CARTAGENA. Los vecinos de Los Urrutias y Los Nietos vuelven a mirar al verano con preocupación por el estado de las playas y la acumulación de fango en la orilla del Mar Menor. La presidenta de la asociación vecinal de Los Urrutias, Rosell García, denuncia la falta de información por parte de las administraciones y asegura que la situación se repite “todos los años”, mientras crece la inquietud por si los balnearios estarán listos para julio.
Según explica, actualmente el principal problema del baño en la localidad pasa por el estado de estas infraestructuras, ya que en muchas zonas la presencia de fango hace prácticamente imposible acceder al agua desde la orilla. "Aquí solo hay un par de zonas donde a lo mejor te puedes meter algo y si no eres muy escrupuloso", afirma.
Rosell critica además el trato desigual que, a su juicio, reciben municipios cercanos como Los Alcázares, donde recientemente se han llevado a cabo actuaciones para la retirada manual de algas. “No entendemos por qué allí se puede hacer todo y aquí no se puede hacer nada”, lamenta la representante vecinal, que también apunta a las contradicciones entre distintas administraciones y organismos cada vez que intentan obtener respuestas.
La falta de información clara es precisamente una de las principales quejas de los vecinos. "Preguntas a diez personas diferentes y cada una te contesta una cosa", señala Rosell, que asegura que la incertidumbre vuelve a instalarse a pocas semanas del inicio de la temporada alta.
Desde la Dirección General del Mar Menor, añade, se les ha comunicado por escrito que tres de los cinco balnearios de Los Urrutias estarán reparados para julio, aunque los vecinos desconfían de que los plazos puedan cumplirse finalmente. "Yo ya no creo en nadie hasta que lo vea hecho", afirma.
La presidenta vecinal advierte además de que, si las obras no están terminadas a tiempo, no descartan movilizaciones. "Nos movilizaremos, haremos manifestaciones e iremos donde haga falta", asegura, al tiempo que reprocha a las administraciones que conocieran desde hace meses el deterioro de los balnearios. Según explica, una vecina ya había enviado fotografías de patas rotas en agosto del pasado año.
Mientras tanto, el problema del fango sigue marcando el día a día en la playa. Rosell reconoce que incluso personas acostumbradas históricamente al estado del Mar Menor evitan ahora bañarse en algunas zonas de orilla. "Yo, que estoy acostumbrada al fango y a las algas de toda la vida aquí, no me meto", asegura.
Un problema que se repite en Los Nietos
"Probablemente es la zona más afectada y donde el Mar Menor está peor en todo su perímetro", asegura Ramón Pagán, integrante de Pacto por el Mar Menor, quien explica que el problema va mucho más allá de la acumulación de algas. "El Mar Menor está eutrofizado, tiene una cantidad muy alta de nutrientes y eso provoca una explosión de algas filamentosas", señala.
Los vecinos y colectivos ambientales sostienen que la degradación de la zona tiene su origen principal en las escorrentías procedentes de la agricultura intensiva del entorno, cargadas de nitratos, fertilizantes y pesticidas. Uno de los organizadores de la charla define la situación como “la tormenta perfecta”, al confluir la cercanía de los cultivos de regadío, la inclinación del terreno y la llegada continua de barro y sedimentos a la playa durante los episodios de lluvia. "En Los Nietos incluso viene la tierra directamente de los cultivos. Los vecinos ven cómo el barro acaba en primera línea de playa", lamentan desde la asociación vecinal, donde denuncian que el problema ya no es solo la proliferación de biomasa, sino también el progresivo enfangamiento de la arena. "La arena contiene cada vez más fango de los cultivos y el deterioro es ya brutal", advierten.
A esa situación se suma, según Ramón Pagán, otro factor determinante: la alteración de las corrientes marinas causada por el puerto deportivo de Los Nietos. El portavoz de Pacto por el Mar Menor explica que el antiguo club náutico estaba construido sobre pilares de madera que permitían el paso natural del agua, pero que posteriormente fue sustituido por una infraestructura con escolleras que actúa como barrera.
"Ese puerto interrumpe las corrientes paralelas a la costa y provoca que allí se quede atascado todo el material flotante, las algas y los residuos", afirma. Según detalla, esta modificación ha favorecido la formación de un gran 'tómbolo' de arena que agrava todavía más la acumulación de materia orgánica y sedimentos en la zona.
Pagán asegura que existen soluciones técnicas para corregir parte del problema, aunque reconoce que requerirían una importante inversión económica. “Habría que retirar esas escolleras y sustituirlas por sistemas permeables a las corrientes marinas, pero nadie quiere asumir ese coste”, sostiene, apuntando directamente a la Comunidad Autónoma, que tiene las competencias sobre ordenación del territorio y puertos deportivos.