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Murcia despierta a sus 'joyas' dormidas: impulsan el rescate de los inmuebles históricos de la "Lista Roja"

  • Espacio Molinos del Río / Sala Caballerizas
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MURCIA. Murcia ha decidido que sus edificios históricos dejen de ser meros testigos ruinosos del paso del tiempo para convertirse en protagonistas de la ciudad del siglo XXI. Por ello, el Ayuntamiento ha puesto en marcha un plan patrimonial para rehabilitar estas joyas, desde iconos de la huerta hasta palacios declarados Bien de Interés Cultural (BIC). 

El movimiento más esperado es, sin duda, el de la Torre Falcó en Espinardo. Tras años viendo cómo su silueta se deterioraba a la vista de los miles de conductores que pasan por la autovía, la icónica "casa torre" del siglo XVIII está a punto de abandonar la Lista Roja de Hispania Nostra.

Con una licitación de 761.482 euros y un plazo de ejecución de 15 meses, el objetivo no es solo apuntalar sus muros, sino dotarla de vida. El proyecto busca que este símbolo de la arquitectura civil de la huerta se integre en el tejido social de Joven Futura, pasando de ser una ruina consolidada a un centro de referencia para el barrio.

Mientras la Torre Falcó lucha por su supervivencia, otros pesos pesados de la cultura murciana se preparan para la transición digital. El Palacio Almudí y el Museo Hidráulico Los Molinos del Río han recibido una inyección de 145.000 euros procedente de fondos europeos y del Plan de Sostenibilidad Turística.

En la intervención de los Molinos del Río se llevará a cabo un sistema inteligente de monitorización para controlar temperatura y humedad. En el Palacio Almudí, por su parte, la gestión remota permitirá apagar y encender el clima a distancia, eliminando el gasto innecesario y protegiendo el archivo histórico. 

Este modelo de recuperación ya cuenta con ejemplos consolidados en la pedanía de La Albatalía. El Molino del Amor, que durante años permaneció en un estado crítico, funciona hoy como centro de visitantes y punto de partida para rutas por las acequias y carriles del entorno. Más allá de la consolidación del edificio, el proyecto ha permitido integrar ocho nuevas parcelas de huertos de ocio y un archivo de testimonios que rescata la memoria de la vida huertana.

 

 

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