MURCIA. El actual Faro del Estacio, en La Manga del Mar Menor, fue inaugurado en 1971, sustituyendo a uno anterior que due demolido por estar desfasado. No obstante, esta historia se remonta mucho más atrás en el tiempo, a una época de piratas nada románticos que desembarcaban en una costa virgen, que poco tiene que ver con la que se conoce hoy en día. El primer faro se construyó en 1862 sobre una torre vigía del siglo XVI, llamada de San Miguel, que junto con otras 29 defendían el litoral de los ataques berberiscos. Dos fareros se encargaban de su funcionamiento hasta 1929, cuando se automatizó.
Este faro es uno de los protagonistas del reportaje fotográfico que J.J. Peñalver comparte este domingo con los lectores de Murcia Plaza. Se trata de una serie de imágenes de 'altura' que destacan por su belleza y por mostrar una visión diferentes, y desde todos los ángulos, de esta zona de La Manga. Concretamente, con estas fotografías se puede sobrevolar el canal del Estacio, la zona del Pedruchillo y la playa frente a la Isla del Ciervo.
El autor -quien inició su afición a la fotografía como policía científica- recuerda que todas las imágenes fueron captadas con dron durante tres vuelos, llevados a cabo en 2023 y 2025, con las autorizaciones correspondientes y la coordinación con la AGA. "Lo que sí hicimos fue esperar a las horas de apertura del puente y aprovechar el paso de algún velero saliendo hacia el Mediterráneo desde nuestro Mar Menor, o desde el Puerto Deportivo Tomás Maestre", señala sobre este rincón de la Región de Murcia que recuerda a Miami. No en vano, la Film Commision Región de Murcia ha apuntado en alguna ocasión que La Manga es el único lugar de España, junto con Benidorm, con localizaciones para rodar una película como si fuera esta soleada ciudad de Florida. Y así lo hicieron, de hecho, en la serie El Inmortal de Movitar Plus+, en cuya tercera temporada -que se estrenara en junio- se podrá ver esta 'Miami' de la Región de Murcia.
Otras historias (que no son de ficción, pero bien servirían de inspiración para alguna) son las que evoca J.J. Peñalver en este paraíso que, aunque no se ha visto libre del ladrillo, regala espectaculares estampas y recuerdos. "Sería en el 99 cuando invitado por el Almirante Baturone pude acompañarle una tarde al 'funeral' de un viejo barco de madera de la Armada española que iba a ser 'enterrado', léase hundido frente a la costa de La Manga, donde esa 'segunda vida que le daban' serviría para crear un arrecife. El viejo barco, lastrado y despojado de todos los elementos contaminantes que pudiera haber llevado, fue remolcado hasta el punto elegido para su hundimiento, y allí buzos de la Armada llevaron a cabo la apertura de unas vías de agua que se llevaron al fondo a aquel histórico navío", cuenta el fotógrafo.
Continúa : "Mientras el barco se hundía los navíos presentes hacían sonar sus bocinas como dándole su último adiós al compañero de mil travesías e historias. Realmente emocionante ese reconocimiento por toda una vida de servicio. Al final, la nada, el mar tapó el hueco que el barco dejó como recogiéndolo en su seno y ahora ya deberá estar plagado de vida en el fondo donde reposa. Mientras navegábamos de vuelta a Cartagena quedaba a nuestro frente el faro de Cabo de Palos, y a nuestra popa hacia el norte, el faro del Estacio".
"Y a este faro nos vamos hoy con la admiración que en mí provocan todos los faros que he podido visitar en viajes por los cinco continentes. Cada faro con su 'voz' en forma de destellos de luz, cada faro con sus colores o su forma dibujado en los derroteros que sirven para ayudar día y noche a quienes navegan por sus proximidades. Faros que ayudan a orientarse y a evitar tragedias cargados de leyendas y de historias que hoy, ya automatizados en su mayoría, pierden un poco el atractivo y la épica que sus ocupantes, los antiguos fareros pudieran narrarnos", reflexiona J.J. Peñalver, quien apunta: "Como me recuerda el faro de la isla de Alborán, con su cementerio albergando tres tumbas misteriosas. Pero eso lo contaré en otro momento".
El autor de estas hermosas fotografías también confiensa que "estos reportajes me crean sentimientos contradictorios, ya que, frente a la belleza natural del entorno, esos amaneceres, los ocasos desde esa manga de arena, las playas, etc., hay tal cantidad de ladrillos, en colmenas inmensas de apartamentos y por supuesto de gente en verano, que no permiten disfrutar esos parajes con toda intensidad… Pero, eso va en gustos.…. Yo prefiero la Veneziola fuera de temporada, o las playas de La Llana".
JJ Peñalver se despide con una coincidencia y es que mientras preparaba este reportaje escuchó una entrevista en radio a la cineasta Cristina Rodríguez Paz, hablando de su documental Aunque seamos islas, en el que cuenta la historia de las fareras españolas, narrando vivencias de seis de ellas, tres en activo y tres ya jubiladas. "Simplemente una coincidencia cuando precisamente tocamos el tema de otro faro en nuestra costa", señala.