MURCIA. Hacía décadas que el urbanismo de Murcia no afrontaba una jornada tan simbólica. Este lunes, el calendario ha alineado el desbloqueo de dos de las mayores cuentas pendientes de la ciudad: la recuperación del corazón medieval en San Esteban y la creación del gran pulmón verde de Barriomar. Dos proyectos que, tras años de parálisis y planes sobre el papel, han pasado hoy de las promesas a las máquinas, marcando el inicio de una transformación que definirá el modelo de municipio para este 2026.San Esteban: El inicio de los sondeos para la plaza "flotante".
San Esteban: El inicio de los sondeos para la plaza "flotante"
En el yacimiento de San Esteban, la actividad ha vuelto con el objetivo de ejecutar 59 sondeos arqueológicos. Para proteger los muros históricos, los pilares bajarán a más de 20 metros de profundidad. Esta fase inicial cuenta con un presupuesto de 1,2 millones de euros y durará diez meses. Según explicó la vicealcaldesa, Rebeca Pérez, la intención es que los plazos se solapen para que, al terminar estos informes, comience la construcción de la plaza, una obra de 33 millones financiada al 50% por el Gobierno central.
Para no dañar los muros históricos, los pilares bajarán a más de 20 metros de profundidad. Esta fase de "cirugía" arqueológica durará diez meses y cuenta con un presupuesto de 1,2 millones de euros, pagados a medias por el Ayuntamiento y la Comunidad. La idea de la vicealcaldesa, Rebeca Pérez, es que los plazos se solapen: que en cuanto terminen los informes de estos sondeos, comience la construcción de la plaza, una obra de 33 millones de eurosfinanciada en un 50% por el Gobierno central. De hecho, los técnicos ya mantienen contactos fluidos con el Ministerio en Madrid para agilizar los pliegos y la protección de este Bien de Interés Cultural (BIC).
Barriomar: El Parque Metropolitano ya asoma
A pocos kilómetros, en la entrada oeste de Murcia, el paisaje también ha empezado a cambiar hoy. Las máquinas ya están en Barriomar para levantar el Parque Metropolitano Oeste, un proyecto que busca devolver la naturaleza a una zona que hasta ahora era mayoritariamente tierra. El plan es que en solo un año este nuevo pulmón verde sea una realidad.
Sin embargo, el estreno de las obras ha traído un cambio inmediato para los conductores: el cierre del aparcamiento junto a la chimenea de La Molinera. Tras veinte años funcionando como un desahogo alegal para aparcar, el descampado ha quedado clausurado con señales de prohibición para dejar espacio a la urbanización del primer lote del parque. El concejal José Guillén ha confirmado que las condiciones son las idóneas para cumplir los plazos y que el equipo ya trabaja en soluciones para compensar la pérdida de estas plazas de aparcamiento.