Han transcurrido tres décadas desde que un grupo de empresarios investidos de ilusión, con precariedad de medios pero con unos criterios acertados en nuestros planteamientos, acometimos la bonita tarea de fundar una Asociación que aglutinara a las Empresas Familiares de la Región de Murcia, las representara, y a la misma vez, tuviera voz propia para defender sus legítimos intereses. Asociación que tres décadas después es una organización sólida y prestigiada.
Esto se lo debemos a: Aquilino Pérez, Miguel Lloret (tres mandatos), Ana María Cánovas, José María Albarracín, Francisco Marín, Isabel Sánchez, Marian Cáscales (dos mandatos) y José María Tortosa (cuatro mandatos), pero siempre a Tomás Fuertes que ha ejercido, durante este tiempo, como vicepresidente con dedicación y eficacia. Imprescindible en su fundación y en los siguientes diez años ha sido la contribución como secretario general de Juan Antonio García López.
Haciendo camino al andar, con la ayuda y colaboración en todo momento, del secretario García López nos trazamos unos objetivos concretos que no eran otros que los de conseguir una organización libre, independiente, representativa y profesionalizada; todos ellos se han visto ampliamente cumplidos.
Esta labor fue mediante la dedicación de un colectivo donde yo puse mi granito de arena. A partir de entonces AMEFMUR se convirtió en un referente socioeconómico obligado.
Tuve, en aquellos momentos, el gran honor de presidir la primera Junta Directiva. Una vez cumplido mi mandato y la misión que se me encomendó consideré necesario dar paso a un nuevo Presidente y a una renovada Junta Directiva.
AMEFMUR nació en octubre de 1996, una fecha que podíamos denominar como perteneciente a la generación “millennials”, finalizando el siglo XX y a un paso del siglo XXI.
Si hablamos de generaciones, los que vamos quedando, de la que se denominó como “silenciosa” no podemos evitar la tentación de constatar los contrastes acaecidos durante la vida de esta Organización, porque los que pertenecemos a la “generación silenciosa” fuimos los que vivimos la posguerra y momentos de gran austeridad, valoramos el respeto, la obediencia a las normas y la estabilidad.
Por ello me he permitido la licencia de hacer un recorrido por estos años tan asimétricos de la vida de esta organización.
La Asociación Regional de la Empresa Familiar se ha constituido en un referente socioeconómico obligado"
España estaba inmersa, entonces, en una transición ejemplar además que nuestros padres nos enseñaron, en base a sus experiencias, que teníamos que ser comedidos en nuestras relaciones sociales, escarmentados del recuerdo de un estéril enfrentamiento entre hermanos.
Los pactos de todos los grupos, de distinta ideología, entre el Gobierno y la oposición, en asuntos de Estado, en los años 90 del pasado siglo, eran la normalidad, puesto que suponía una necesidad para el buen funcionamiento de las políticas sensatas que beneficiaran a todos.
Aquellos políticos, de la época cuando nació AMEFMUR, estaban conformados por personas preparadas, tolerantes, aunque de vez en cuando nos soltaban alguna “mentirijilla piadosa”, pero todo se quedaba ahí.
En aquellos últimos años del siglo XX, España tenía unas relaciones amigables con el mundo occidental y con todas las democracias liberales. Unos años antes había caído el muro de Berlín que dividía a dos mundos ideológicamente distintos, aunque en España, últimamente ciertos políticos, han levantado otro.
No habían surgido, todavía, las redes sociales y las reuniones entre amigos y familiares, aunque en ellas hubiera allegados vascos o catalanes, transcurrían con dialogo distendido y en sana paz. Crecía la población pero se construían viviendas para atender a todas las familias y, fundamentalmente, al sector de la juventud que pretendían independizarse.
Se estaban consolidando, entonces, unas inversiones que le han valido a España un reconocimiento mundial como país de vanguardia en las infraestructuras ferroviarias, solo superadas por China y cuando se ponían en funcionamiento presentaban una garantía de puntualidad y seguridad.
Las huelgas estaban soportadas sobre justas reivindicaciones entre empresarios y trabajadores y cuando se planteaba una huelga general nunca era contra la oposición y, ni mucho menos, en las puertas de una campaña electoral.
Era impensable que en un futuro se pudiera pensar en el perdón y la extinción de la responsabilidad penal, mediante una Ley de Amnistía, para cualquiera que hubiera cometido graves delitos contra el Orden Constitucional y la Unidad de España.
Pero, algunos años después, nos empezó a gobernar “un iluminado” quien puso a la nación “patas arriba” blanqueando el independentismo, gestionando una Ley de Memoria (que unas veces era histórica y otras democrática), conformando una extraña “alianza de civilizaciones” y hablando con los terroristas como quien habla con su vecino de al lado, además pedía tensionar las relaciones sociales a la sociedad, lo que suponía una escenario de hostilidad desacuerdos y conflictos entre personas o grupos.
De aquellos polvos estos lodos.
Este “personaje”, aunque parezca ciencia ficción, presidió el gobierno de España entre 2004 y 2011. Actualmente se encuentra inmerso en un laberinto del que, todos los indicios apuntan, que le será complicado desenredarse.
Desde entonces la conformación del Congreso de los Diputados y las clases que nos dirigen, han perdido su nivel competencial y, como consecuencia, la crispación, el ruido, el odio y la polarización están a la orden del día.
No basta con tener unos representantes elegidos por sufragio universal, es necesario que la sociedad participe"
Tras estos acontecimientos España está sufriendo una transformación significativa de la sociedad y de sus elites, como es el caso de los políticos, empresarios, periodistas e intelectuales. Estos cambios están siendo de tal magnitud que están erosionando las bases de la democracia que nos habíamos dado.
¿Y el mundo? ¿Qué ha estado ocurriendo en el mundo durante este tiempo? El mundo se encamina no sabemos dónde, ya que estamos en las manos de unos líderes autoritarios, mandones, déspotas y prepotentes que no merecen ninguna garantía y que nos recuerdan a épocas pasadas con la diferencia añadida que ahora se dispone de las tecnologías de la información y la inteligencia artificial. ¿Esto es bueno o malo? Depende en que manos caigan y como la utilicen.
En cuanto a Europa, ha estado treinta años adormilada mientras confiaba el comercio a China, el suministro energético a los Países Árabes y Rusia y la defensa a Estados Unidos. Todo esto está cambiando a pasos agigantados y como no nos espabilemos auguramos un futuro incierto.
Tras este paréntesis volvamos al tema que nos ocupa que no es otro que evidenciar que la Asociación Regional de la Empresa Familiar se ha constituido, como apuntaba al principio, en un referente socioeconómico obligado.
Las sociedades democráticas tienen que ser participativas, las articulaciones de la sociedad civil, es necesaria, cuestión de vital importancia para el funcionamiento y el buen fin de la democracia. No basta con tener unos representantes elegidos por sufragio universal, es necesario que la sociedad participe.
AMEFMUR se ha ganado el prestigio y la credibilidad, el reconocimiento de toda la clase social, potenciando la continuidad generacional y el progreso socioeconómico de las Empresas Familiares, pero también y a la misma vez, como interlocutor colaborando con el poder político para mejorar nuestra Región desde la independencia y el rigor ayudando a su desarrollo, estando siempre a la altura que se nos exigía en cada momento.
Juan Pérez Gil
Fundador y primer presidente de AMEFMUR