Cosicas pendientes de resolver en La Manga: ¿Es posible un tranvía por la mediana de la Gran Vía?

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"Este enclave turístico paradigmático, nacido en los 60 de la urbanización acelerada de una antigua restinga de arena al calor del desarrollismo yé-yé de Franco, sufre desde hace ya años los achaques propios de la edad"

Publicado: 22/08/2026 · 06:00
Actualizado: 22/08/2026 · 06:00
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La Manga del Mar Menor es una de estas cosas singulares de las cuales podemos presumir en la Región de Murcia que solo existe una en toda España. Incluso prácticamente en toda Europa. Sin embargo, este enclave turístico paradigmático, nacido en los 60 de la urbanización acelerada de una antigua restinga de arena al calor del desarrollismo yé-yé de Franco, sufre desde hace ya años los achaques propios de la edad. 

Atrás han quedado muchos proyectos olvidados en el baúl de la historia, como los pantalanes con edificios en el Mar Menor de un modelo urbano muy distinto que diseñó Bonet, la (otra) Veneziola que se quiso construir en El Vivero o el pequeño aeropuerto con pista de aterrizaje que quería plantar Tomás Maestre para Puerto Mayor (ver figuras adjuntas), todo en aquel cordón dunar de arena virgen que transitó Julio Iglesias guitarra en mano en La vida sigue igual, o por el cual andaba de romería Manolo Escobar buscando su carro (el carro, que no era un carro de verdad, era una finca, véanse la película En un lugar de La Manga).

Pero volvamos a la actualidad. Dentro de los problemas tradicionales de hoy en día que posee todo destino turístico maduro y con alta estacionalidad como este, son habitualmente relevantes en el caso de La Manga los relacionados con la movilidad, tal y como relatan las redes sociales este verano, y como nos hemos venido desayunando en los medios de manera ya casi acostumbrada en épocas estivales durante las últimas décadas.

  • Proyectos originales finalmente no ejecutados en La Manga. -

Sin duda, la problemática más comentada y debatida en este ámbito ha sido históricamente la relacionada con los atascos kilométricos que se producen en su entrada los días de mayor tráfico. Esta situación, derivada de que esta antigua restinga de arena de 20 km solo disponga de una entrada por el sur, ha dado lugar tradicionalmente a numerosas propuestas que no pasaron nunca del simple anteproyecto o estudio básico. Sin duda, la más conocida de ellas fue el famoso proyecto de acceso por el norte, que en los planes urbanizadores de Tomás Maestre era la opción inicial, pero que por culpa del atribulado proceso que tuvo la obtención de la propiedad de los terrenos, acabó siendo desechada. Este proyecto (que nunca se ha llegado a redactar formalmente) llenó numerosas portadas de periódicos en los años 90, pero se antoja ahora completamente inviable para cualquier persona que tenga una mínima formación técnica y de gestión económica. 

 

Sería muy bonito tener un tranvía que atravesase La Manga de norte a sur por la mediana de la Gran Vía. Sin embargo, este problemilla de la estacionalidad también habría que añadirlo a la enorme complejidad técnica"

 

Y es que no sería inviable solo por la controversia política, la complejidad técnica y las enormes restricciones medioambientales que a nivel administrativo tendría que superar. A todos estos problemas habría que añadir que, hoy por hoy, la inversión necesaria para construir una infraestructura de envergadura (que en su versión más barata, véase un puente tipo viaducto, superaría los 100 o 200 millones de euros fácilmente) no estaría en absoluto justificada desde el punto de vista de la gestión de los recursos económicos, dado que estaríamos hablando de una infraestructura que apenas podría mantener un nivel de demanda razonable durante cuatro meses al año debido al problema de la estacionalidad turística.

Y este talón de Aquiles es el que sufren también otras soluciones menos controvertidas socialmente. Sería muy bonito tener un tranvía que atravesase La Manga de norte a sur por la mediana de la Gran Vía. Sin embargo, este problemilla de la estacionalidad también habría que añadirlo a la enorme complejidad técnica que ya de por sí tendría ejecutar este otro proyecto tranviario (pues habría que encajarlo con calzador en el espacio público del tronco de La Manga en un entorno en el cual no hay mucho margen de reordenación urbana). Sin duda, el tranvía iría y hasta los topes de gente en julio y agosto, pero a ver cuál es la empresa concesionaria que quiere explotar eso sin subvenciones millonarias el resto de los 10 meses que tiene un año. 

  • Proyectos originales finalmente no ejecutados en La Manga. -

En este contexto, en el que resulta evidente que La Manga ya no tiene margen de maniobra para obras faraónicas, la apuesta de la alcaldesa Noelia Arroyo de mejorar la gestión de la infraestructura existente apoyándose en opciones basadas en la tecnología más que en grandes actuaciones de obra civil resulta sin duda la opción más inteligente y realista (y eso sin dejar de ser un proyecto complejo, ya que el objetivo a alcanzar tiene bastante envergadura). La implementación, por ejemplo, de carriles reversibles gestionados con gemelos digitales y el uso de la IA como soporte dinámico de ayuda a la toma de decisiones de gestión del tráfico puede servir para mitigar esos picos de entrada o salida de coches que se producen durante un puñado de días cada año en verano por la existencia de flujos muy asimétricos, siendo una actuación que acompañada de otras que la complementen puede ser una solución al problema de los atascos muy viable. 

Es verdad que hubo hace 10 años una propuesta en este sentido (que no fraguó) del propio Ayuntamiento con otra corporación distinta. Sin embargo, hay que señalar que aquella se trataba de una propuesta con un planteamiento hoy por hoy ya obsoleto desde el punto de vista técnico y con un enfoque menos orientado a la sostenibilidad. Frente al planteamiento actual más basado en la tecnología de alternar los cuatro carriles existentes (2+2) con cambios a formatos 3+1 según la asimetría del flujo de tráfico, lo que se planteaba entonces era cargarse la mediana de La Manga para introducir un quinto carril, que sería el reversible. Esa filosofía de incremento de la capacidad de la infraestructura ante los incrementos de demanda, se considera hoy en día desfasada en los accesos urbanos, ya que genera nuevas demandas inducidas de tráfico que acaban inevitablemente en nuevos cuellos de botella, y, en cualquier caso, estaría poco justificada económicamente para un enclave turístico con una alta estacionalidad, ya que la inhabilitaría, por ejemplo, para obtener fondos europeos al no orientarse a una movilidad más sostenible.

 

El tema de los aparcamientos es un problema poliédrico"

 

Otro tema caliente en La Manga es el tema de los aparcamientos. Este tema desde luego merece una reflexión más sosegada, porque no es un cuestión de blanco o negro. Este debate posee una variada escala de grises con muchos matices que implican cierta complejidad de análisis para no caer en contradicciones, pues resulta evidente que incrementar las dotaciones de aparcamiento dentro de La Manga incentiva los desplazamientos con vehículo privado en su interior. Sin embargo, la analogía simplista que se utiliza en ocasiones, por ejemplo, con el sistema de gestión del aparcamiento de Calblanque tampoco es extrapolable en La Manga, pues no es realista pensar que alguien que tenga una segunda residencia en el kilómetro 9, o vaya un hotel del kilómetro 5 o quiera ir a comer un arroz en un restaurante del kilometro 17, vaya a dejarse su coche en un aparcamiento disuasorio situado antes de Cabo de Palos, para echarse al hombro las maletas y toda la familia (con niños y suegra incluidos) en un autobús hasta su lugar de destino.

Se trata por tanto de un problema poliédrico, que tiene numerosas aristas, que han de ser abordadas de manera segmentada en función de cada caso. No es lo mismo el problema del aparcamiento de la zona de Cabo de Palos que el de los primeros kilómetros de La Manga o el de la zona intermedia en adelante. En este sentido, por ejemplo, la problemática de Cabo de Palos, plantea unas condiciones de contorno diferenciadas del resto de La Manga, pues posee una población bastante estable durante todo el año. Aquí, los turistas no pueden esperar ir a comer a los restaurantes del paseo marítimo y aparcar el coche a 200 m del restaurante cómo si se tratarse de un entorno urbano común. Sin embargo, han de habilitarse alternativas que permitan segmentar tipos de usuarios, ofreciendo diversas opciones en función de las zonas, para evitar, por ejemplo, tener a la gente dando vueltas con el coche buscando sitio de manera desesperada o aparcando como si eso fuese la jungla. 

En este sentido, una opción interesante sería dotar al puerto de Cabo de Palos de un aparcamiento subterráneo vinculado a una concesión de la dársena portuaria deportiva (un tema pendiente, que, por otro lado, habría que abordar sí o sí de todas maneras, pues este es uno de los únicos puertos regionales cuyo mantenimiento pagamos todos los murcianos con nuestros impuestos, pese a que tiene un potencial para convertirse en un puerto turístico de referencia si su dársena deportiva estuviese gestionada por un concesionario privado, tal y como sucede en el resto de puertos de esta naturaleza de la Región de Murcia).

 

La solución complicada para el puente de El Estacio sería hacer un túnel"

 

Por último, para no aburrir al lector con un relato interminable salpicado de pequeños aderezos técnicos, no quiero dejar de mencionar la problemática del puente de El Estacio. Este problema trasciende ya la mera necesidad funcional de la movilidad, pues entra casi en el terreno de la seguridad ciudadana. Las dificultades que tiene la infraestructura actual para compaginar el tráfico marítimo con el tráfico rodado que transita por encima del puente son desde hace un tiempo un pequeño quebradero de cabeza imprevisible que aflora últimamente con cierta frecuencia. 

Y lo va a hacer cada vez más. De un lado, porque cada año que pasa, este ingenio de piezas metálicas y aparatos mecánicos se vuelve cada vez más viejo en un entorno marino evidentemente corrosivo socavando su fiabilidad. Y de otro lado, porque cada vez más gente va a depender de él, pues se ubica en un entorno en el que hacia el norte tenemos la zona de la antigua restinga de arena en la cual queda más suelo urbano pendiente de desarrollar, y en el cual, sus propietarios privados ejercerán, en buena lógica inmobiliaria, su derecho a construir, dejando a muchos miles de personas únicamente conectadas al resto del mundo a través de este cordón umbilical que se corta cada vez que el puente se avería.

  • Proyectos originales finalmente no ejecutados en La Manga. -

 

Hay que recordar que la historia de esta infraestructura se repite, pues el puente levadizo actual sustituyó una versión primigenia de un puente de tipo rotatorio de eje vertical, que acabó sufriendo también los achaques de la edad, tal y como le sucede a su sucesor. En este sentido, el alcalde de San Javier, José Miguel Luengo, ha hecho bien estos últimos años en subrayar la necesidad de abordar de una manera definitiva una solución para este problema, ya que eso de que cuando se estropea el puente haya que pedir una pieza a Alemania suena ya a estas alturas un poco ochentero. 

Sin embargo, no hay tampoco una solución fácil para este problema, ya que un puente de mayor gálibo que alcance, por ejemplo, los 10 metros de altura (el actual solo admite 7 m sobre el nivel del mar) requeriría de una rampa de acceso bastante bastante más larga, con la consiguiente necesidad de mayor ocupación de terrenos en una zona donde no está clara esa disponibilidad. Y esta es la solución sencilla.

La complicada, que sería hacer un túnel, conllevaría seguramente un pequeño via crucis de dificultades técnicas (la ejecución no sería geotécnicamente sencilla, ya que los estratos del terreno son fundamentalmente calcarenitas que meteorizan en contacto con el aire) y administrativas (a saber cómo digerirían esto en la Demarcación de Costas y en Medio Ambiente, y más aún en el actual clima de polarización con administraciones de distinto color político gestionando el gobierno estatal y el gobierno regional). Una alternativa podría ir orientada a vincular la concesión del puerto Tomás Maestre (el segundo más grande de Europa por amarres y que está caducada desde 2023), a la ejecución y mantenimiento de esta futura infraestructura de comunicación.

Esta solución, aunque requeriría de un complejo de trabajo administrativo, podría ser en cierta medida hacer de la necesidad virtud, ya que los puertos requieren para su concesión de incluir cierta inversión (mayor cuanto más grande es el puerto), y en este caso, uno de los caballos de batalla suele ser la dificultad de que estas inversiones en la infraestructura supere los trámites ambientales por ubicarse los puertos en zonas sensibles como la costa, lo que obliga a actuar en la denominada zona de tierra del puerto. Aun así, también es una fórmula que tiene sus incertidumbres.

Así que, bueno, pues aquí seguimos, un año más veraneando con algunos desafíos pendientes. En cualquier caso, algo tendrá este sitio que nos devuelve a él todos los veranos. Y es que, además de atascos, posee algunas de las mejores playas y chiringuitos de España. Porque no hay que olvidar que en el fondo somos afortunados, y si no, miren a los madrileños, que ellos atascos y problemas de tráfico tienen de todos los colores, pero bañarse, no pueden bañarse en las playas del Manzanares…

 

Salvador García-Ayllón Veintimilla

Director del departamento de ingeniería minera y civil de la UPCT

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