La devoción acompaña a la Fuensanta en su regreso al Santuario y marca el inicio del 'nuevo curso' en Murcia

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MURCIA. Septiembre en Murcia no empieza con el calendario, sino con los pasos firmes que acompañan a la Patrona de vuelta a su casa. Con la Romería de la Fuensanta, la ciudad despide su Feria y marca ese reinicio vital donde coinciden la vuelta a la rutina y las promesas cumplidas. Para miles de murcianos, el verdadero arranque del curso se mide en los kilómetros de subida hacia Algezares.

Una mañana de madrugón, silencio y fe compartida

La jornada ha arrancado temprano en el corazón de la capital. A las siete de la mañana, la plaza del Cardenal Belluga y los alrededores de la Catedral amanecían ya repletos de fieles para asistir a la misa oficiada por el obispo de la Diócesis de Cartagena, José Manuel Lorca Planes. Tras la despedida en el templo, el cortejo ha iniciado su marcha serpenteando por las calles Arenal y Tomás Maestre hacia la plaza Martínez Tornel. Al cruzar el Puente de los Peligros, el aroma a cera y las miradas fijas en la talla de la Virgen han tomado Canalejas, la Alameda de Colón y Hermanos Cerón para abrirse paso, a través de Ronda Sur y la avenida del Progreso, hacia el Santuario de la Fuensanta.

Entre la multitud, el trayecto se convierte en un catálogo de vivencias íntimas: fieles llegados desde puntos distantes de la comarca, como Las Torres de Cotillas o Alcantarilla, se mezclan con los vecinos del municipio. "Nos hemos levantado a las cinco y media de la mañana, pero estar aquí merece la pena. Venimos a dar las gracias; ha sido un año difícil de salud en la familia y no podíamos faltar", relataba una devota torreña a pie de calle. En medio del tumulto llaman la atención las promesas más sacrificadas: romeros que recorren el asfalto completamente descalzos, con la cabeza gacha, en un ejercicio de silencio, oración y recuerdo a los seres queridos que ya no están.

Ese carácter de punto de inflexión marcaba también las impresiones a pie de calle durante el recorrido. "Para muchos el año empieza cuando acaba agosto, pero para nosotros empieza cuando sube la Fuensanta a su Santuario; hoy empieza el curso", señalaba el portavoz socialista Ginés Ruiz, reflejando el sentir de una jornada que combina la tradición festiva con la mirada puesta en los retos del otoño.

Transporte gratuito para conectar la ciudad con Algezares

Para encajar la logística de un día en el que miles de personas se desplazan a pie hacia el monte, la movilidad de la capital se ha adaptado por completo al paso del cortejo. Desde primera hora de la mañana, los cortes progresivos de tráfico en los ejes de Gran Vía y la bajada hacia el río han cedido el protagonismo a los romeros y al dispositivo especial de servicio público.

Con el fin de facilitar que los asistentes procedentes de pedanías y municipios vecinos llegaran a tiempo a la Catedral —y pudieran regresar cómodamente desde Algezares tras la subida—, los servicios de autobuses, tranvía y tranvibús han operado de forma gratuita durante toda la jornada. El plan ha contado con expediciones adelantadas desde las seis de la mañana, refuerzos continuos de lanzaderas y la gratuidad en los aparcamientos disuasorios de los accesos a la capital, permitiendo canalizar la llegada de fieles sin necesidad de colapsar los accesos en vehículo privado.

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