye creando redes sólidas de colaboración capaces de resistir las crisis y adaptarse a los cambios.

Los ingenieros industriales conocemos bien esta realidad. Cada proyecto nos enseña que los mejores resultados rara vez son fruto del trabajo aislado. Son consecuencia de integrar disciplinas, coordinar equipos y compartir conocimiento para alcanzar un objetivo común.

La industria del futuro seguirá innovando, seguirá digitalizándose y seguirá compitiendo. Pero quienes aspiren a liderarla deberán comprender que la verdadera fortaleza ya no reside únicamente dentro de cada empresa, sino en la capacidad de construir un ecosistema donde todos puedan crecer.

Porque las empresas compiten. Los territorios, en cambio, solo prosperan cuando saben colaborar.

 

Marcos Mateos

Decano COIIRM (Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de la Región de Murcia)

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