Cartagena construyó cuatro submarinos y no conserva ninguno: Melilla ya reclama el último

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Tribuna libre
Publicado: 08/09/2026 · 06:00
Actualizado: 08/09/2026 · 06:00
  • Submarino Tonina
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En junio de 2026 empezó a recogerse firmas en Melilla para reclamar el submarino Galerna (S-71) y convertirlo allí en museo naval. El Galerna es el último superviviente de la serie S-70. Sus cuatro unidades —Galerna, Siroco, Mistral y Tramontana, nombres de vientos— se construyeron en Cartagena, en los astilleros de la Empresa Nacional Bazán. Tres ya se han desguazado. La ciudad que los fabricó no conserva ninguno.

Y con el Galerna se cierra la cuenta. Es la última pieza que le falta a Cartagena para tener un ejemplar de cada clase. Cuando cause baja, prevista a partir de 2027, no habrá otra ocasión, porque no queda otro.

En Melilla ya están recogiendo firmas. Aquí seguimos esperando a que nos lo ofrezcan.

Y esa es, literalmente, la forma en que Cartagena ha reunido lo que tiene. El prototipo de Peral está aquí porque Peral nació aquí. El Tonina llegó porque la Armada decidió cederlo. Los S-80 se ven en las gradas porque los fabrica Navantia. Ninguna de las tres piezas exigió adelantarse a una fecha ni registrar un escrito. Llegaron solas. El Galerna, no.

Lo que viene a continuación son tres cuentas. Lo que ha hecho Torrevieja, que no tiene astillero ni tradición submarinista, con un submarino gemelo del Tonina y una entrada de dos euros. Lo que se pagó por el Mistral cuando llegó al desguace. Y lo que pasó con el Tramontana, que sí se pidió por escrito y acabó igual.

Un submarino no se pide cuando causa baja, porque para entonces ya está adjudicado a una empresa de residuos. Se pide antes

Falta una de cuatro

La cuenta es sencilla y por eso es tan incómoda. Cartagena conserva el prototipo del submarino torpedero de Isaac Peral, en el Museo Naval. Tiene, desde el 17 de octubre de 2025, el Tonina (S-62), de la serie S-60, cedido por la Armada al Ayuntamiento y pendiente aún de instalarse en los túneles del Espalmador. Y ve construirse en sus gradas los S-80, la serie más avanzada que ha fabricado España.

Entre el Tonina y los S-80 hay treinta años de historia sin representar. Esa es la serie 70. La única que se fabricó íntegramente aquí, unidad por unidad, y de la que la ciudad no guarda ni una hélice.

El relato lo tiene servido, que es lo que hace más difícil de explicar el descuido. Aquí nació Isaac Peral, aquí se instaló el Arma Submarina en 1915, aquí se construyeron las series que la Armada ha empleado durante un siglo y aquí se están construyendo las del próximo. Contar esa historia entera exige un ejemplar de cada clase. Sin el Galerna quedará una vitrina con un hueco en medio y un cartel explicando lo que hubo.

Torrevieja no tiene astillero y lleva veintidós años cobrando dos euros por ver un submarino

El Delfín (S-61) es de la misma serie S-60 que el Tonina. Cuando le llegó la baja, el Ministerio de Defensa entregó su última bandera a Torrevieja en una ceremonia celebrada, precisamente, en el Arsenal de Cartagena. Desde el 8 de mayo de 2004 está amarrado en el puerto torrevejense y fue el primer buque de la Armada española convertido en museo flotante. Su Ayuntamiento cifra en más de 1.300.000 las visitas recibidas desde entonces. La entrada cuesta dos euros.

Torrevieja partía de un destino de sol y playa sin astillero, sin tradición submarinista y sin Arma Submarina. Le cedieron un submarino y construyó con él un atractivo urbano visible desde el muelle, integrado en el paseo. Se ve sin pagar, sin reservar y sin buscarlo.

Aquí se pidió. Se pidió por escrito. Y se fue al desguace igual

La parte más incómoda de esta historia no es que a nadie se le ocurriera. Es que se le ocurrió a media ciudad y no sirvió de nada.

En Melilla ya están recogiendo firmas. Aquí seguimos esperando a que nos lo ofrezcan

Contigo Cartagena reclama desde 2019 la creación de un Museo del Submarino y en abril de 2025 planteó que los túneles del Espalmador podrían albergar cuatro sumergibles, citando expresamente el Galerna cuando causara baja: estaba pedido por escrito en Cartagena catorce meses antes de que apareciera la campaña de Melilla. En mayo de 2025, la concejal no adscrita María Dolores Ruiz llevó al Pleno una moción para solicitar al Ministerio de Defensa la cesión del Tramontana (S-74). Y la Asociación Cartagena, Ciudad de los Submarinos llamó a las instituciones y entidades de la ciudad a pedir formalmente al menos un elemento emblemático de aquel submarino: un tubo lanzatorpedos, sus hélices o una sección del casco.

Ni el submarino. Ni las hélices. Ni el tubo.

El Tramontana causó baja el 16 de febrero de 2024 y siguió el camino del Mistral, que se había vendido por 150.000 euros a una empresa de gestión de residuos. Ese es el precio de mercado de un submarino construido en Cartagena cuando se llega tarde: el de la chatarra. Es la vigésima parte de los tres millones presupuestados para recuperar y trasladar el Tonina, y aproximadamente lo que ingresa Torrevieja con setenta y cinco mil entradas de dos euros.

La diferencia entre un submarino que vale 150.000 euros y uno que sostiene un museo durante veinte años no está en el submarino. Está en si alguien firmó un papel a tiempo.

De aquel Mistral solo se salvó la vela, la pieza que albergaba periscopios, antenas y radar. La custodia desde 2023 la asociación, cedida por la empresa Hermanos Inglés, y se ha propuesto situarla en una glorieta de acceso a la dársena de Santa Lucía. Estará bien puesta y es de agradecer que alguien la salvara, pero conviene decir en voz alta lo que significa: de los cuatro submarinos que Cartagena construyó, lo que la ciudad va a exhibir es un trozo de uno de ellos en una rotonda. Eso no es un museo. Es un recuerdo.

Una ciudad que se llama cuna del Arma Submarina y que ha reunido sus tres piezas sin pedir ninguna no tiene una política: tiene suerte

Un escrito a Defensa no compromete presupuesto ni ubicación

Lo primero que necesita este asunto no es dinero, es calendario. Un submarino no se pide cuando causa baja, porque para entonces ya está adjudicado a una empresa de residuos. Se pide antes, y en el caso del Galerna ese antes es ahora.

Bastaría con que el Ayuntamiento abriera un expediente formal ante el Ministerio de Defensa manifestando su interés en la cesión cuando llegue el momento. No compromete presupuesto, no obliga a decidir ubicación y sitúa a Cartagena en la cola antes que a nadie. Convendría además que ese interés no dependiera de quién gobierne: un acuerdo plenario como el que se aprobó por unanimidad para el Tonina en diciembre de 2022 daría continuidad al asunto por encima del mandato.

Tres piezas reunidas sin pedir ninguna no son una política

Una ciudad que se llama cuna del Arma Submarina y que ha reunido sus tres piezas sin pedir ninguna no tiene una política: tiene suerte. Y la suerte se acaba justo donde empieza el calendario, que es donde estamos ahora. Con el Galerna no cabe alegar desconocimiento: la fecha se sabe, el submarino se sabe, el interlocutor se sabe y hasta se sabe que hay otra ciudad interesada.

Hay además una coincidencia que debería avergonzar un poco. Uno de los S-80 que se construyen ahora mismo en las gradas de Cartagena se llamará Mateo García de los Reyes, el almirante que en 1929 rescató del Arsenal de La Carraca el submarino de Peral, abandonado allí treinta y seis años y con una orden de desguace dictada en 1913, porque alguien le advirtió del estado del casco y él movió el papel. Bautizar un submarino con su nombre sale gratis. Hacer lo que él hizo, no: exige escribir a Defensa antes de que sea tarde.

Los S-80 que hoy se botan en Cartagena también causarán baja algún día. Faltan décadas, sí. Al Tramontana también le faltaban.

Fuentes

Armada Española: fechas de baja de los submarinos Siroco (S-72), Mistral (S-73) y Tramontana (S-74) y situación operativa del Galerna (S-71). Ministerio de Defensa: denominaciones del programa S-80. Ayuntamiento de Cartagena: acuerdo plenario de 22 de diciembre de 2022 y acta de cesión del Tonina de 17 de octubre de 2025. Comunicados de Contigo Cartagena (2019 y abril de 2025) y de la Asociación Cartagena, Ciudad de los Submarinos. Mociones de la concejal no adscrita María Dolores Ruiz, mayo de 2025. Ayuntamiento de Torrevieja: datos de visita del submarino museo Delfín (S-61). Documentación histórica sobre el traslado del submarino Peral a Cartagena en noviembre de 1929. Campaña de recogida de firmas promovida en Melilla en junio de 2026.

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