MURCIA. El patrimonio de la Huerta de Murcia está de enhorabuena. La reciente declaración del Molino Armero como Bien de Interés Cultural (BIC) por parte de la Comunidad Autónoma marca el punto de partida para su rehabilitación integral. Este conjunto, situado en Cabezo de Torres, no es solo un edificio; es uno de los últimos testigos vivos de la industria del pimentón que movió la economía de la zona durante siglos.
Un museo detenido en el tiempo
Lo que hace único al Molino Armero, y lo que ha motivado su máxima protección, es el estado de conservación de su alma: su maquinaria. El inmueble, que aprovechaba la fuerza del agua de la acequia de Churra la Vieja, mantiene intactos los engranajes, las muelas y un valioso archivo de la época que incluye desde facturas antiguas y máquinas de escribir hasta los maletines de los antiguos viajantes de pimentón.
El proyecto de recuperación permitirá rehabilitar los 1.600 metros cuadrados del complejo, respetando los sistemas constructivos tradicionales para devolverle su imagen original. Una vez terminado, el edificio se transformará en un espacio de usos múltiples culturales, integrándose en el gran itinerario histórico de las "Fortalezas del Rey Lobo".
Del siglo XVII al futuro cultural
Ubicado en la Calle Mayor de la pedanía, el molino se asienta sobre restos medievales y una balsa de origen islámico. Aunque dejó de moler hace apenas 20 años, su importancia como Lugar de Interés Etnográfico es incuestionable. La intervención no solo consolidará los muros de la gran alberca medieval, sino que pondrá en valor todo el patrimonio mueble que el Ayuntamiento adquirió en 2020: prensas, tinajas, sacos y fotografías que narran cómo se vivía y trabajaba en la huerta.