TORRE PACHECO (EFE). Allal Abourayane se levanta cada mañana para atender a sus clientes en la cafetería "Alkharama", en Torre Pacheco, y lo hace con una normalidad que solo vio interrumpida hace un año, cuando la agresión a un vecino desencadenó unos graves disturbios espoleados por mensajes racistas y violentos.
"Alkharama significa 'La dignidad'", explica a EFE Allal, marroquí que lleva cerca de 20 años en Torre Pacheco y que reivindica esa misma dignidad para el colectivo inmigrante asentado en la localidad, así como esfuerzos de las administraciones y de la sociedad para avanzar en la integración de la población migrante en el municipio.
Antes del año 2025 vivíamos juntos, vivíamos con una buena convivencia, con paz, con respeto"
"Antes del año 2025 vivíamos juntos, vivíamos con una buena convivencia, con paz, con respeto", comenta, para exponer que esa armonía saltó por los aires con la llegada de "personas" que hicieron que muchos inmigrantes "sintieran racismo".
La madrugada del 9 de julio, tras la agresión y los disturbios posteriores, las fuerzas de seguridad llevaron a cabo detenciones tanto de los supuestos agresores como de los responsables de los altercados dirigidos contra la población migrante. Todo ello reabrió con gran intensidad el debate sobre la inmigración y un año después, las posiciones apenas han cambiado. Porque en el barrio de San Antonio, uno de los más poblados por inmigrantes, también hay vecinos descontentos con los colectivos extranjeros, a los que acusan del incremento de la inseguridad.
Es el caso de Manuel Delgado Moreno, jubilado de 80 años que reside desde hace 50 en Torre Pacheco, donde ha trabajado siempre en la agricultura, como la mayoría de los migrantes, cuya presencia admite que es beneficiosa para la economía local. Pero al mismo tiempo critica que "para 20 que hay que trabajan, hay 200 que no trabajan", subraya que "hay más maleantes que gente trabajando" y asegura que "cada día hay más ladrones, más sinvergüenzas, gente en la calle pidiendo comida, pidiendo dinero".

- Una persona inmigrante en bicicleta en Torre Pacheco -
- Foto: EFE / MARCIAL GUILLÉN
José López, de 43 años, tiene una opinión parecida y afirma que los vecinos se quejan por la falta de seguridad, por las peleas y los robos. "Los que trabajamos tenemos que pagarles a ellos todas las ayudas. Los españoles aquí a trabajar y ellos a vivir del cuento", se queja.
"El problema no es con los vecinos de Torre Pacheco, sino con agresores que vienen de fuera"
Son visiones contrapuestas que se mantienen invariables un año después de los disturbios y que no comparten inmigrantes como Abdel, quien afirma que las cosas han vuelto a la normalidad y la convivencia es buena. "El problema no es con los vecinos de Torre Pacheco, sino con agresores que vienen de fuera", dice en referencia a lo ocurrido en julio de 2025 y al comportamiento de "gente racista".
En cuanto a las acusaciones sobre el aumento de la delincuencia en la población, opina que "las estadísticas no dicen eso", pero "es muy fácil sacar un bulo" y en cambio "cuando un español hace algo, nadie dice nada".
El alcalde apuesta por la normalidad pero pide más seguridad
En medio de estas posiciones confrontadas, el alcalde de Torre Pacheco, Pedro Ángel Roca (PP) admite que se cometen delitos, pero no más que en otras poblaciones y subraya que lo que ocurrió hace un año fue una agresión que, sin embargo, captó la atención de los medios de comunicación por los disturbios que se produjeron en las fechas siguientes.

- El alcalde de Torre Pacheco, Pedro Ángel Roca. -
- Foto: EFE / MARCIAL GUILLÉN
En esos días hubo 10 personas arrestadas, 140 denunciadas y 700 identificadas, entre ellas los presuntos autores de la agresión que desencadenó los incidentes y quienes alentaron los discursos de odio, según datos de la Guardia Civil facilitados a 29 de julio.
Roca apuesta por mantener la normalidad recuperada y considera necesaria una mejora de la seguridad con mayores medios materiales, así como "una vuelta de tuerca" en alguna de las leyes relativas a la migración y a la seguridad.
Tras los hechos, se nota más la presencia de la Guardia Civil en la localidad, que agradece, pero "pedimos un poco mas de intensidad en sus actuaciones", precisa, y destaca el proyecto del ayuntamiento para instalar una red de videovigilancia de 220 cámaras inteligentes en puntos estratégicos, con una inversión que podría alcanzar el millón de euros en dos años.
También subraya que el municipio ha incorporado 5 nuevos agentes de policía local y prevé sumar otros dos a la plantilla, así como la petición de una comisaría del Cuerpo Nacional de Policía, una reivindicación que cree justificada por las extensión del municipio con sus pedanías.
El 31% de la población es inmigrante
En cuanto a la integración del colectivo foráneo, admite que "es difícil" en una población de cerca de 43.000 habitantes, de los cuales cerca del 31% son inmigrantes de más de 80 nacionalidades, la mayoría de ellos marroquíes y latinoamericanos y con diferentes culturas y religiones.
Por eso apuesta más bien por la convivencia y señala la variedad de servicios de que dispone la población en el ámbito del deporte y de la cultura para que todos los vecinos puedan acceder a ellos. "Culturas distintas, religiones distintas. La integración plena ahí es difícil. Una convivencia plena es lo que yo creo que no es tan difícil", sostiene.
"Yo pido en mi pueblo seguir con una convivencia buena y evitar todos los robos e incidentes que pueda haber, que para eso están la Policía y la Guardia Civil. Y las leyes, si tienen que endurecerse, que se endurezcan", sentencia.