SAN JAVIER. El Ayuntamiento de San Javier ha iniciado uno de los movimientos urbanísticos más importantes de los últimos años en La Manga del Mar Menor. El Consistorio ha aprobado la suspensión de licencias de parcelación y edificación en 15 subpolígonos con el objetivo de cambiar el modelo de desarrollo de la zona y priorizar los usos hoteleros y turísticos frente a la construcción de nuevas viviendas residenciales.
La medida, que tendrá una duración inicial de un año y podrá prorrogarse otro más, forma parte de la modificación número 79 del Plan General Municipal de Ordenación y busca sentar las bases de un nuevo modelo turístico para La Manga. El concejal de Urbanismo, Antonio Martínez, defiende que la iniciativa responde a una necesidad "urgente" de corregir décadas de planificación centrada en la segunda residencia y que, a su juicio, ha terminado perjudicando al destino turístico.
"El problema es que en La Manga se favoreció un urbanismo erróneo y ya caduco. Se apostó por la segunda residencia cuando el propio sector turístico ya advertía hace años de lo que iba a suceder”, asegura Martínez en declaraciones a este diario. “Al final hemos acabado con una enorme estacionalidad, perdiendo camas hoteleras y sin capacidad para competir con otros destinos turísticos que sí han planificado su desarrollo”.
El edil insiste en que la medida no debe entenderse como una "moratoria urbanística", término que rechaza de forma tajante. "No es una moratoria. Es una suspensión de licencias vinculada a la redacción de una modificación urbanística", explica. La diferencia, sostiene, es importante desde el punto de vista jurídico, ya que la suspensión afecta únicamente a aquellos ámbitos donde el nuevo planeamiento previsto no coincide con el actual.
La modificación urbanística afectará a 15 subpolígonos y tiene como principal objetivo regular los usos y las densidades edificatorias en esos ámbitos. Mientras se tramita el nuevo documento, quedarán suspendidas las licencias de parcelación y edificación. El Ayuntamiento dispone ahora de un año para avanzar en la tramitación, elaborar el documento ambiental y obtener los informes sectoriales necesarios antes de la aprobación inicial, momento en el que podría prorrogarse otro año más la suspensión.
Martínez asegura que el cambio de modelo es “mucho más profundo” de lo que parte de la oposición ha interpretado. “No se trata solamente de cambiar viviendas por hoteles. Estamos hablando de una nueva ordenación territorial para La Manga”, sostiene.
Entre las principales medidas previstas figura una importante reducción del techo edificable. Según el concejal, el nuevo planeamiento eliminará alrededor de 100.000 metros cuadrados de edificabilidad respecto a lo permitido actualmente. “Son muchísimos metros cuadrados que ya no se van a destinar a ladrillo”, afirma.
El Ayuntamiento quiere que los suelos todavía sin desarrollar se orienten principalmente a complejos hoteleros y apartamentos turísticos reglados. La intención del Consistorio es incrementar de forma notable la capacidad alojativa profesionalizada del destino y alcanzar alrededor de 16.000 camas turísticas, unas 12.000 más de las existentes actualmente en establecimientos hoteleros y similares.
“Lo que necesita La Manga no es seguir creciendo con más segunda residencia. Necesita consolidarse como destino turístico durante todo el año”, señala Martínez. “Si queremos competir con otros destinos tenemos que ofrecer más plazas hoteleras, más servicios y más oferta complementaria”.
El nuevo modelo contempla además la posibilidad de incorporar usos comerciales dentro de esos desarrollos turísticos. El concejal explica que los complejos hoteleros y de apartamentos turísticos podrán incluir supermercados, tiendas y otros negocios abiertos también al público general. “Cuando se implanta un gran establecimiento turístico se genera actividad alrededor. Se crea comercio de proximidad, se abren supermercados, tiendas o servicios”, indica.
El edil pone como ejemplo zonas de La Manga donde ya existe una importante actividad hotelera y donde, asegura, “ha terminado apareciendo vida comercial alrededor”. A su juicio, esa dinámica puede ayudar a reducir la fuerte estacionalidad que arrastra actualmente el destino.
Martínez considera además que el mercado ya estaba anticipando este cambio de modelo. Según explica, muchos de los grandes suelos pendientes de desarrollar llevan décadas sin construirse precisamente porque los promotores “ya no quieren apostar por más residencial colectivo”.
“Hay parcelas que llevan más de 50 años sin edificarse”, afirma. “Los grandes promotores prefieren un cambio normativo a seguir con un modelo exclusivamente residencial”.
El concejal también responde a algunas de las críticas lanzadas por la oposición durante el pleno municipal. Martínez sostiene que parte de los grupos políticos “no han entendido el alcance” de la modificación urbanística ni la diferencia entre vivienda residencial y apartamentos turísticos reglados.
“No es lo mismo un bloque residencial que un complejo de apartamentos turísticos”, explica. “En los apartamentos turísticos existe una unidad de explotación, una gestión profesional, servicios comunes y una actividad turística regulada”. Además, recuerda que la legislación autonómica se ha endurecido en los últimos años para evitar usos fraudulentos.
Otro de los aspectos que incluirá la modificación urbanística será la reserva de espacios para zonas verdes y paseos marítimos. Martínez asegura que muchas actuaciones no podían desarrollarse hasta ahora por la falta de disponibilidad de suelo.
“En La Manga faltan paseos marítimos y espacios libres porque históricamente no se reservaron los terrenos necesarios”, lamenta. “Con este cambio normativo podremos garantizar ese tipo de espacios”.
La tramitación todavía deberá superar distintas fases administrativas y ambientales, incluidos informes sectoriales de organismos como Costas. El Ayuntamiento confía, no obstante, en que la modificación pueda avanzar sin grandes obstáculos al no afectar directamente al dominio público marítimo-terrestre.
Además del impulso hotelero, el Consistorio también espera que la nueva estrategia permita profesionalizar parte de las miles de viviendas turísticas ya existentes en La Manga. El Gobierno local cree que muchos propietarios podrían acabar cediendo la gestión de sus inmuebles a operadores especializados para aumentar su rentabilidad y mejorar la calidad de la oferta.
“Estamos convencidos de que muchas viviendas turísticas dispersas terminarán integrándose en modelos de explotación profesional”, asegura Martínez. Según sus cálculos, eso podría suponer entre 5.000 y 6.000 camas adicionales para el destino.
Para favorecer esa transición, el Ayuntamiento ya ha aprobado distintas bonificaciones fiscales vinculadas al ICIO y al IBI destinadas a incentivar la actividad turística profesionalizada.
Martínez defiende que el objetivo final es transformar progresivamente La Manga en un destino “más competitivo, sostenible y menos estacional”. “Es una apuesta a medio y largo plazo”, resume el concejal de Urbanismo.