MURCIA. Murcia está poniendo en marcha su hoja de ruta para proteger al municipio de las riadas, utilizando para ello la presión y la exigencia de infraestructuras largamente demandadas. Tras los últimos encuentros institucionales, el Ayuntamiento ha pasado a la ofensiva para clarificar las competencias sobre el terreno y forzar el inicio de las grandes obras de ingenieria que deben dar seguridad definitiva a barrios y pedanías.
Uno de los puntos clave de este plan es la delimitación de los tramos "materialmente urbanos" de las ramblas. Al definir técnicamente qué zonas colindan con núcleos de población, el Ayuntamiento ha establecido un límite de responsabilidad claro: el Consistorio mantendrá los tramos urbanos, pero exige formalmente a la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) que asuma la limpieza inmediata de los cauces públicos fuera de estas zonas. Esta medida busca evitar que la maleza y los arrastres situados "aguas arriba" se conviertan en un peligro para los vecinos cuando el caudal aumenta.
El desbloqueo del Colector Norte y la seguridad de Barriomar
En cuanto a las infraestructuras estructurales, el foco principal se sitúa en el desbloqueo del Colector Norte. Tras años de modificaciones en los proyectos técnicos, el alcalde José Ballesta ha urgido al Ministerio a dar una respuesta definitiva, señalando que los borradores están lo suficientemente avanzados como para pasar a la acción. El objetivo es establecer un protocolo que permita reducir los caudales en episodios de lluvia extrema, garantizando siempre la seguridad de los residentes en zonas sensibles como Barriomar, quienes han expresado su preocupación por el impacto de los trabajos.
Actuaciones inmediatas en la Rambla del Garruchal
Mientras se negocian las grandes obras estatales, el municipio ha activado medidas de urgencia en la zona sur de la huerta para responder a las demandas vecinales del pasado 11 de enero. El acuerdo alcanzado establece un calendario de desbroce y dragado en la Rambla del Garruchal, comenzando por el tramo crítico entre la carretera de Beniaján y Torreagüera. Con esta limpieza de emergencia, se busca recuperar la capacidad de evacuación del cauce y minimizar los riesgos de desbordamiento en una zona históricamente vulnerable.
Esta actualización integral de la estrategia hídrica responde a la realidad de una ciudad que, por su geografía, convive con el riesgo de inundaciones. Al unir la limpieza técnica de las ramblas (como Garruchal o Ventosa) con la reivindicación de obras de gran calado como el Colector Norte, Murcia busca cerrar las brechas de seguridad que han dejado al municipio expuesto durante décadas ante cada episodio de gota fría.
Murcia actualiza su estrategia frente a las inundaciones con un enfoque que combina la presión institucional, la clarificación de competencias y la intervención directa en el terreno. Tras los últimos encuentros entre el Ayuntamiento y el Gobierno Regional, el municipio ha trazado una hoja de ruta para resolver un problema histórico: la vulnerabilidad de la ciudad ante las lluvias torrenciales, agravada por la falta de infraestructuras que dependen del Estado.
Esta estrategia hídrica coincide con un clima de fuerte reivindicación en el sector primario. Ante las protestas de los agricultores, que este jueves tienen previsto movilizar tractores en cuatro autovías de la Región, José Ballesta ha querido mostrar su apoyo explícito al sector. El alcalde ha incidido en que la gestión del agua es inseparable del futuro de la huerta murciana: "Murcia es agua y su huerta sería un desierto sin ella; el agua es el sustento de vida de miles y miles de personas y hay cosas con las que no se juega porque viven de esto".