A fecha de hoy no hay ningún eurodiputado de Izquierda Unida y, según prevén las encuestas, es posible que solo obtenga uno o dos congresistas en las próximas elecciones. A pesar del legado que dejaron figuras como Pedro Marset, Elvira Ramos o Pedro Antonio Ríos, no será de la Región de Murcia. Igualmente, a pesar del legado de figuras como Felipe Alcaraz, Concha Caballero o Antonio Romero, quizás tampoco salga de ninguna provincia andaluza. Por eso el andaluz Toni Valero ocupará el tercer puesto en la lista de Madrid.
Habida cuenta de que, entre las formaciones de extrema izquierda, IU es la más fiable y la más extensamente implantada, ¿cómo se ha producido ese declive? Aunque parezca increíble, empezó con el andaluz Julio Anguita, sucesor del asturiano Gerardo Iglesias al frente de IU. Sí, ya lo sé: Anguita fue uno de los mejores políticos de la democracia española, triunfó como candidato comunista a la Alcaldía de Córdoba y también como fundador de Convocatoria por Andalucía. Sin embargo, insisto en que el declive de IU empezó durante su mandato. Concretamente, cuando trató de implantar IU en Cataluña. Y allí se topó con la cerrada negativa del también comunista Rafael Ribó. Aduciendo que Cataluña era una nación distinta de España, Ribó sentenció que no toleraría que IU se implantase en su territorio. Por el contrario, postuló que allí tenía que formarse una organización “hermana” que no estuviese subordinada a los dirigentes españoles.
En realidad, Ribó no hacía sino trasladar al universo de IU la tradicional separación entre el Partido Comunista de España y el Partido Socialista Unificado de Cataluña. Por tanto, la negativa de Ribó no era extraña. Aun así, Anguita podría no haber cedido. Sin embargo, en vez de aprovechar su enorme prestigio para imponer la extensión de IU a Cataluña, aceptó que ese papel lo jugase allí Iniciativa por Cataluña. Esa formación primero entró a formar parte de un gobierno tripartito catalán, junto con PSC e Izquierda Republicana de Cataluña, y después participó en la creación de los Comunes de Cataluña. Este último es el partido del ministro Urtasun, que ahora compite con IRC.
A la vista de lo anterior, podríamos sospechar que la causa del declive de IU reside en la concepción plurinacional de España que adoptó desde los tiempos de Anguita. En parte, llevaríamos razón. Pero, como digo, solo en parte. Un hito para la evolución de IU fue la aparición de Podemos, una fuerza de extrema izquierda que llegó a adquirir una extraordinaria presencia. En esas circunstancias, IU acertó al pactar con Podemos. El famoso “pacto de los botellines”, establecido entre Alberto Garzón y Pablo Iglesias, constituyó un éxito. Ese pacto gozaba de la ventaja de que tanto IU como Podemos estaban implantados en varias regiones a la vez. Compartían la concepción plurinacional de España, pero no eran formaciones regionales, sino nacionales (en su jerga, estatales).
Quizás no habrían sacado diputados en muchas de esas regiones, pero, en vez de regalar sus votos a otros partidos de izquierda, se habrían mantenido como una opción con su propia personalidad"
Obviamente, cualquiera que se dedique a predicar que España no es una nación, sino un conglomerado de diversas naciones, estará facilitando que surjan organizaciones regionales (que se pretenderán nacionales). Y justamente eso fue lo que pasó. Junto a las tradicionales opciones separatistas, como IRC, Bloque Nacional Gallego y Reunirse en Vasconia, fueron reforzándose la madrileña Más Madrid, la valenciana Compromiso, la aragonesa Junta Aragonesista, la balear Más, la andaluza Adelante Andalucía, etc. Entonces IU cometió un error fatal: igual que Anguita aceptó pactar con Iniciativa por Cataluña, sus sucesores en IU pactaron en los diversos territorios con los respectivos partidos regionales allí presentes.
En mi opinión, tendrían que haberse presentado en Madrid en competencia con Más Madrid, en Valencia en competencia con Compromiso, e incluso en Cataluña en competencia con los Comunes. Quizás no habrían sacado diputados en muchas de esas regiones, pero, en vez de regalar sus votos a otros partidos de extrema izquierda, se habrían mantenido como una opción con su propia personalidad. Además, habrían demostrado que defender la concepción plurinacional de España no era incompatible con estar presente en todo el territorio español.
El actual Frente Amplio solo representa la consumación de esa política suicida de ceder el protagonismo a una gavilla de formaciones regionales. De cara a las próximas elecciones habría sido preferible que IU solo pactase con Podemos y que hubiesen presentado sus candidaturas conjuntas en todas las provincias. Al menos así habrían evitado a sus simpatizantes el bochorno de tener que elegir entre Gabriel Rufián y Ada Colau, sendos líderes que votaron a favor de la independencia de Cataluña en el referéndum de 2017, han pedido que el Gobierno autonómico catalán asuma las competencias en inmigración y, para colmo, quieren que dicho Gobierno recaude y gestione todos los impuestos de su territorio.
Puesto que Colau preside el Frente Amplio del que forma parte IU, conviene recordar dos de sus méritos como alcaldesa de Barcelona. En su etapa, la calle del Almirante Cervera pasó a llamarse calle de Pepe Rubianes. No me extenderé en los méritos de almirante Pascual Cervera Topete, que luchó por España en el norte de África, las islas Filipinas y Cuba, pero algo diré del humorista Rubianes. Entrevistado en enero de 2006 en TV3, la televisión oficial catalana (de marcado sesgo separatista), le pidió su opinión sobre la unidad de España. Y esto fue lo que Rubianes respondió: "A mí la unidad de España me suda la polla por delante y por detrás, que se metan a España en el puto culo, a ver si les explota dentro y se les quedan los huevos colgando del campanario". Días después aclaró que con aquellas elegantes palabras solo quería condenar a la España que mató a Lorca. O sea que lo empeoró, porque ahora recuperaba el enfrentamiento de las dos Españas de la Guerra Civil.
Otro gran mérito de Colau fue fichar como concejal al profesor Gerardo Pisarello, que ahora es candidato a la Alcaldía de Barcelona. Cuenta con la ventaja de haber retirado airadamente, en su etapa de concejal, la bandera de España del balcón del ayuntamiento de su ciudad. En la misma línea, pues, que el también inolvidable Rubianes.
Hace años el andaluz Anguita cedió ante el catalán Ribó; ahora el andaluz Maíllo y el murciano Babyack van a tener que defender la preeminencia de la catalana Colau. Resultado: probablemente ningún diputado en Murcia, ni tampoco en Andalucía.