Así es el nuevo campo de batalla

Opinión

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Hablemos de ciencia y tecnología

La disrupción de la tecnología no afecta únicamente a la sociedad civil: supone un auténtico punto de inflexión para el sector de la defensa. Hasta hace poco los desarrollos para esa industria eran de vanguardia, ultrasecretos e iban años por delante de las aplicaciones civiles. Ahora, los usos claramente civiles se utilizan en el ámbito militar en lo que se ha venido a llamar las tecnologías duales.

Publicado: 15/07/2026 · 06:00
Actualizado: 15/07/2026 · 06:00
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Las guerras y los conflictos pueden considerarse parte consustancial de nuestra civilización, pues existen guerras documentadas desde el principio de la Historia. En el pasado, el motivo principal para hacer monumentos, inscripciones, poemas o cualquier otra manifestación artística era ensalzar a los dioses y las victorias en las batallas.

Podemos decir que la última guerra tradicional en la que el combate cuerpo a cuerpo tuvo importancia fue la I Guerra Mundial. En ella empezó a despuntar la mecanización e industrialización con la incorporación de vehículos y aviones al frente de batalla, aunque de una manera muy limitada. De esta gran contienda todos hemos visto imágenes de soldados armados con bayonetas caladas asaltando trincheras; puede que fuese la última guerra en la que hubo que matar a al enemigo mirándole a los ojos. Durante este enfrentamiento armado se utilizaron por primera vez gases venenosos con un impacto tan negativo y descontrolado que posteriormente fueron prohibidos por la Convención de Ginebra. Este gran conflicto fue denominado "la gran guerra de trincheras", ya que las posiciones de los bandos se eternizaban pues era muy complicado ganar terreno ocupando una trinchera.

En la Guerra Civil Española, antesala de la II Guerra Mundial, las máquinas empezaron a tomar protagonismo y el combate cuerpo a cuerpo dejó de tener relevancia, desapareciendo casi por completo. La aviación adquirió un papel crucial con bombardeos de zonas estratégicas y el transporte de tropas en vehículos empezó a ser fundamental. En la segunda gran guerra, la industrialización tomó un papel predominante y las armas se sofisticaron de una manera tan impresionante que dos bombas atómicas lanzadas por EE.UU sobre Japón pusieron el broche final al conflicto más devastador que ha conocido la humanidad.

 

Vivimos un paradigma en el que los ejércitos y las confrontaciones, al igual que nuestra sociedad, cambian radicalmente debido a la tecnología"

 

Durante el siglo XX, las guerras y las armas se han ido haciendo cada vez más tecnológicas y el campo de batalla tradicional ha ido difuminándose ante un tipo de confrontación bélica inventado por los españoles durante la Guerra de Independencia ante Napoleón: la guerrilla. Claros exponentes de ello han sido casi todas las guerras posteriores: Vietnam, Afganistán o los Balcanes, sin ir más lejos. Pero esto no es todo: estamos viviendo un paradigma en el que los ejércitos y las confrontaciones, al igual que nuestra sociedad, están cambiado radicalmente debido a la tecnología.

En la imagen adjunta, proporcionada por Félix Pérez, profesor emérito de la Universidad Politécnica de Madrid, como parte de la presentación que hizo a la Asociación de Ingenieros de Telecomunicación de la Región de Murcia el pasado febrero en el Casino de Murcia, podemos ver claramente la evolución del campo de Batalla. Desde el denominado Tradicional, que ha sido el dominante hasta hace poco -donde se intenta que la fuerza y la capacidad de maniobra sea superior a la del enemigo-, hasta el campo de batalla Digital -donde lo más importante es la superioridad en la información-.

La información siempre ha sido fundamental en cualquier conflicto, pero actualmente, debido a la tecnología digital y su amplia penetración en nuestra sociedad, se ha convertido la piedra angular de cualquier conflicto. La tecnología avanza tan rápidamente que los ejércitos están empezando a basar su potencial en el conocimiento, por lo que sin duda el próximo campo de batalla será el denominado Inteligente debido al uso intensivo de la IA.

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La clave en el actual campo de batalla digital es el uso masivo de sensores para poder pasar la información necesaria y en tiempo real a las unidades que procesan los datos, que evidentemente lo harán en “la nube” ubicadas en emplazamientos seguros y distribuidos estratégicamente para que no pueda perderse operatividad por la destrucción de alguno de estos centros. Los datos, proporcionados por esos sensores, alimentarían a la IA como ayuda a la toma de decisiones rápidas. Podemos entonces decir que la conectividad entre elementos es clave, pues comunica de manera fundamental todas las unidades de combate entre las que se incluyen vehículos y armas autónomas.

El uso de este tipo de vehículos, los más conocidos son los “drones”, hacen necesaria una guerra configurada en red y conformada por “nubes” tácticas, lo que está conduciendo a un campo de batalla cada vez más transparente; es decir, lo que ocurre en el frente no escapa al escrutinio de nadie. Esta evolución tecnológica ha conducido a dos tipos de conflictos: Simétricos (guerra en Ucrania) y Asimétricos (invasión de Gaza).

El caso de Gaza, claramente asimétrico, donde el ejército israelí altamente tecnificado se enfrenta a Hamás, puede definir claramente este tipo de conflictos, pues las fuerzas más débiles se ocultan entre la población, lo que ocasiona una alta tasa de bajas civiles frente a la de combatientes y que son muy difíciles de evitar a pesar del uso intensivo por parte del ejército más potente (Israel) de armas de precisión o “drones”. Todo ello conduce a la destrucción masiva de edificios e infraestructuras y a la dificultad de controlar el territorio.

Ucrania, por otra parte, se trata de un conflicto más simétrico donde la tasa de combatientes es mucho más alta que la de la población civil, el fuego es de largo alcance por lo que suele ser poco decisivo y se tiende a un incremento de la fortificación de campaña (vuelta de nuevo a las trincheras). La imagen siguiente muestra el frente de batalla de esta guerra, estabilizado ya varios años, y el que la tecnología ha hecho casi transparente, pues cualquier elemento sospechoso que entra en esa franja casi siempre es destruido automáticamente por el bando contrario.

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La tecnología que se utiliza para la guerra no es exclusiva para la defensa, ha cambiado el paradigma y es la misma que se emplea en nuestros trabajos y hogares. Empresas no encasilladas en el sector de defensa proporcionan tecnología a todos los ejércitos.

La guerra sigue entrelazada con nuestra sociedad y cultura, pues sin duda forma parte consustancial del ser humano. Aun así, no debemos perder la esperanza de que llegará un día en el que este tipo de conflictos, con bajas humanas, no sean necesarios debido a que nuestra sociedad haya evolucionado hasta un estado en el que no tendrá sentido este tipo de confrontaciones.

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