VALÈNCIA. Hay futuro para el hidrógeno verde en Europa, así se ve desde Emiratos Árabes Unidos, una buena oportunidad para la tecnología valenciana, como la que abre el nuevo ciclo de la inteligencia artificial para la industria, dueña de los datos. Aunque no faltan las noticias agridulces, como el apoyo anónimo al centro del MIT en España que impulsa Pablo Jarillo-Herrero, a falta de las negativas escuchadas en despachos privados con suficiente capital.
Hidrógeno verde, hay futuro
Cuando pregunto al subsecretario de Asuntos de Energía y Petróleo de los Emiratos Árabes Unidos, Sharif Al Olama, cuál es su estrategia para Europa, responde que vienen trabajando con «varios gobiernos» en el futuro del hidrógeno: «Creemos que es prometedor como fuente de energía que se integrará en la matriz actual». Interesante esta visión de un país metido en una bañera de petróleo que decidió, hace veinte años, diversificar sus fuentes de energía y abrirse a la eólica, la solar y, por supuesto, la nuclear. Ahora prueba con los reactores modulares pequeños (SMR).
A estas alturas es obvio que el hidrógeno verde tiene enormes problemas por resolver, tanto de producción a gran escala como de almacenamiento y transporte. Pero si de algún sitio puede obtener hidrógeno verde a precios competitivos la industria centroeuropea, como me dijo hace un par de meses el CEO mundial de Thyssenkrupp, Miguel Ángel López, es de los países del sur y, en especial, de España.
En la Comunitat Valenciana tenemos proyectos pioneros muy prometedores en las tecnologías del hidrógeno, lo que convierte las palabras de Sarif Al Olama en una ilusionante premonición: «Habrá una transición, veremos cada vez más proyectos de hidrógeno azul y, con el tiempo, a medida que los precios bajen, veremos cómo el hidrógeno verde se impone. ¿Lo hará por completo? No creo, pero tendrá una cuota de mercado, como cualquier otra fuente de energía». Cuelgo la videollamada y se lo envío a Iker Marcaide.
Obstáculos a la excelencia
Hay financiación privada dispuesta a hacer realidad el centro del Massachusetts Institute of Technology (MIT) que impulsa el científico valenciano Pablo Jarillo-Herrero, pero probablemente no trascienda su identidad. Así nos las gastamos en este país. Para evitar que sucumbiera a las tentadoras ofertas de otras universidades, el MIT se avino a hacer realidad una de sus grandes ilusiones: instalar en España un centro de ciencia básica de frontera. Según aseguran fuentes conocedoras de las gestiones, Jarillo-Herrero ha llevado su idea a despachos con capital suficiente para sumarse al proyecto, y en ese periplo ha podido escuchar el clásico «no vemos retorno, lo siento, no vamos a invertir», de grandes corporaciones e Ibex. (Wasap reciente de nuestros grandes genios científicos: «¿Te imaginas que esas mismas empresas que van al Congreso a pedir que se invierta más en innovación disruptiva invirtieran más en innovación disruptiva?») .
Estados Unidos no deja de reconocer la valía de Jarillo-Herrero. La Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias —con sede en Cambridge (Massachusetts) como el MIT— lo ha incorporado como uno de sus nuevos miembros, junto a otras 250 personalidades entre las que están el CEO de Alphabet y Google, Sundar Pichai, o la actriz Jodie Foster.
Industria europea al contraataque
Después de dos décadas contemplando el despegue de EEUU en software e inteligencia artificial (bits) y de China en hardware y energía (materias primas y electrones), y mientras Bruselas impone medidas medioambientales cada vez más estrictas y la cadena de suministro global pierde el juicio de forma definitiva, es normal que la industria europea tenga una sensación muy similar a la de un barco a la deriva, incapaz de controlar el timón. Pero he aquí que la oportunidad emerge de donde menos se pensaba: los datos. El verdadero estallido pendiente se llama IA física y las actividades con más potencial de disrupción son las intensivas en procesos. Solo estamos viendo la punta del iceberg con las aplicaciones basadas en chats de tecnología GPT. Y si hay un sector que se articule en torno a procesos es la industria (y similares).
En la feria Hannover Messe, la más importante del mundo de industria 4.0 (si aún vale el término), Timo Kistner, de NVIDIA, compañía que está invirtiendo decenas de miles de millones de dólares para liderar los ‘tres ordenadores’ de la IA física, pronunció unas palabras memorables: «Necesitamos la comprensión, el contexto de los datos ,y por esto necesitamos asociarnos con las empresas industriales europeas». Menudo giro de tornas.
Poco después, los CEO de las grandes compañías europeas creadoras de tecnología, SAP, Nokia, Mistral AI, Ericsson, Airbus, ASML y Siemens, enviaban una histórica carta a la Comisión Europea en la que decían que, durante las últimas dos décadas, «el enfoque se ha centrado en la construcción del mundo digital», pero la «próxima fase de innovación» estará definida por la aplicación de tecnologías como la IA a los sistemas físicos, desde infraestructuras a redes energéticas e industria. Europa puede «liderar esta nueva etapa», concluyen. Atentos industriales y empresas de servicios tecnológicos, hay partida, es la hora del contraataque.
Primeras impresiones del Foro Plaza
Los primeros dos meses del Foro Plaza permiten formarse ya una impresión inicial del momento en el que se encuentran algunos de los sectores estratégicos de la Comunitat Valenciana. Más de 150 personas movilizadas, entre expertos de los cuatro grupos de trabajo y participantes en los desayunos que están abordando las cuestiones fundamentales, los grandes temas globales desde la perspectiva regional. Es importante la selección de los intervinientes: profesionales, en su gran mayoría con puestos directivos, esos que se están jugando el futuro en el día a día.
La primera impresión es que sabemos bastante bien qué es lo que funciona, pero no tenemos claro hacia dónde tenemos que ir, cuál es el modelo de industria, de defensa, de territorio, de energía, de servicios sociales, de Administración, de servicios profesionales basados en IA, que necesitamos y por el que hay que luchar. En segundo lugar, tenemos la responsabilidad de elaborar una estrategia integral. Los sectores tienen que hablar entre ellos. Reunimos a turismo, agricultura, urbanismo y economía circular, porque comparten un interés común: el territorio. Su conclusión es que necesitan colaborar más. Hay mucho trabajo por delante. Apasionante.
Pincelada final
Esperar hasta un año para disponer de la capacidad de computación necesaria para simular aplicaciones de IA es inasumible para una empresa que pretenda competir por la vía de la innovación tecnológica. China lo está sintiendo en sus carnes, como se ha puesto de manifiesto en la reunión de Xi Jinping con Donald Trump, y las compañías españolas más avanzadas también: Europa tiene apenas el 5% de capacidad de computación global en IA. Bruselas se lo toma con calma.