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Los centros de datos apuestan por la proximidad y la baja latencia en el eje Mediterráneo con la mirada en el reto energético

Desayuno "Una infraestructura sostenible para la explosión de los datos"

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VALÈNCIA. La expansión de la inteligencia artificial, el crecimiento exponencial del tráfico de datos y las nuevas necesidades de computación están acelerando la transformación del mapa digital europeo. En este contexto, el eje Mediterráneo quiere ganar peso como enclave estratégico para el desarrollo de centros de datos de proximidad, un modelo basado en la baja latencia, la cercanía a la industria y la capacidad de ofrecer respuestas en tiempo real a empresas y administraciones. Sin embargo, el crecimiento de estas infraestructuras también abre importantes interrogantes sobre el acceso energético, la capacidad de la red eléctrica y la sostenibilidad del modelo.

En este desayuno, organizado por Plaza bajo el título "Una infraestructura sostenible para la explosión de los datos" en el marco del Foro Plaza, participaron Sergio Riolobos, CEO de NXN Data Centers; Daniel Pérez, cofundador y CTO de iPronics; Matías de la Barra, socio fundador de Valencia Digital Port Connect Barracuda; Jordi Giné, director de Grandes Cuentas y Administraciones Públicas de Telefónica Este; Pere Pérez, fundador y CEO de Fyla; Luis Enrique Ruiz, ingeniero de I+D en descarbonización, eficiencia energética y digitalización en ITE; Antonio Escudero, ingeniero industrial del COIICV; Francisco Alonso, director de UV-Intras; y Javier Jiménez, vicepresidente de Ingeniería y director de la planta en España de MaxLinear.

La oportunidad de los centros de proximidad

Uno de los principales consensos del encuentro fue que el futuro del sector ya no pasa únicamente por grandes complejos hiperescalares, sino por la convivencia con centros regionales y de proximidad capaces de dar servicio directo al tejido productivo. Sergio Riolobos explicó que NXN Data Centers ha apostado precisamente por este modelo edge, orientado tanto a empresas privadas como a administraciones públicas y basado en la cercanía con el cliente final. La compañía valenciana trabaja ya en una plataforma hiperconectada para la Península Ibérica y ultima un nuevo centro en Vara de Quart con consumo de agua cero y metodología BREEAM Excellent. Para Riolobos, la clave está en acercar la computación a los procesos industriales y empresariales. "Al estar cerca de las empresas que necesitan computación, estamos hablando de infraestructuras críticas en las que al operario en una zona logística le pasa algo y puedas apagar una grúa en segundos", ejemplificó.

En esta misma línea, Jordi Giné defendió que el futuro del sector pasa por un modelo híbrido donde convivan grandes regiones soberanas de datos, infraestructuras hiperescalares y nodos edge computing conectados al tejido económico local. El directivo de Telefónica explicó que este tipo de infraestructuras serán especialmente relevantes para aplicaciones industriales vinculadas a la inteligencia artificial, donde la latencia resulta crítica. "Tenemos 10 nodos operativos de edge computing y uno de ellos en Valencia para conectarlo al 5G y poder trabajar desde el puerto con uno o dos milisegundos de latencia”, señaló.

La posición geoestratégica del eje mediterráneo fue otro de los factores destacados durante el debate. Matías de la Barra puso el foco en el papel creciente del arco mediterráneo dentro del tránsito global de datos y en la importancia de las conexiones submarinas internacionales. "Se ha generado la liga sur de la península ibérica frente a la escandinava en las infraestructuras de centros de datos", apuntó. A su juicio, España y Portugal están adquiriendo un papel "preponderante" por su situación geopolítica y por su capacidad de conectar Europa con otros continentes.

Pere Pérez también defendió las posibilidades de las comunicaciones ópticas frente a tecnologías tradicionales basadas en radiofrecuencia. El fundador de Fyla destacó que "la velocidad de comunicarte ópticamente te da más ancho de banda", una ventaja que considera clave para el futuro de la conectividad y de los centros de procesamiento de datos.

El desafío energético y la presión sobre la red

Aunque el potencial de crecimiento es elevado, los participantes coincidieron en que el gran desafío del sector es energético. La capacidad de acceso a la red eléctrica y la lentitud administrativa se han convertido en algunos de los principales cuellos de botella para el despliegue de nuevas infraestructuras digitales. "Los tiempos de la administración nunca son los tiempos industriales", resumieron durante el encuentro.

Luis Enrique Ruiz alertó de que la red eléctrica "está bastante sometida a un estrés muy grande" y explicó que muchas compañías están buscando fórmulas para reducir la dependencia energética de estas instalaciones. Desde ITE trabajan en modelos híbridos que integran fotovoltaica, baterías, cogeneración con biogás y almacenamiento energético para transformar los centros de datos en activos capaces de aportar flexibilidad a la red. Además, defendió la necesidad de cambiar la percepción social sobre estas infraestructuras. "Muchas veces no hay tanto impacto de agua porque hay circuitos cerrados. Sí el calor ambiental que se genera”, explicó. En este sentido, detalló que el instituto tecnológico trabaja en proyectos para reutilizar el calor residual generado por los sistemas de refrigeración. "Estamos analizando su utilización en procesos industriales que requieren energía", señaló.

Daniel Pérez, cofundador de iPronics, explicó que la compañía desarrolla chips fotónicos capaces de reducir entre un 20% y un 40% el consumo energético asociado al movimiento de datos dentro de los centros de procesamiento. "Cada vez que doblas la velocidad entre 18 y 24 meses aumenta el consumo", advirtió. Pérez apuntó además que la propia industria tecnológica está buscando soluciones para contener la demanda energética derivada del auge de la inteligencia artificial. "Empresas como Nvidia están viendo cómo atajan los consumos de potencia", afirmó, al tiempo que recordó que muchas startups europeas tienen dificultades para acceder a capacidad de cómputo frente a las grandes compañías estadounidenses. "A día de hoy tenemos que reservar la capacidad de cómputo con un determinado tiempo", lamentó.

Jordi Giné también puso el foco en la necesidad de democratizar el acceso a la capacidad de cómputo para startups y scaleups europeas. El directivo de Telefónica recordó que España contará con una gran infraestructura de inteligencia artificial en Barcelona que permitirá disponer de capacidad gratuita para entrenar modelos de IA, con previsión de estar operativa a finales de este año. "Al final el cómputo es caro. Tenemos que crear capacidades para el futuro para reducir este coste", defendió. Además, explicó que la compañía participa en un consorcio para captar fondos europeos e impulsar hasta cinco gigafactorías de modelos de IA en España, con el objetivo de reforzar el ecosistema tecnológico.

Por su parte, Javier Jiménez reclamó una mayor coordinación entre administraciones, universidades y empresas para evitar que Europa quede rezagada en la nueva carrera tecnológica ligada a la inteligencia artificial. "Tenemos que ser capaces de capturar el valor de la oportunidad y no ser solo un parking de empresas americanas", reivindicó el directivo de MaxLinear.

La economía del dato y la necesidad de una estrategia común

Más allá de la infraestructura, el debate también giró en torno a la necesidad de impulsar la cultura del dato y acelerar la digitalización empresarial. Francisco Alonso explicó que muchas compañías siguen alejadas de la llamada economía del dato y mantienen reticencias a compartir información estratégica. “Hay cierto tipo de empresarios que son muy reacios a compartir datos”, señaló. El director de UV-Intras defendió la necesidad de impulsar espacios de datos interoperables y mejorar la calidad del dato para aumentar la competitividad empresarial y la eficiencia de las políticas públicas. “La infraestructura está muy bien, pero hay que gestionarla”, afirmó durante su intervención.

Antonio Escudero incidió en que el territorio puede diferenciarse no tanto por volumen como por ofrecer resiliencia, sostenibilidad y baja latencia al tejido industrial. Además, recordó cómo episodios recientes como la Dana han llevado a muchas empresas a replantearse sus infraestructuras digitales. "Las empresas empiezan a ser conscientes de la alianza que puede suponer un data center", apuntó.

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