Cartagena lleva veintiún años sin colocar su submarino y ya le ha cambiado el sitio tres veces

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Publicado: 14/09/2026 · 06:00
Actualizado: 14/09/2026 · 06:00
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El submarino Tonina (S-62) causó baja en 2005. Veintiún años después sigue en seco en el carenero de Navantia, esperando el sitio donde va a exponerse. En ese tiempo su destino ha cambiado tres veces: primero el agua de la dársena de botes, después la plaza de la Marina Española y finalmente unos túneles excavados en el monte de Galeras, a los que ni siquiera se llega bien por carretera.

Cada cambio se ha justificado con argumentos razonables. Y en cada cambio el submarino se ha ido alejando de dónde está la gente.

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En 2023 se rechazó el agua para conservarlo mejor. En 2025 se rechazó también la plaza

El proyecto de musealización se presentó en marzo de 2023, con 500.000 euros consignados por la Comunidad en el presupuesto regional de aquel año.

El debate técnico estaba entre dos opciones: exponerlo a flote en la dársena de botes o en seco en la plaza de la Marina Española, junto al Museo Naval, formando conjunto con el prototipo de Isaac Peral. No fue una decisión improvisada. Hubo estudios hidrográficos, geotécnicos y un análisis de traslado encargado a Navantia, todo bajo supervisión de la Dirección General de Patrimonio Cultural.

Se descartó el agua. La razón que se dio fue la conservación: esa fórmula, explicó la alcaldesa, garantiza mejor su conservación y su mantenimiento.

Dos años después, en abril de 2025, se abandonó también la plaza. El destino pasó a ser los túneles del Espalmador.

El argumento que sirvió para rechazar la dársena no explica el segundo cambio. La conservación seguía garantizada en la plaza de la Marina Española, defendida con estudios geotécnicos encargados por el propio Ayuntamiento.

El acceso al Espalmador ya suma casi seis millones de euros y estuvo dos años parado

Llegar a Galeras tiene su propia factura, y no la paga el proyecto del submarino: la paga el vial.

En 2022 se adjudicaron 3,74 millones de euros para las obras de acceso a El Espalmador. Después hubo que adjudicar otros 2.148.209,59 euros para reforzar los taludes, y el detalle importa: la inestabilidad que obligó a esa segunda obra la provocaron las propias obras de mejora del camino. Cerca de seis millones de euros en un acceso que además estuvo parado entre 2024 y 2025 para modificar el proyecto.

Al lado hay que poner la otra cifra: tres millones presupuestados para recuperar y trasladar el submarino. El camino cuesta el doble que la pieza que se va a exponer al final.

Una asociación habla de filtraciones; un grupo municipal, de museografía del siglo pasado

La Asociación Cartagena, Ciudad de los Submarinos rechazó formalmente el cambio. Alegó dificultades de acceso incluso en vehículo particular, el desaprovechamiento de un entorno que reúne el Museo Naval, la Sala del Peral y la plaza de los Héroes de Cavite, y sobrecostes derivados de excavar un dique de más de ochenta metros en roca viva, impermeabilizarlo y resolver las filtraciones. Su presidente resumió que el proyecto volvía a empezar desde cero.

Contigo Cartagena defendió lo contrario: colocar el submarino sobre bases de hormigón en la plaza habría sido una musealización propia del siglo pasado, y el Espalmador permitiría reunir allí cuatro sumergibles, entre ellos el Foca y el Tiburón.

Esos dos nombres explican el problema entero. El Foca II (SA-42) y el Tiburón II (SA-52) son minisubmarinos de asalto construidos en la Bazán cartagenera y llevan décadas expuestos en un jardín del Arsenal. Cartagena expone submarinos desde hace décadas, pero dentro de un recinto militar en el que el público no entra. A sus gemelos les fue mejor fuera: el Foca I (SA-41) se conserva en Mahón y el Tiburón I (SA-51) está desde 1986 en el Museo de la Ciencia de Barcelona, donde se le abrieron huecos para poder visitarlo por dentro.

La opción de los túneles también tiene partidarios fuera de la política. El historiador naval Diego Quevedo defendió en una conferencia celebrada en Cartagena en mayo de este año que el Espalmador es buen destino para el Tonina, siempre que se invierta lo necesario para poner el recinto en valor. Esa condición pesa tanto como el respaldo.

Los dos tienen parte de razón. Un conjunto de cuatro submarinos bajo cubierta es museográficamente superior a una pieza suelta al aire libre. Pero un museo que exige obra mayor en roca viva y un acceso que aún no funciona tarda años en abrir, y el Tonina lleva veintiuno esperando.

Lo que se pierde en cada traslado no es conservación, es cercanía

Carlos León Roch, capitán de la Armada, vive en la Muralla del Mar y desde allí ve el puerto y la dársena de submarinos. Cuenta una escena de sus años en activo. Una delegación de empresarios de Barcelona había venido a Cartagena y les invitaron a comer en el antiguo Club de Regatas.

«De pronto sale de la dársena un submarino hacia fuera, con la tripulación de babor y estribor de guardia, seis o siete marineros en la proa, firmes. Se quedaron absolutamente pasmados. Les dije: mirad lo que estáis viendo. Esto es absolutamente excepcional.»

Carlos León Roch, capitán de la Armada.

Ninguno de aquellos empresarios había ido a Cartagena a ver un submarino. Lo vieron desde la mesa.

La escena no es literalmente única. Toulon, Karlskrona, Kiel o La Spezia tienen también sus bases o sus astilleros de submarinos dentro de la ciudad. Lo que no se encuentra en ninguna de ellas es lo de aquí, que la ciudad que los construye no exponga ninguno.

Karlskrona ofrece el ejemplo más incómodo, porque hizo lo que aquí se descartó sin llegar a estudiarlo. El HMS Neptun causó baja en 1998 y en junio de 2014 se abrió para él un pabellón construido a propósito, donde se expone bajo cubierta y se visita por dentro. Dieciséis años entre la baja y la apertura. El Tonina lleva veintiuno y sigue sin sitio.

Lo que se ha ido perdiendo en cada paso del Tonina no es conservación. Es cercanía. De la dársena de botes a la plaza del CIM, y de la plaza al monte de Galeras.

Nadie estudió la tercera opción: bajo cubierta y a la vez a la vista

Las dos exigencias sobre la mesa son legítimas: conservar el casco a cubierto, que es lo que pedía el informe de 2023, y que la pieza se vea desde donde pasa la gente, que es lo que reclama la asociación.

Nunca se estudió una fórmula que cumpliera las dos. Un pabellón acristalado en el frente portuario resuelve la conservación igual que un túnel y mantiene la visibilidad de un submarino a flote. Es lo que han hecho las ciudades que han convertido su patrimonio industrial en visita.

  • Recreación generada con inteligencia artificial. No corresponde a ningún proyecto aprobado ni en ejecución. El submarino bajo cubierta y a la vez visible desde el paseo marítimo.

Tres destinos en tres años dicen poco de museografía y bastante de otra cosa. Lo que ha faltado no es un informe más, sino que la decisión aguante el cambio de mandato.

Veintiún años en el carenero y tres destinos distintos

El Tonina no se ha perdido, y eso hay que decirlo: es propiedad municipal desde octubre de 2025 y estos días se estaba repintando su casco. La ciudad lo tiene.

Pero lo tiene como lo ha tenido siempre, en una explanada de trabajo entre pallets y jaulas de obra, mientras su destino se decide por tercera vez. Veintiún años es más de lo que muchos submarinos pasan navegando.

Un submarino expuesto no vale por estar bien conservado. Vale por la gente que lo ve. Y esa es la única de las tres decisiones que todavía se puede corregir.

Fuentes

Ayuntamiento de Cartagena. Presentación del proyecto de musealización del Tonina y declaraciones de la alcaldesa, 16 de marzo de 2023, y adjudicaciones del vial de acceso a El Espalmador y del refuerzo de taludes.

Diego Quevedo, historiador naval. Intervención en la conferencia «Hablemos de Isaac Peral», Fundación Cajamurcia, Cartagena, 8 de mayo de 2026.

Acta de cesión del submarino Tonina (S-62) de la Armada al Ayuntamiento de Cartagena, 17 de octubre de 2025.

Asociación Cartagena, Ciudad de los Submarinos y Contigo Cartagena. Comunicados sobre el cambio de ubicación del Tonina y el Museo del Submarino, abril de 2025.

Armada Española. Minisubmarinos Foca II (SA-42) y Tiburón II (SA-52) en el Arsenal de Cartagena, y destino del Foca I y del Tiburón I.

Museo naval de Karlskrona, Suecia. Submarino HMS Neptun: baja en 1998, donación en 2008 y apertura del pabellón en junio de 2014.

Testimonio de Carlos León Roch, capitán de la Armada, septiembre de 2026.

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