MURCIA. Las obras para la segunda fase de la Vía Verde ya han arrancado con un objetivo claro: que se pueda recorrer el municipio de punta a punta sin interrupciones. No se trata solo de añadir metros de asfalto, sino de unir definitivamente zonas que hasta ahora estaban separadas. Con esta ampliación de casi dos kilómetros, el trazado llegará a Alquerías y Zeneta, permitiendo que los vecinos de estas pedanías tengan una conexión directa y segura con el resto del recorrido que llega hasta Los Dolores.
En la zona de Los Dolores, el cambio será muy visible, ya que se va a aprovechar el hueco bajo el puente de Tiñosa para crear un nuevo jardín de 1.200 metros cuadrados y un área de aparcamiento. Por el otro lado, en Zeneta, el nuevo ramal de casi 500 metros rescatará el antiguo trazado del tren para que caminar o ir en bici por la huerta sea mucho más fácil. Es una forma de darle uso a un espacio que estaba abandonado y que ahora servirá para que la gente se mueva de forma más sana y tranquila.
El proyecto también incluye detalles que harán el paseo más cómodo, como la instalación de un centenar de farolas solares que se encienden al detectar paso y la plantación de miles de árboles y arbustos para que el entorno sea más agradable. En Beniaján, por ejemplo, se va a crear un palmeral junto a la antigua estación, y en San José de la Vega, Torreagüera y Los Ramos se van a arreglar los accesos y los cruces para que no haya sustos con el tráfico.
En unos diez meses, cuando todo esté terminado, ir desde el este al oeste del municipio por la Vía Verde será una realidad continua. Es una apuesta sencilla pero necesaria para mejorar el día a día en las pedanías, convirtiendo las viejas vías del tren en un punto de encuentro donde disfrutar de la huerta murciana.